ESTA ENTREVISTA ES UNA GENTILEZA DEL "" MUERTO"" Y SU PUBLICACION EN ESTE BLOG
domingo 3 de agosto de 2008
Desde afuera
ENTREVISTA A MILITANTE DEL MLN ANTONIO VIANA
31.07.2008
Antonio Viana entró al MLN en 1966, fue trasladado clandestinamente desde Buenos Aires en un vuelo comercial de Pluna en 1974 y es uno de los principales testigos en varias causas del Plan Cóndor, entre ellas la que investiga el asesinato de Zelmar Michelini y Gutiérrez Ruiz. Desde la década del ' 90 reclama los archivos de la dictadura relacionados con su caso.
Le dicen "El pantera" y vive en una casita de la Barra del Chuy, del lado uruguayo, con su esposa y sus tres hijos. Se comunica con las organizaciones de derechos humanos de los países de la región, Estados Unidos y Europa a través de su computadora, desde donde mantiene una ferviente militancia centrada en lo diferentes procesos judiciales. Notoriamente desencantado con la actual dirigencia del MLN y el gobierno del Frente Amplio, recibió a Montevideo Portal en su casa, habló sobre su militancia y sus pesares en la peripecia de acceder a los datos de su propia historia.
Cuando tenía nueve años uno de los curas de la escuela a la que asistía le dio un discurso para leer; Viana lo miró y consultó con un compañero mayor. Se trataba de un discurso en apoyo a la invasión estadounidense en Santo Domingo. Antonio Viana se negó leerlo lo que, según sus propias consideraciones, significó el inicio de una larga historia de estigmatización política en Rocha.
¿En qué movimientos de izquierda militó?
Siempre milité en el Movimiento de Liberación Nacional, siempre me consideré seguidor de la línea de Raúl Sendic. Entré a militar allí y bueno y hasta hoy sigo creyendo que lo único correcto es la línea que nos marcó "el Bebe". Hay compañeros que se han desviado de eso, allá ellos, el Bebe hablaba como el "Che" en una revolución se triunfa o se muere, nunca nos dijo no se puede. Hoy está muy de moda el no se puede, no se puede cuando no se quiere, ojalá que nunca se me ocurra ir a darle la bienvenida a Bush. Traición es traición, no tiene otro nombre.
De los nueve rehenes por ejemplo, ¿considera que hay alguno que mantenga la línea de Sendic?
Sí, Zabalza, Henry Engler. Los otros compañeros entendieron que había que hacer electoralismo, cambiaron el discurso.
¿Cómo surge su vinculación con el MLN?
Un compañero que venía a mi ciudad era militante tupamaro y me empezó a alcanzar literatura y charlamos y a mí me quedó claro: "nada podemos esperar sino de nosotros mismos", lo tenemos que hacer nosotros, pero no a través de un diputado, un senador. Hay un diputado por el MPP que no le gustan los negros, con esa gente no podemos caminar. La misma noche que llegué a Uruguay, después de mi exilio en Suecia, en el año 1995, me reuní en el Bar de la esquina con Mujica, Fernández Huidobro, con Lucía Topolansky poniéndonos de acuerdo en algunas cosas, pero después me di cuenta que se había cambiado. Tenemos gobernantes que protegen a torturadores, yo con esa gente no puedo caminar.
¿Cuándo fue la primera vez que cayó?
La primera vez que caí fue en el batallón Florida, una operación engaño, porque se me acusó de haber robado unos candelabros de plata de la Iglesia de Rocha. El robo quedó aclarado, apareció el responsable. Se me acusaba a mí porque se me identificaba con los tupamaros, pero yo no los había robado. "Ese negro tupamaro robó los candelabros de la Iglesia", a los quince días salió quien los había robado, fue procesado y aparecieron los candelabros. Después fui detenido en el año 1972, en el cuartel de infantería número 12 (En Rocha) y soy interrogado y torturado y se me seguía acusando del robo de los candelabros. Ese mismo año caí en Montevideo, en el Batallón Florida, y ahí es cuando conozco a (Carlos) Calcagno, porque él torturaba ahí. Me torturaba a mí en julio de 1972 y mientras salía con el senador Fernández Huidobro a hacer contactos en la calle, con una pistola a disposición de Fernández Huidobro en la guantera de un Wolsvagen que tenía Calcagno. Decían que se había suspendido la tortura, con la tregua famosa pero a mí me seguían torturando.
¿Esas conversaciones eran para sumar militares a las fuerzas del MLN?
Sí, para ver si se podían sumar, porque se creía que había militares peruanistas. Ante esto me resta más que un terrible silencio.
¿Al salir del Batallón Florida dónde fue?
Después que me largan de Florida me vuelven a detener acá en Rocha, porque había gente que me acusó, apretados por la tortura; no los critico. Inclusive algunos tuvieron la valentía de decirme "Antonio, yo te canté, dije tal cosa o tal otra".
¿Y cómo se vivía eso?
Es difícil, depende de cada organismo. También juega el grado de convicción ideológica del compañero y de formación. Se cobra mucho que el compañero no aguantó se quebró y cantó pero ¿Qué formación se le dio a ese compañero? Yo siempre planteé eso en el Penal de Libertad. La consigna de los militares era destrozarte sicológicamente, que cuando salieras no pudieras hacer una vida normal, que no pudieras tener una familia, criar hijos en armonía.
¿Cuántos años estuvo en el Penal de Libertad?
Estuve siete años y medio, compartí celda con cañeros de la línea del Bebe, del PVP, nunca tuve compañeros comunistas, ni socialistas. Muchas veces solicitábamos estar juntos por una situación de supervivencia. La cárcel fue muy dura, nos teníamos que cuidar de los verdes y de los grises, que éramos nosotros que estábamos de uniforme gris. Hubo gente que perdió las coordenadas y te atacaba porque tú no compartías sus razonamientos políticos. Eran enfrentamientos muy duros, con agresiones severas, había que defender a los compañeros que pensaban como uno.
¿Cómo llegó a Argentina?
En ese momento había un descuelgue total, en abril de 1973. Estábamos tratando de reorganizarnos para ver si podíamos recuperar el terreno que habíamos perdido. Después del 14 de abril (de 1972) perdimos por paliza. Ya no quedaban prácticamente locales, fierros muy pocos, los compañeros desperdigados, íbamos a ver a los compañeros y no encontrábamos a nadie, entonces viene el repliegue a Argentina.
¿Con quién se contactó para ir a Argentina?
Digamos que me fui solo, porque tú das el nombre de un compañero y no sabés que consecuencias puede traer, andan cobrando cosas que pasaron hace 25 años atrás.
Cuándo usted viajó se estaba formando la Junta Coordinadora Revolucionaria, que agrupaba a varios movimientos revolucionarios del Cono Sur. ¿Con quién eran las negociaciones?
Había compañeros peludos, la gente de Ataliba Castillos, otros compañeros argentinos, estaban los hermanos de Lucía (Topolansky), y ya había conversaciones con los compañeros del ERP y del MIR. Creo que en el documento uno del MLN, en el año sesenta y algo, se hablaba de que si la reacción se internacionaliza deberían internacionalizarse las fuerzas revolucionarias. La JCR fue una legítima defensa.
¿Cuándo se da cuenta de que las fronteras dejaron de ser una protección?
Era evidente. Yo trabajaba en un taller de reparaciones de radio y llegó un llamado de voluntarios de asistencia social para el Ministerio argentino, el ministro era José López Rega, me presento y quedo trabajando en forma honoraria, y ahí se me empiezan a prender todas las lamparitas. Ahí estaba Almirón Sena, que era jefe de la custodia y veías toda esa gente con halcones; estaba surgiendo la triple A, que operó con Juan Domingo Perón. Perón no hizo absolutamente nada para frenar el accionar de la triple A, al contrario, los alentó y les dio las armas y la infraestructura del Estado.
¿Cuándo lo detienen?
Llegué de trabajar y fui al aniversario de un compañero, cuando estoy de regreso, a las tres de la mañana, me cae la patota de la triple A, junto con la policía Federal argentina. Los uruguayos no intervinieron en el operativo estaban esperando en Coordinación Federal (CORDINA), quien aparece allá para torturarme es Carlos Calcagno, junto con (José) Gavazzo, Campos Hermida, (Sergio) Caubarrere, (Víctor) Castiglioni. Después fui trasladado a Uruguay en un vuelo comercial de Pluna.
¿Antes de lo que se llamó "primer vuelo"?
Ese es el vuelo que inicia los traslados a Uruguay. La tarde anterior a que me trasladen me visita mi abogado a la Alcaldía Nº21 que está a una cuadra del CORDINA, me dicen, "mañana presentamos un Habeas Corpus, el juez te va a tener que poner en libertad". Los tribunales abrían a las ocho, nueve de la mañana, y a las diez de la me sacan de la Alcaldía, me entregan las pertenencias, y me llevan al aeropuerto, escoltado por cuatro Ford Falcon de la Policía Federal. Ahí me meten a una sala de migraciones y me esposan al radiador de la calefacción hasta la hora de salida del vuelo. Me piden que no haga barullo y me embarcan, mientras en tribunales se estaba procesando el Habeas Corpus.
¿A dónde lo trajeron?
Me llevaron directo a Jefatura, y luego me trasladan a Rocha, en un infierno de puñetazos y culetazos. Yo en esa época tenía un afro y me arrastraron de los pelos por toda la plaza de Armas, y me llevan al Batallón de Infantería Nº12, en los calabozos estaban, Fernández Huidobro, Mauricio Rosencof y e José Mujica. Me bajan de ahí y me llevan a una sala de torturas.
¿Qué militares lo torturaron?
Gavazzo llegó el 21 de abril con una compañera que estaba presa en artillería uno, donde estaba él, y la trae para un careo conmigo, yo le niego, pero se ve que la compañera había reconocido algunas cosas, pero a mí me atacó la amnesia y ahí se enfurece Gavazzo. Me llevaron a la sala de tortura, Gavazzo me hace agarrar al marco de la puerta y me quiebra todos los dedos. Después me trasladaron a Minas, donde me interrogó el Goyo y voy a salir de testigo en la acusación contra el Goyo por el caso Michelini.
Entre Gavazzo, el Goyo Álvarez y Bordaberry hay una responsabilidad muy grande, pero hay otro que actualmente es senador de la república. Yo estoy expectante de lo que va a declarar Bardesio, porque de repente alguno tiene que dejar sus seguridades parlamentarias. Bardesio va a abrir la boca, hay quien tiene mucho que decir. Juan Pablo Terra hizo algunas denuncias, es fácil ubicar a qué político estoy mencionando.
¿Cómo lo recibió el Estado Uruguayo, cuando fue a pedir los archivos de la dictadura relacionados con su caso?
Yo sé que el ministerio de Defensa tiene mi caso, y yo ayudé a la ministra Berruti para que lo encuentre, le explicaba que lo único que no podía decirle era la hora porque antes de entrar a la unidad te sacan el reloj. En Cancillería me tiraron tres o cuatro documentos cuando sé que existen muchos más, me consta por una conversación que tuve con la cónsul uruguaya en Estocolmo. En el ministerio del Interior en tres cuatro meses me entregó todo lo que tenía sobre mi caso, algunos documentos son de inteligencia militar, ¿Cómo puede ser que el Interior los tenga y Defensa no? Yo sigo insistiendo hasta ahora, pero José Bayardi no tiene un secretario libre, a quien le diga "dígale a Viana que no me moleste más".
Enviado por: Antonio Viana
Publicado por El Muerto en 11:31
Etiquetas: Carlos Viana Desde afuera torturado
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sábado, 17 de enero de 2009
sábado, 22 de marzo de 2008
OPERACION CONDOR
Más adelante sigue diciendo: “Entre los detenidos, 62 personas en total, figuran...” allí se dan los nombres
de los 3 detenidos en el Puerto de Colonia y de 14 de los 26 trasladados clandestinamente desde Argentina.
La publicación de la Comisión Archidiocesana de la Pastoral de los Derechos Humanos de Sao
Pablo, Nro. 10 de agosto de 1980, dice: “Mientras tanto, es en 1976, entre junio y setiembre, que se
produjeron secuestros en masa en la Argentina, seguido de transferencia clandestina al Uruguay. Para
encubrir los secuestros, las autoridades uruguayas emitieron dos comunicados, en los días 29 y 30 de
octubre, informando que habían sido presas 62 personas que “simularon desaparición” en Buenos Aires,
para poder entrar clandestinamente al Uruguay. Los comunicados dan apenas 14 nombres, lo que significa
que hay otras 33 personas cuya detención es admitida por el propio comunicado oficial, pero sobre las
cuales no se da la mínima información”.
¿Cómo se llega a la conclusión de que hay 33 secuestrados que actualmente están desaparecidos y que el
propio gobierno militar de la época, sin quererlo, lo admite?
La cuenta es la siguiente: a los 62 detenidos admitidos en el comunicado oficial de la dictadura, se le deben
restar los 26 traslados clandestinos al Uruguay ( de los cuales 20 son procesados y recluidos en las cárceles
de presos políticos del Uruguay y 6 son puestos en libertad) y restarle los tres detenidos en el Puerto de
Colonia ( dos de ellos recluidos en cárceles políticas y una puesta en libertad).
¿Quiénes son los 33 secuestrados en Argentina? Entre el 5 de abril de 1976 y la fecha en que se emiten los
comunicados oficiales de las 62 detenciones, están registrados 39 desapariciones, de los cuales 28 estaban
vinculados al P.V.P, 2 al Partido Comunista, 1 a los Grupos de Acción Unificadora y 8 sin filiación política
especificada.
11 En la declaración del entonces capitán del ejército argentino Eduardo Rodolfo Cabanillas en una causa
de secuestro y extorsión, declara, que viajó a Uruguay a fines de 1976 y que en una fiesta de despedida al
General Otto Paladino estaban presentes todos los integrantes de la OT 18 (automotores Orletti) y militares
uruguayos y chilenos “en comisión” en el SIDE.
12 Vista posteriormente en el CCD “Pozo de Banfield”.
13 Con fecha probable de parto para los primeros días de noviembre de 1976 y quien fuera vista por última
vez con vida por José Luis Bertazzo el día 7/10/76.
14 Uruguaya, de 26 años, casada con Alfredo MOYANO. Fue secuestrada el 30 de diciembre de 1977, en su
domicilio junto a su esposo de nacionalidad argentina. Al momento de su detención estaba embarazada de un
mes, dio a luz el 24 de agosto a una niña a la que llamó Verónica Leticia MOYANO. La Sra. de MOYANO
fue vista en los lugares de detención clandestinos conocidos como "Pozo de Banfield" y "Pozo de Quilmes".
En dichos lugares era mantenida detenida por personal militar de nacionalidad argentina y uruguaya.
15 Uruguaya, nacida el 23 de setiembre de 1950. Fue secuestrada en su domicilio junto a su madre Elsa
Fernández de Sanz el 23 de diciembre de 1977. En cautiverio, Aída Sanz dio a luz a una niña, Carmen Sanz,
que le fue retirada de inmediato mientras la madre seguía siendo sometida a brutales torturas en el
denominado “Pozo de Quilmes”.
16 Uruguaya, nacida el 28 de diciembre de 1945, casada, empleada. Fue secuestrada el 22 de diciembre de
1977 entre las 1 y las 2 horas por personal de la policía federal y el Comando del Primer Cuerpo del
Ejercito, junto con su esposo Julio Cesar D’Elìa Pallares, en su domicilio. Los detenidos fueron trasladados
hasta la comisaría local donde fueron torturados. A los padres de D’Elia Pallares se los conminó a
abandonar Argentina en el término de 12 horas. La detenida estaba embarazada de 8 meses en el momento
de su detención. Por testimonios de ex prisioneros del campo de Banfield, se tuvo conocimiento de que había
dado a luz a un varón. El hijo de Yolanda fue posteriormente ubicado en poder de integrantes de las fuerzas
armadas argentinas. Tenía actividad política en los Grupos de Acción Unificadora..
17 Ciudadano argentino. En ocasión de la visita del dictador argentino Rafael Videla, fue detenido el 29/3/77
en Paraguay, por personal de la Brigada de Investigaciones de Asunción. En mayo de 1977, fue trasladada
ilegalmente a Argentina junto a Juan Luis Nell, Dora Marta Landi, Gustavo Insaurralde y Nelson Santana.
18 Ciudadano argentino. En ocasión de la visita del dictador argentino Rafael Videla a Paraguay, fue
detenido el 29/3/77 por personal de la Brigada de Investigaciones de Asunción. En mayo de 1977, fue
trasladada ilegalmente a Argentina junto a Dora Marta Landi, Alejandro Logoluso, Gustavo Insaurralde y
Nelson Santana.
19 Ciudadana argentina, que ingresó al Paraguay a fines de enero de 1977, teniendo residencia transitoria
en dicho país. En ocasión de la visita del dictador argentino Rafael Videla, fue detenida el 29/3/77 por
personal de la Brigada de Investigaciones de Asunción. En mayo de 1977, fue trasladada ilegalmente a
Argentina junto a Juan Luis Nell, Alejandro Logoluso, Gustavo Insaurralde y Nelson Santana.
20 Uruguayo, casado, 31 años, una hija nacido el 4 de agosto de 1942, maestro, dirigente sindical del gremio
de Magisterio uruguayo. Luego de 2 años de cárcel bajo el régimen de excepción de Uruguay se refugió en
Chile, de donde pasó a Argentina luego del golpe militar del 11 de setiembre de 1973. Ante la represión
desatada contra los refugiados uruguayos en Argentina, pasó al Paraguay, siendo secuestrado en Asunción
el 28 de marzo de 1977. En mayo de 1977 un avión militar argentino lo trasladó desde Asunción a Buenos
Aires, de donde aparentemente podría ser enviado a Montevideo. Sobre este caso y el de Nelson Santana
apareció abundante información en los archivos de la policía secreta paraguaya que prueba la concertación
represiva ilegal entre militares y policías argentinos, uruguayos y paraguayos. Tenía actividad política en el
Partido Por la Victoria del Pueblo.
21 Uruguayo, de 27 años de edad. Fue secuestrado ilegalmente en Paraguay el 28 de marzo de 1977 y el 16
de mayo de ese año fue llevado a Buenos Aires en un avión de la fuerza área argentina. Fue secuestrado
junto a Gustavo INZAURRALDE. Tenía actividad política en el Partido Por la Victoria del Pueblo.
22 El día 23/8/76 fue secuestrado por un grupo de entre 6 a 10 personas vestidas de civil de su lugar de
trabajo. Fue conducido al campo clandestino de detención,“Automotores Orletti” donde fue salvajemente
torturado, por personal a las ordenes de Aníbal Gordon, permaneciendo por cuarenta y cinco días hasta que
fue liberado. Allí pudo identificar a: Patricio Biedma: militante del M.I.R. chileno, quien fue interrogado por
personal del organismo de seguridad chileno (DINA). Por él supo que en dicho lugar habían estado
secuestrados dos diplomáticos cubanos y Manuela Santucho, hermana del jefe del PRT/ERP; Guillermo
Daniel Binstock: ; dos muchachos y una chica que rondarían los 17 años; Marcelo Gelman y Claudia Irureta
Goyena; la hermana de Marcelo Gelman; dos muchachas de unos 25 años de las que sólo supe que habían
sido secuestradas en una confitería del barrio de Belgrano; un joven de aproximadamente 25/3O años; un
muchacho de entre 2O/25 años; otro muchacho llamado Ricardo; González (posiblemente Ubaldo) y su
compañera; Efrain Villa traído a Orletti desde Bolivia; Ricardo Gaya; y su compañera en avanzado estado
de gravidez; Gustavo Gaya; Dardo Celarayán; entre 10/15 personas de nacionalidad uruguaya todos de una
agrupación de su país; un niño que había llegado con ellos de 3 o 4 años;“Mauro”, chileno era interrogado
por agentes chilenos.
23 Ver nota 13.
24 Ver nota sobre testimonio de Luis Bertazzo.
25 Argentino, casado, nacido el 19//9/46, sub oficial del ejercito Argentino en situación de retiro, que prestó
servicios en el Batallón 601, en testimonio ante la Comisión Nacional Sobre la Desaparición de Personas de
Argentina, expresó el 4/4/1984: " Que también en el curso del año 1976, después del golpe de Estado,
ocurrió el caso de los uruguayos. Sus nombres eran Rosario Barredo y Willams Whitelaw. Eran jóvenes y
fueron entregados por gente de SIDE. Cree que también intervino gente de Marina. Los levantaron en
Capital. Al dicente les fueron entregados en el "Pozo de Bernal"…" Que después vino gente del SIDE como
lo dijo anteriormente, era la gente de Gordon, que llegó con dos o tres personas que por los dichos durante
el almuerzo pertenecían a los servicios de inteligencia del Uruguay. Que se los llevaron. La persona que se
los lleva se llama Enciso, alias "PINO". Que pertenecía a SIDE y es el que se ha casado con la hija de Otto
Paladino (al menos así lo cree). Que desconoce la suerte seguida por estos uruguayos. Que en cambio tiene
conocimiento de que esos traslados se hacían por intermedio de la División Potencial Humano del
Departamento de Inteligencia Exterior, donde se encontraba un Tte. Coronel Pérez Rosen y un Mayor de
apellido Taubers". "Se comunicaban cuando los secuestrados eran de origen extranjero". Es de
hacer notar que tanto Rosario Barredo como Willams Whitelaw fueron hallados asesinados junto a los
parlamentarios uruguayos Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, 10 días después de su secuestro.
26 Ver nota 110.
27 Uruguaya, de 23 años de edad, casada, estudiante. Fue secuestrada el 27 de setiembre de 1976
aproximadamente a las 19 horas, al llegar a su domicilio de Venezuela 3328 de Vicente López, provincia de
Bs. Aires, en compañía de su hija Mariana de un año y medio. Poco antes habían detenido a su esposo Jorge
ZAFFARONI.
El hecho fue presenciado por el Sr. Mariano CASELLA; dueño del apartamento vecino y otras
personas. Según informaciones y testimonio de Beatriz BARBOZA, fue vista en la cárcel clandestina
"Automotora Orletti". Tenía actividad política en el Partido Por la Victoria del Pueblo.
28 Nació el 22 de marzo de l975 en Buenos Aires. El 27 de setiembre de l976, cuando tenía 18 meses es
secuestrada junto a sus padres, Jorge ZAFFARONI y María Emilia ISLAS, en su domicilio en la República
Argentina ante testigos. Beatriz Barboza, ciudadana uruguaya que estaba secuestrada en Automotoras
ORLETTI y que luego fue liberada, testimonió haber visto a Mariana en compañía de su madre en dicho
local clandestino.
En enero de l983, la organización de derechos humanos de Brasil (Clamor), obtiene información
sobre el paradero de Mariana. En l984 es reconocida por su familia viviendo en poder del integrante de los
Servicios de Inteligencia argentinos Miguel Angel Furci.
Mariana había sido inscripta como hija propia del matrimonio Furci-Gonzalez con documentación
falsa. Se presenta el caso ante la Justicia argentina y ante la falta de medidas cautelares los secuestradores
huyen del país junto a Mariana.
El matrimonio Furci-Gonzalez había estado radicado en Paraguay donde había adoptado nueva
identidad con la complicidad de los servicios de inteligencia paraguaya, tal como esta documentado en los
archivos de la policía secreta paraguaya.
En junio de 1992 son detenidos en Argentina el matrimonio Furci - González - que habían
ingresado nuevamente al país - quienes son condenados por los delitos de supresión de estado civil de un
menor, sustracción de menor y falsificación ideológica de documentos públicos destinados a acreditar la
identidad de las personas, una vez que a través del examen sanguíneo es comprobada la identidad de
Mariana.
En la actualidad Mariana ha cumplido su mayoría de edad y mantiene relaciones distantes con su
familia de sangre.
Sus secuestradores recuperaron la libertad, después de haber cumplido pena de cárcel.
29 De acuerdo a las investigaciones realizadas y al hallazgo de los “Archivos del Terror” en Paraguay, se ha
logrado establecer que el general chileno Manuel Contreras, jefe de la DINA, concibió y organizó la
Operación cóndor, que tuvo como objetivo; “La realización, el intercambio y el almacenamiento de datos de
inteligencia relacionados con los activistas de izquierda, los comunistas y los marxistas, con el fin de
eliminar a los terroristas marxistas y sus acciones en la zona”.
30 El 21/9/76 la DINA de Chile, asesinó en Washington D.C (EE.UU) al ex ministro de Estado de Salvador
Allende, mediante la colocación de un artefacto explosivo a control remoto en el automóvil de Letelier. En
dicho atentado también murió Ronnie Moffit. En dicho atentado participaron el norteamericano Michael
Townley, los agentes chilenos Manuel Contreras, Armando Fernández Larios; los cubanos Virgilio Paz y
Dionisio Suarez.
31 Esos asesinatos políticos cometidos el 20 de mayo de 1976, fueron planificados y ejecutados por las
fuerzas armadas uruguayas con la colaboración de los servicios argentinos con el objetivo de descabezar la
resistencia a la dictadura uruguaya en el exilio. La existencia de conversaciones y correspondencia entre
esos políticos exiliados en Argentina y voceros de sectores de las fuerzas armadas, que fueron detectados por
los servicios de inteligencia, fueron seriamente paralizados por la muerte de estos dos parlamentarios. Con
29
el objetivo de desacreditar a los dos parlamentarios asesinados, los comandos uruguayos hicieron aparecer
el 21 de mayo los cadáveres de dos militantes del Movimiento de Liberación Nacional Barredo y Whitelaw
(ver testimonio de Vaello). El plan incluía una quinta víctima, el senador Wilson Ferreira Aldunate, quien
logró con la colaboración de Amnistía Internacional, eludir su asesinato refugiándose en la embajada de
Austria. La denuncia de esos hechos en Europa y EE.UU dieron origen a una nueva operación de simulación
de una supuesta invasión al Uruguay que es orquestada con uruguayos secuestrados en Argentina y llevados
clandestinamente a Uruguay.
de los 3 detenidos en el Puerto de Colonia y de 14 de los 26 trasladados clandestinamente desde Argentina.
La publicación de la Comisión Archidiocesana de la Pastoral de los Derechos Humanos de Sao
Pablo, Nro. 10 de agosto de 1980, dice: “Mientras tanto, es en 1976, entre junio y setiembre, que se
produjeron secuestros en masa en la Argentina, seguido de transferencia clandestina al Uruguay. Para
encubrir los secuestros, las autoridades uruguayas emitieron dos comunicados, en los días 29 y 30 de
octubre, informando que habían sido presas 62 personas que “simularon desaparición” en Buenos Aires,
para poder entrar clandestinamente al Uruguay. Los comunicados dan apenas 14 nombres, lo que significa
que hay otras 33 personas cuya detención es admitida por el propio comunicado oficial, pero sobre las
cuales no se da la mínima información”.
¿Cómo se llega a la conclusión de que hay 33 secuestrados que actualmente están desaparecidos y que el
propio gobierno militar de la época, sin quererlo, lo admite?
La cuenta es la siguiente: a los 62 detenidos admitidos en el comunicado oficial de la dictadura, se le deben
restar los 26 traslados clandestinos al Uruguay ( de los cuales 20 son procesados y recluidos en las cárceles
de presos políticos del Uruguay y 6 son puestos en libertad) y restarle los tres detenidos en el Puerto de
Colonia ( dos de ellos recluidos en cárceles políticas y una puesta en libertad).
¿Quiénes son los 33 secuestrados en Argentina? Entre el 5 de abril de 1976 y la fecha en que se emiten los
comunicados oficiales de las 62 detenciones, están registrados 39 desapariciones, de los cuales 28 estaban
vinculados al P.V.P, 2 al Partido Comunista, 1 a los Grupos de Acción Unificadora y 8 sin filiación política
especificada.
11 En la declaración del entonces capitán del ejército argentino Eduardo Rodolfo Cabanillas en una causa
de secuestro y extorsión, declara, que viajó a Uruguay a fines de 1976 y que en una fiesta de despedida al
General Otto Paladino estaban presentes todos los integrantes de la OT 18 (automotores Orletti) y militares
uruguayos y chilenos “en comisión” en el SIDE.
12 Vista posteriormente en el CCD “Pozo de Banfield”.
13 Con fecha probable de parto para los primeros días de noviembre de 1976 y quien fuera vista por última
vez con vida por José Luis Bertazzo el día 7/10/76.
14 Uruguaya, de 26 años, casada con Alfredo MOYANO. Fue secuestrada el 30 de diciembre de 1977, en su
domicilio junto a su esposo de nacionalidad argentina. Al momento de su detención estaba embarazada de un
mes, dio a luz el 24 de agosto a una niña a la que llamó Verónica Leticia MOYANO. La Sra. de MOYANO
fue vista en los lugares de detención clandestinos conocidos como "Pozo de Banfield" y "Pozo de Quilmes".
En dichos lugares era mantenida detenida por personal militar de nacionalidad argentina y uruguaya.
15 Uruguaya, nacida el 23 de setiembre de 1950. Fue secuestrada en su domicilio junto a su madre Elsa
Fernández de Sanz el 23 de diciembre de 1977. En cautiverio, Aída Sanz dio a luz a una niña, Carmen Sanz,
que le fue retirada de inmediato mientras la madre seguía siendo sometida a brutales torturas en el
denominado “Pozo de Quilmes”.
16 Uruguaya, nacida el 28 de diciembre de 1945, casada, empleada. Fue secuestrada el 22 de diciembre de
1977 entre las 1 y las 2 horas por personal de la policía federal y el Comando del Primer Cuerpo del
Ejercito, junto con su esposo Julio Cesar D’Elìa Pallares, en su domicilio. Los detenidos fueron trasladados
hasta la comisaría local donde fueron torturados. A los padres de D’Elia Pallares se los conminó a
abandonar Argentina en el término de 12 horas. La detenida estaba embarazada de 8 meses en el momento
de su detención. Por testimonios de ex prisioneros del campo de Banfield, se tuvo conocimiento de que había
dado a luz a un varón. El hijo de Yolanda fue posteriormente ubicado en poder de integrantes de las fuerzas
armadas argentinas. Tenía actividad política en los Grupos de Acción Unificadora..
17 Ciudadano argentino. En ocasión de la visita del dictador argentino Rafael Videla, fue detenido el 29/3/77
en Paraguay, por personal de la Brigada de Investigaciones de Asunción. En mayo de 1977, fue trasladada
ilegalmente a Argentina junto a Juan Luis Nell, Dora Marta Landi, Gustavo Insaurralde y Nelson Santana.
18 Ciudadano argentino. En ocasión de la visita del dictador argentino Rafael Videla a Paraguay, fue
detenido el 29/3/77 por personal de la Brigada de Investigaciones de Asunción. En mayo de 1977, fue
trasladada ilegalmente a Argentina junto a Dora Marta Landi, Alejandro Logoluso, Gustavo Insaurralde y
Nelson Santana.
19 Ciudadana argentina, que ingresó al Paraguay a fines de enero de 1977, teniendo residencia transitoria
en dicho país. En ocasión de la visita del dictador argentino Rafael Videla, fue detenida el 29/3/77 por
personal de la Brigada de Investigaciones de Asunción. En mayo de 1977, fue trasladada ilegalmente a
Argentina junto a Juan Luis Nell, Alejandro Logoluso, Gustavo Insaurralde y Nelson Santana.
20 Uruguayo, casado, 31 años, una hija nacido el 4 de agosto de 1942, maestro, dirigente sindical del gremio
de Magisterio uruguayo. Luego de 2 años de cárcel bajo el régimen de excepción de Uruguay se refugió en
Chile, de donde pasó a Argentina luego del golpe militar del 11 de setiembre de 1973. Ante la represión
desatada contra los refugiados uruguayos en Argentina, pasó al Paraguay, siendo secuestrado en Asunción
el 28 de marzo de 1977. En mayo de 1977 un avión militar argentino lo trasladó desde Asunción a Buenos
Aires, de donde aparentemente podría ser enviado a Montevideo. Sobre este caso y el de Nelson Santana
apareció abundante información en los archivos de la policía secreta paraguaya que prueba la concertación
represiva ilegal entre militares y policías argentinos, uruguayos y paraguayos. Tenía actividad política en el
Partido Por la Victoria del Pueblo.
21 Uruguayo, de 27 años de edad. Fue secuestrado ilegalmente en Paraguay el 28 de marzo de 1977 y el 16
de mayo de ese año fue llevado a Buenos Aires en un avión de la fuerza área argentina. Fue secuestrado
junto a Gustavo INZAURRALDE. Tenía actividad política en el Partido Por la Victoria del Pueblo.
22 El día 23/8/76 fue secuestrado por un grupo de entre 6 a 10 personas vestidas de civil de su lugar de
trabajo. Fue conducido al campo clandestino de detención,“Automotores Orletti” donde fue salvajemente
torturado, por personal a las ordenes de Aníbal Gordon, permaneciendo por cuarenta y cinco días hasta que
fue liberado. Allí pudo identificar a: Patricio Biedma: militante del M.I.R. chileno, quien fue interrogado por
personal del organismo de seguridad chileno (DINA). Por él supo que en dicho lugar habían estado
secuestrados dos diplomáticos cubanos y Manuela Santucho, hermana del jefe del PRT/ERP; Guillermo
Daniel Binstock: ; dos muchachos y una chica que rondarían los 17 años; Marcelo Gelman y Claudia Irureta
Goyena; la hermana de Marcelo Gelman; dos muchachas de unos 25 años de las que sólo supe que habían
sido secuestradas en una confitería del barrio de Belgrano; un joven de aproximadamente 25/3O años; un
muchacho de entre 2O/25 años; otro muchacho llamado Ricardo; González (posiblemente Ubaldo) y su
compañera; Efrain Villa traído a Orletti desde Bolivia; Ricardo Gaya; y su compañera en avanzado estado
de gravidez; Gustavo Gaya; Dardo Celarayán; entre 10/15 personas de nacionalidad uruguaya todos de una
agrupación de su país; un niño que había llegado con ellos de 3 o 4 años;“Mauro”, chileno era interrogado
por agentes chilenos.
23 Ver nota 13.
24 Ver nota sobre testimonio de Luis Bertazzo.
25 Argentino, casado, nacido el 19//9/46, sub oficial del ejercito Argentino en situación de retiro, que prestó
servicios en el Batallón 601, en testimonio ante la Comisión Nacional Sobre la Desaparición de Personas de
Argentina, expresó el 4/4/1984: " Que también en el curso del año 1976, después del golpe de Estado,
ocurrió el caso de los uruguayos. Sus nombres eran Rosario Barredo y Willams Whitelaw. Eran jóvenes y
fueron entregados por gente de SIDE. Cree que también intervino gente de Marina. Los levantaron en
Capital. Al dicente les fueron entregados en el "Pozo de Bernal"…" Que después vino gente del SIDE como
lo dijo anteriormente, era la gente de Gordon, que llegó con dos o tres personas que por los dichos durante
el almuerzo pertenecían a los servicios de inteligencia del Uruguay. Que se los llevaron. La persona que se
los lleva se llama Enciso, alias "PINO". Que pertenecía a SIDE y es el que se ha casado con la hija de Otto
Paladino (al menos así lo cree). Que desconoce la suerte seguida por estos uruguayos. Que en cambio tiene
conocimiento de que esos traslados se hacían por intermedio de la División Potencial Humano del
Departamento de Inteligencia Exterior, donde se encontraba un Tte. Coronel Pérez Rosen y un Mayor de
apellido Taubers". "Se comunicaban cuando los secuestrados eran de origen extranjero". Es de
hacer notar que tanto Rosario Barredo como Willams Whitelaw fueron hallados asesinados junto a los
parlamentarios uruguayos Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, 10 días después de su secuestro.
26 Ver nota 110.
27 Uruguaya, de 23 años de edad, casada, estudiante. Fue secuestrada el 27 de setiembre de 1976
aproximadamente a las 19 horas, al llegar a su domicilio de Venezuela 3328 de Vicente López, provincia de
Bs. Aires, en compañía de su hija Mariana de un año y medio. Poco antes habían detenido a su esposo Jorge
ZAFFARONI.
El hecho fue presenciado por el Sr. Mariano CASELLA; dueño del apartamento vecino y otras
personas. Según informaciones y testimonio de Beatriz BARBOZA, fue vista en la cárcel clandestina
"Automotora Orletti". Tenía actividad política en el Partido Por la Victoria del Pueblo.
28 Nació el 22 de marzo de l975 en Buenos Aires. El 27 de setiembre de l976, cuando tenía 18 meses es
secuestrada junto a sus padres, Jorge ZAFFARONI y María Emilia ISLAS, en su domicilio en la República
Argentina ante testigos. Beatriz Barboza, ciudadana uruguaya que estaba secuestrada en Automotoras
ORLETTI y que luego fue liberada, testimonió haber visto a Mariana en compañía de su madre en dicho
local clandestino.
En enero de l983, la organización de derechos humanos de Brasil (Clamor), obtiene información
sobre el paradero de Mariana. En l984 es reconocida por su familia viviendo en poder del integrante de los
Servicios de Inteligencia argentinos Miguel Angel Furci.
Mariana había sido inscripta como hija propia del matrimonio Furci-Gonzalez con documentación
falsa. Se presenta el caso ante la Justicia argentina y ante la falta de medidas cautelares los secuestradores
huyen del país junto a Mariana.
El matrimonio Furci-Gonzalez había estado radicado en Paraguay donde había adoptado nueva
identidad con la complicidad de los servicios de inteligencia paraguaya, tal como esta documentado en los
archivos de la policía secreta paraguaya.
En junio de 1992 son detenidos en Argentina el matrimonio Furci - González - que habían
ingresado nuevamente al país - quienes son condenados por los delitos de supresión de estado civil de un
menor, sustracción de menor y falsificación ideológica de documentos públicos destinados a acreditar la
identidad de las personas, una vez que a través del examen sanguíneo es comprobada la identidad de
Mariana.
En la actualidad Mariana ha cumplido su mayoría de edad y mantiene relaciones distantes con su
familia de sangre.
Sus secuestradores recuperaron la libertad, después de haber cumplido pena de cárcel.
29 De acuerdo a las investigaciones realizadas y al hallazgo de los “Archivos del Terror” en Paraguay, se ha
logrado establecer que el general chileno Manuel Contreras, jefe de la DINA, concibió y organizó la
Operación cóndor, que tuvo como objetivo; “La realización, el intercambio y el almacenamiento de datos de
inteligencia relacionados con los activistas de izquierda, los comunistas y los marxistas, con el fin de
eliminar a los terroristas marxistas y sus acciones en la zona”.
30 El 21/9/76 la DINA de Chile, asesinó en Washington D.C (EE.UU) al ex ministro de Estado de Salvador
Allende, mediante la colocación de un artefacto explosivo a control remoto en el automóvil de Letelier. En
dicho atentado también murió Ronnie Moffit. En dicho atentado participaron el norteamericano Michael
Townley, los agentes chilenos Manuel Contreras, Armando Fernández Larios; los cubanos Virgilio Paz y
Dionisio Suarez.
31 Esos asesinatos políticos cometidos el 20 de mayo de 1976, fueron planificados y ejecutados por las
fuerzas armadas uruguayas con la colaboración de los servicios argentinos con el objetivo de descabezar la
resistencia a la dictadura uruguaya en el exilio. La existencia de conversaciones y correspondencia entre
esos políticos exiliados en Argentina y voceros de sectores de las fuerzas armadas, que fueron detectados por
los servicios de inteligencia, fueron seriamente paralizados por la muerte de estos dos parlamentarios. Con
29
el objetivo de desacreditar a los dos parlamentarios asesinados, los comandos uruguayos hicieron aparecer
el 21 de mayo los cadáveres de dos militantes del Movimiento de Liberación Nacional Barredo y Whitelaw
(ver testimonio de Vaello). El plan incluía una quinta víctima, el senador Wilson Ferreira Aldunate, quien
logró con la colaboración de Amnistía Internacional, eludir su asesinato refugiándose en la embajada de
Austria. La denuncia de esos hechos en Europa y EE.UU dieron origen a una nueva operación de simulación
de una supuesta invasión al Uruguay que es orquestada con uruguayos secuestrados en Argentina y llevados
clandestinamente a Uruguay.
domingo, 16 de marzo de 2008
OPERACION CONDOR
OTROS LUGARES DE DETENCION CLANDESTINOS EN
ARGENTINA.
La Operación Cóndor, si bien realizó una intensa actividad de coordinación represiva
entre los efectivos de Argentina, Paraguay, Chile, Bolivia y Uruguay en el conocido centro
clandestino de “automotoras Orletti”, posteriormente se registran en otros lugares tanto la
presencia de militares uruguayos, como de detenidos de la misma nacionalidad.
Al respecto, y solo a modo de ejemplo se puede mencionar que el testimonio de Juan
Enrique Velázquez Rosano, esposo de la uruguaya desaparecida Elba Lucía Gándara
Castromán, realizado en Holanda en 1978, ubica esa situación entre febrero de 1977 y
setiembre del mismo año, en el Regimiento Nº 3; y en la Brigada Guemes (camino de la
Cintura y Avda Richiardi -Puente 12).
Por otra parte, entre abril de 1978 y mayo del mismo año, el testimonio de
Washington Rodríguez223 realizado en Suecia menciona esa situación tanto en el pozo de
Quilmes, como en el pozo de Banfield.
Finalmente, los testimonios de Adriana Chamorro y Otilio Corro224, documentan la
situación en el Pozo de Banfield en el año 1977, mientras que el testimonio de Hebe Caceres
ubica a dos uruguayos en el campo clandestino de detención conocido como “El Banco”,
entre junio y agosto de 1978.
NOTAS FINALES
1 La declaración de Luz Ibarburu ante la “Comisión Investigadora sobre situación de personas
desaparecidas y hechos que la motivaron” de la Cámara de Diputados del Uruguay en la sesión del 9/5/85
expresó: “Obviamente, la situación de uruguayos desaparecidos en Argentina, tiene una característica
distinta a los efectos de la investigación, que la de los uruguayos desaparecidos en el país, por cuanto estos
últimos son, cada uno, una individualidad y, presumiblemente, los responsables también están distribuidos -
no sabemos de qué manera- pero, repito, cada caso tiene su individualidad propia. En cambio, en lo que
tiene que ver con la situación de los uruguayos desaparecidos en Argentina, pensamos, entre otras cosas, que
esta comisión, tiene mucha relación con la que investiga las muertes de Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez
Ruiz, Barredo y Withelaw, por cuando pensamos que los grupos operantes pueden haber sido, en parte, los
mismos porque por ejemplo, se dice que ellos también estuvieron en Orletti, como mucho de nuestros
familiares”.
2 En mayo de 1977 Claudio Ernesto Logares ciudadano argentino, se trasladó a Uruguay. Poco después que
él, vino a Uruguay su esposa Mónica Grispon de Logares, con su hija Paula de 2 años. El 18/5/78, salieron
de su casa y según testigos fueron secuestrados en la vía pública. Años después, Paula fue ubicada en Buenos
Aires en poder del subcomisario Lavallen. Luego de un trabajoso proceso judicial Paula fue restituida a su
verdadera familia: Sus padres aun continúan desaparecidos. Según testimonia Adriana Chamorro, Monica
Gripon de Logares, madre de Paula, fue vista en el llamado Pozo de Banfield.
3 Claudio y Lila EPELBAUM SLOTOPOLSKY Claudio nacido el 27/10/53 y Lila nacida el 11/5/56,
ciudadanos argentinos son secuestrados en Punta del Este (Uruguay) el 4 de noviembre de 1976. Cuando en
1979 la madre de estos realiza la denuncia ante la Comisión Interamericana de DD.HH de OEA, se pudo
saber, por un ex detenido, que Lila y Claudio habían sido trasladados desde Uruguay a la Argentina y habían
sido alojados en el centro clandestino de detención “El Banco”. Continúan desaparecidos.
4Según información recibida por la Sra. Matilde Artés en La Habana, la detención de Graciela y de su hija de
menos de un año de edad se produce el 30/4/76 en la ciudad de Oruro, Bolivia. Primero fueron trasladadas,
ambas (madre e hija) a la ciudad de La Paz a las dependencias del Ministerio del Interior y separadas. La
niña fue trasladada al orfelinato de Villa Fátima bajo el nombre de Norah Nentala. El presidente de la
Nación era el dictador Gral. Hugo Banzer. El 18/9/76 es asesinado en Bolivia, el uruguayo Enrique Joaquín
Lucas esposo de Graciela, junto a Pedro Silvetti, secretario del ex presidente boliviano Gral.Torres. Según
el periodista Gerardo Irusta, en Bolivia la coordinación represiva estaba apoyada en tres centros, el
Ministerio del Interior, el Departamento de Orden Público y el Departamento segundo de Inteligencia
Militar. Eduardo Ruffo, es quien viaja a Bolivia, tortura a Graciela Rutila Artés, ingresa a la República
Argentina a ambas y a Efraín Villa y se apropia de la niña, restituida después de varios años a su familia.
5 Fueron secuestrados con sus padres Roger Julien y Victoria Grisonas, el 26 de setiembre de 1976, en el
partido de San Martín provincia de Buenos Aires. El 31 de julio de l979, el arzobispo de San Pablo (Brasil)
cardenal Pablo Evaristo Ars reveló el hallazgo por parte de "Clamor" de los niños en Chile. Anatole y
Victoria habían sido hallados abandonados en una plaza de Valparaíso y posteriormente llevados a una casa
cuna el día 23 de diciembre de l976. Allí son adoptados por un matrimonio chileno que desconocía la
procedencia de los niños. En 1985 Julio Cesar Barboza un ex soldado uruguayo declaró ante la Justicia
uruguaya que en un centro clandestino de detención de Montevideo, donde estaban detenidos uruguayos
trasladados clandestinamente desde la Argentina, había también niños, entre ellos uno llamado Anatole.
Anatole y Victoria recuperaron su verdadera identidad, continúan viviendo en Chile y mantiene
relación con su familia de sangre.
6 Uruguayo de 33 años, casado. Fue secuestrado el 26 de setiembre de 1976 junto con su esposa Victoria
GRISONAS de JULIEN y sus dos hijos Anatole Boris nacido el 27/09/72 y Eva Lucía (Victoria) nacida el
7/05/75, en su domicilio. Los dos niños fueron abandonados en diciembre de 1976 en la plaza O´Higgins de
la ciudad chilena de Valparaiso, posteriormente fueron entregados en adopción a una familia chilena, luego
de pasar por el orfelinato de Playa Ancha. En Julio de 1976 fueron ubicados por sus familiares. Tenía
actividad política en el Partido Por la Victoria del Pueblo.
ARGENTINA.
La Operación Cóndor, si bien realizó una intensa actividad de coordinación represiva
entre los efectivos de Argentina, Paraguay, Chile, Bolivia y Uruguay en el conocido centro
clandestino de “automotoras Orletti”, posteriormente se registran en otros lugares tanto la
presencia de militares uruguayos, como de detenidos de la misma nacionalidad.
Al respecto, y solo a modo de ejemplo se puede mencionar que el testimonio de Juan
Enrique Velázquez Rosano, esposo de la uruguaya desaparecida Elba Lucía Gándara
Castromán, realizado en Holanda en 1978, ubica esa situación entre febrero de 1977 y
setiembre del mismo año, en el Regimiento Nº 3; y en la Brigada Guemes (camino de la
Cintura y Avda Richiardi -Puente 12).
Por otra parte, entre abril de 1978 y mayo del mismo año, el testimonio de
Washington Rodríguez223 realizado en Suecia menciona esa situación tanto en el pozo de
Quilmes, como en el pozo de Banfield.
Finalmente, los testimonios de Adriana Chamorro y Otilio Corro224, documentan la
situación en el Pozo de Banfield en el año 1977, mientras que el testimonio de Hebe Caceres
ubica a dos uruguayos en el campo clandestino de detención conocido como “El Banco”,
entre junio y agosto de 1978.
NOTAS FINALES
1 La declaración de Luz Ibarburu ante la “Comisión Investigadora sobre situación de personas
desaparecidas y hechos que la motivaron” de la Cámara de Diputados del Uruguay en la sesión del 9/5/85
expresó: “Obviamente, la situación de uruguayos desaparecidos en Argentina, tiene una característica
distinta a los efectos de la investigación, que la de los uruguayos desaparecidos en el país, por cuanto estos
últimos son, cada uno, una individualidad y, presumiblemente, los responsables también están distribuidos -
no sabemos de qué manera- pero, repito, cada caso tiene su individualidad propia. En cambio, en lo que
tiene que ver con la situación de los uruguayos desaparecidos en Argentina, pensamos, entre otras cosas, que
esta comisión, tiene mucha relación con la que investiga las muertes de Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez
Ruiz, Barredo y Withelaw, por cuando pensamos que los grupos operantes pueden haber sido, en parte, los
mismos porque por ejemplo, se dice que ellos también estuvieron en Orletti, como mucho de nuestros
familiares”.
2 En mayo de 1977 Claudio Ernesto Logares ciudadano argentino, se trasladó a Uruguay. Poco después que
él, vino a Uruguay su esposa Mónica Grispon de Logares, con su hija Paula de 2 años. El 18/5/78, salieron
de su casa y según testigos fueron secuestrados en la vía pública. Años después, Paula fue ubicada en Buenos
Aires en poder del subcomisario Lavallen. Luego de un trabajoso proceso judicial Paula fue restituida a su
verdadera familia: Sus padres aun continúan desaparecidos. Según testimonia Adriana Chamorro, Monica
Gripon de Logares, madre de Paula, fue vista en el llamado Pozo de Banfield.
3 Claudio y Lila EPELBAUM SLOTOPOLSKY Claudio nacido el 27/10/53 y Lila nacida el 11/5/56,
ciudadanos argentinos son secuestrados en Punta del Este (Uruguay) el 4 de noviembre de 1976. Cuando en
1979 la madre de estos realiza la denuncia ante la Comisión Interamericana de DD.HH de OEA, se pudo
saber, por un ex detenido, que Lila y Claudio habían sido trasladados desde Uruguay a la Argentina y habían
sido alojados en el centro clandestino de detención “El Banco”. Continúan desaparecidos.
4Según información recibida por la Sra. Matilde Artés en La Habana, la detención de Graciela y de su hija de
menos de un año de edad se produce el 30/4/76 en la ciudad de Oruro, Bolivia. Primero fueron trasladadas,
ambas (madre e hija) a la ciudad de La Paz a las dependencias del Ministerio del Interior y separadas. La
niña fue trasladada al orfelinato de Villa Fátima bajo el nombre de Norah Nentala. El presidente de la
Nación era el dictador Gral. Hugo Banzer. El 18/9/76 es asesinado en Bolivia, el uruguayo Enrique Joaquín
Lucas esposo de Graciela, junto a Pedro Silvetti, secretario del ex presidente boliviano Gral.Torres. Según
el periodista Gerardo Irusta, en Bolivia la coordinación represiva estaba apoyada en tres centros, el
Ministerio del Interior, el Departamento de Orden Público y el Departamento segundo de Inteligencia
Militar. Eduardo Ruffo, es quien viaja a Bolivia, tortura a Graciela Rutila Artés, ingresa a la República
Argentina a ambas y a Efraín Villa y se apropia de la niña, restituida después de varios años a su familia.
5 Fueron secuestrados con sus padres Roger Julien y Victoria Grisonas, el 26 de setiembre de 1976, en el
partido de San Martín provincia de Buenos Aires. El 31 de julio de l979, el arzobispo de San Pablo (Brasil)
cardenal Pablo Evaristo Ars reveló el hallazgo por parte de "Clamor" de los niños en Chile. Anatole y
Victoria habían sido hallados abandonados en una plaza de Valparaíso y posteriormente llevados a una casa
cuna el día 23 de diciembre de l976. Allí son adoptados por un matrimonio chileno que desconocía la
procedencia de los niños. En 1985 Julio Cesar Barboza un ex soldado uruguayo declaró ante la Justicia
uruguaya que en un centro clandestino de detención de Montevideo, donde estaban detenidos uruguayos
trasladados clandestinamente desde la Argentina, había también niños, entre ellos uno llamado Anatole.
Anatole y Victoria recuperaron su verdadera identidad, continúan viviendo en Chile y mantiene
relación con su familia de sangre.
6 Uruguayo de 33 años, casado. Fue secuestrado el 26 de setiembre de 1976 junto con su esposa Victoria
GRISONAS de JULIEN y sus dos hijos Anatole Boris nacido el 27/09/72 y Eva Lucía (Victoria) nacida el
7/05/75, en su domicilio. Los dos niños fueron abandonados en diciembre de 1976 en la plaza O´Higgins de
la ciudad chilena de Valparaiso, posteriormente fueron entregados en adopción a una familia chilena, luego
de pasar por el orfelinato de Playa Ancha. En Julio de 1976 fueron ubicados por sus familiares. Tenía
actividad política en el Partido Por la Victoria del Pueblo.
miércoles, 12 de marzo de 2008
OPERACION CONDOR -DESAPARECIDOS EN CHILE
URUGUAYOS DETENIDOS-DESAPARECIDOS EN CHILE
En septiembre de 1973, a partir del golpe militar encabezado por el Gral. Pinochet que
derroco al régimen constitucional chileno, 15.000 extranjeros que vivían en Chile buscaron
asilo en las embajadas y en los cinco refugios que ACNUR logro negociar con el gobierno
militar. Otros se escabulleron por los pasos fronterizos hacia los países vecinos, y otros
fueron víctimas de las fuerzas de seguridad. Algunos de estos últimos sobrevivieron a la
cárcel y posteriormente fueron expulsados del país. Otros perecieron en la tortura, y otros
permanecieron como detenidos-desaparecidos, al igual que miles de ciudadanos chilenos.
Esta es la lista que conocemos de los uruguayos que corrieron esa suerte; no es exhaustiva, y
probablemente hay mas casos que nunca fueron denunciados o que no pudimos comprobar.
1. ALBERTO MARIANO FONTELA ALONSO200; 2. JUAN ANGEL CENDAN
ALMADA201; 4.ENRIQUE JULIO PAGARDOY202; 5.JUAN ANTONIO POVASCHUK
GALEAZZO ; 6.LUIS FOSSATI ; 7.CARLOS ETCHEVERRY PUCCI 203; 8.JULIO
CESAR FERNANDEZ FERNANDEZ204; 9. LEONARDO G. GELPI CACERES. 205; 10.
NELSA ZULEMA GADEA GALAN206.
NIÑOS DESAPARECIDOS
1.- AMARAL GARCÍA HERNANDEZ (Recuperado)207
2.- SIMON ANTONIO RIQUELO208
3.- MARIANA ZAFARONI ISLA (Recuperado)209
4.- ANATOLE BORIS JULIEN GRISONAS (Recuperado)210
5.- VICTORIA EVA JULIEN GRISONAS (Recuperado)211
6.- ANDREA HERNANDEZ HOBBAS (Recuperada)212
7.- BEATRIZ HERNANDEZ HOBBAS213
8.- WASHINGTON HERNANDEZ HOBBAS214
NACIDOS EN CAUTIVERIO
9.- VERÓNICA LETICIA MOYANO ARTIGAS (Recuperado)215
10.- CARLOS D'ELIA CASCO (Recuperado)216
11.- CARMEN SANZ217
12.- BLANCA ALTMANN LEVY218.
13.- Un niño o niña nacido en la cárcel clandestina de Bvar Artigas y Palmar en Uruguay219
UNA DE LAS DESAPARICIONES EN URUGUAY.
El caso de Elena Quinteros220, secuestrada el 28 de junio de 1976 en el predio de la
embajada de Venezuela en Uruguay y que determinó el rompimiento de relaciones
diplomáticas entre ambos países durante 9 años, contiene elementos que permiten afirmar dos
aspectos que hacen a la desaparición de ciudadanos uruguayos en territorio extranjero en el
marco de la Operación Cóndor. Estos elementos son: 1) Este caso fue objeto de un
tratamiento al mas alto nivel de la cúpula cívico militar de la dictadura uruguaya, tal como
surge de la investigación practicada en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay. 2)
Su eventual aparición junto con los secuestrados en Argentina y trasladados a Uruguay
clandestinamente, así como su desaparición, estuvo vinculada al personal militar que actuó en
los secuestros y la desaparición de los ciudadanos italo-Uruguayos,Gerardo Gatti y Pablo Recagno.
En septiembre de 1973, a partir del golpe militar encabezado por el Gral. Pinochet que
derroco al régimen constitucional chileno, 15.000 extranjeros que vivían en Chile buscaron
asilo en las embajadas y en los cinco refugios que ACNUR logro negociar con el gobierno
militar. Otros se escabulleron por los pasos fronterizos hacia los países vecinos, y otros
fueron víctimas de las fuerzas de seguridad. Algunos de estos últimos sobrevivieron a la
cárcel y posteriormente fueron expulsados del país. Otros perecieron en la tortura, y otros
permanecieron como detenidos-desaparecidos, al igual que miles de ciudadanos chilenos.
Esta es la lista que conocemos de los uruguayos que corrieron esa suerte; no es exhaustiva, y
probablemente hay mas casos que nunca fueron denunciados o que no pudimos comprobar.
1. ALBERTO MARIANO FONTELA ALONSO200; 2. JUAN ANGEL CENDAN
ALMADA201; 4.ENRIQUE JULIO PAGARDOY202; 5.JUAN ANTONIO POVASCHUK
GALEAZZO ; 6.LUIS FOSSATI ; 7.CARLOS ETCHEVERRY PUCCI 203; 8.JULIO
CESAR FERNANDEZ FERNANDEZ204; 9. LEONARDO G. GELPI CACERES. 205; 10.
NELSA ZULEMA GADEA GALAN206.
NIÑOS DESAPARECIDOS
1.- AMARAL GARCÍA HERNANDEZ (Recuperado)207
2.- SIMON ANTONIO RIQUELO208
3.- MARIANA ZAFARONI ISLA (Recuperado)209
4.- ANATOLE BORIS JULIEN GRISONAS (Recuperado)210
5.- VICTORIA EVA JULIEN GRISONAS (Recuperado)211
6.- ANDREA HERNANDEZ HOBBAS (Recuperada)212
7.- BEATRIZ HERNANDEZ HOBBAS213
8.- WASHINGTON HERNANDEZ HOBBAS214
NACIDOS EN CAUTIVERIO
9.- VERÓNICA LETICIA MOYANO ARTIGAS (Recuperado)215
10.- CARLOS D'ELIA CASCO (Recuperado)216
11.- CARMEN SANZ217
12.- BLANCA ALTMANN LEVY218.
13.- Un niño o niña nacido en la cárcel clandestina de Bvar Artigas y Palmar en Uruguay219
UNA DE LAS DESAPARICIONES EN URUGUAY.
El caso de Elena Quinteros220, secuestrada el 28 de junio de 1976 en el predio de la
embajada de Venezuela en Uruguay y que determinó el rompimiento de relaciones
diplomáticas entre ambos países durante 9 años, contiene elementos que permiten afirmar dos
aspectos que hacen a la desaparición de ciudadanos uruguayos en territorio extranjero en el
marco de la Operación Cóndor. Estos elementos son: 1) Este caso fue objeto de un
tratamiento al mas alto nivel de la cúpula cívico militar de la dictadura uruguaya, tal como
surge de la investigación practicada en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay. 2)
Su eventual aparición junto con los secuestrados en Argentina y trasladados a Uruguay
clandestinamente, así como su desaparición, estuvo vinculada al personal militar que actuó en
los secuestros y la desaparición de los ciudadanos italo-Uruguayos,Gerardo Gatti y Pablo Recagno.
lunes, 10 de marzo de 2008
OPERACION CONDOR
MILITARES URUGUAYOS QUE PARTICIPARON EN LA
COORDINACIÓN REPRESIVA .
Gral. Amaury Prantl (Fallecido); Tte. Coronel Juan Antonio Rodriguez Buratti
(actualmente en situación de retiro); Mayor José Nino Gavazzo (actualmente en situación de
retiro); Capitán Manuel Cordero; Capitán Pedro Antonio Mato Narbondo; Capitán Jorge
Silveira; Capitán José R. Arab (El Turco) (actualmente en situación de retiro); Capitán
Ricardo Medina (perteneciente a Granaderos); Comisario Hugo Campos Hermida;
Teniente Enrique Martínez; Teniente Maurente Mata, Luis A; Sub Director del SID Font
Singlet, Felix Mario; Capitán Baudean Menteguiaga, José Agustín; Ramas Pereira,
Ernesto; Ferro Bizzozero, Eduardo A; Ohannessian Ohannian, Antranig; Cordeu;
Breton; Alfredo; Ramirez, Guillermo; Silva, Felipe Salvador; Valdez, Raúl; Vazquez;
Bocaski; Bermudez; Mayor Calcagno, Carlos; Coronel Calixto de Armas; Mayor Carlos
Rossel; Mayor José Bassani; Capitan Eduardo Ramos; Capitan Glauco Yannone;
Teniente Muñoz; Coronel Octavio Gonzalez; Capitan Casas; Capitan Menotti Ortiz;
Oficial Principal Zabala; Cabo Mauricio Garcia; Sargentos Conrado Echeverria;
Chineppe; Velazquez; Santana; Benvenuto; Soldado Ramón Díaz Olivera; personal
femenino Gladys Bentancur; Luz Gonzalez; Oficial de Policía José Sande Lima.
LOS DESAPARECIDOS URUGUAYOS EN ARGENTINA.
Desapariciones del año 1974.
1) BARRIOS FERNANDEZ, Javier Washington90.
Las desapariciones del año 1975.
1) DEL FABRO, Eduardo Ricardo91; 2) MIGUEZ, Felix92.
Las desapariciones del año 1976.
1) MAZZUCHI FRANCHETZ, Winston César93; 2) MELO CUESTAS, Nebio Ariel94; 3)
CABRERA PRATES,95 Ary; 4) TRINIDAD ESPINOSA, Líber Eduardo96; 5) CHIZZOLA,
Eduardo97; 6) GAETANO MAIGOR, José98; 7) GOMENSORO JOSMAN, Hugo E99; 8)
RODRIGUEZ DE BESSIO, Blanca100; 9) LIBEROFF, Manuel101; 10) GOICOECHEA,
Daniel102; 11) GATTI ANTUÑA, Gerardo Francisco103; 12) MENDEZ DONADIO, José
Hugo104; 13) RODRIGUEZ RODRIGUEZ, Julio105; 14) CANDIA, Francisco
Edgardo106; 15) AROCENA DA SILVA, Marcos107; 16) DUARTE LUJAN, León
Gualberto108; 17) CRUZ BONFIGLIO, Mario Jorge109; 18) BENTANCOURT GARIN,
Walner Ademir110; 19) MORALES VON PIEVERLING, Juan Miguel111; 20) KLEIM
LLEDO de MORALES, Josefina Modesta112; 21) JULIEN CACERES, Mario Roger113; 22)
GRISONAS de JULIEN, Victoria114; 23) MECHOSO MENDEZ, Alberto Cecilio115; 24)
SOBA, Adalberto Waldemar116; 25) TEJERA LLOVET, Raúl117; 26) ERRANDONEA
SALVIA, Juan Pablo118; 27) ISLAS GATTI DE ZAFFARONI, María Emilia119; 28)
ZAFFARONI CASTILLA, Jorge Roberto120; 29) TRIAS HERNANDEZ, Cecilia Susana121;
30) CRAM GONZALEZ, Washington122; 31) PRIETO GONZALEZ, Ruben123; 32)
LEZAMA GONZALEZ, Rafael124; 33) MORENO MALUGANI, Miguel Angel125; 34)
RODRIGUEZ MERCADER, Carlos126; 35) RECAGNO IBARBURU, Juan Pablo127; 36)
CARRETERO CARDENAS, Casimira María del Rosario128; 37) CHEJENIAN, Segundo129;
38) MARTINEZ DE CHEJENIAN, Graciela130; 39) ARNONE HERNANDEZ Bernardo131;
40) QUEIRO UZAL, Washington Domingo132; 41) RODRIGUEZ LIBERTO, Felix
Antonio133; 42) SCOPICE RIJO DE COUCHET, Norma Mary134; 43) HERNANDEZ
MACHADO, Carlos Julián135.
Las Desapariciones del año 1977.
1) O‘NEILL VELAZQUEZ, Eduardo136; 2)GANDARA CASTROMAN, Elba Lucía137; 3)
INZAURRALDE MELGAR, Gustavo Edison138; 4) SANTANA ESCOTO, Nelson139; 5)
SOSA VALDEZ, Luján Alcides140; 6) GONCALVEZ BUSCONI, Jorge Felisberto141; 7)
BELLIZI BELLIZI, Andrés Humberto142; 8) GARCÍA CALCAGNO, Germán Nelson143; 9)
MANCIRO, María Libertad144; 10) LUPPI MAZZONE, Mary Norma145; 11) DE GOUVEIA
DE MICHELENA, Graciela Susana146; 12) MICHELENA BASTARRICA, José Enrique147;
13) SILVA IRIBARNEGARAY, Mauricio148; 14) HOBBAS de HERNANDEZ, Lourdes149;
15) ALTMANN LEVY, Blanca Haydee150; 16) MARTINEZ SANTORO, Luis Fernando151;
17) ALFARO VAZQUEZ, Pedro Daniel152; 18) BURGUEÑO PEREYRA, Ada Margaret153;
19) CAMIOU, María Mercedes154; 20) HERNANDEZ RODRIGUEZ, Jorge155; 21) BOSCO
MUÑOZ, Alfredo Fernando156; 22) CORCHS LAVINA, Alberto157; 23) DOSSETTI
TECHEIRA, Edmundo Savino158; 24) GARCÍA RAMOS de DOSSETTI, Ileana Sara
María159; 25) LERENA de CORCHS, Elena160; 26) BORELLI CATTANEO, Raúl
Edgardo161; 27) CASCO GHELPI D'ELIA, Yolanda Iris162; 28) D’ELIA PALLARES Julio
Cesar163; 29) SOBRINO BERARDI, Guillermo Manuel164; 30) CASTILLO LIMA,
Ataliva165; 31) GOICOECHEA CAMACHO, Gustavo Alejandro166; 32) MARTINEZ
SUÁREZ, José Mario167; 33) CASTRO de MARTINEZ, María Antonia168; 34)
FERNANDEZ de SANZ, Elsa169; 35) SANZ FERNANDEZ, Aída Celia170; 36) CARDOZO,
Juan171; 37) RIO CASAS, Miguel Ángel172; 38) CASTRO, Gallo173; 39) ARCE VIEIRA,
Gustavo Raúl174; 40) GAMBARO NUÑEZ, Raúl175; 41) CABEZUDO PEREZ, Carlos
Federico176; 42) CARNEIRO DA FONTOURA GULARTE, Juvelino Andrés177; 43)
ARTIGAS NILO DE MOYANO, María Asunción178; 44) CERGUEIRA, Tenorio179.
Las desapariciones del año 1978.
1) GÓMEZ ROSANO, Célica Elida180; 2) DE LEON SCANZIANI, Juan Alberto181; 3)
RODRIGUEZ MIRANDA, Juan Rodolfo182; 4) MARTINEZ HORMINOGUEZ, Jorge
Hugo183; 5) SEVERO BARRETO de MARTINEZ, Marta Beatriz184; 6) SEVERO
BARRETO, Carlos Baldomero185; 7) ANGLET DE LEON de SEVERO: Beatriz
Alicia186; 8) SEVERO BARRETO, Ari187; 9) CARVALHO o CARVALLO, Luis188; 10)
DÍAZ DE CARDENAS, Fernando Rafael Santiago189; 11) OLIVERA CANCELA, Raúl
Pedro190; 12) CANTERO FREIRE, Edison Oscar191; 13) GIORDANO CORTAZZO,
Hector192; 14) SERRA SILVERA, Elios H.193; 15) ANCRES, Elena194; 16) BENTIN
Félix195; 17) SILVEIRA GRAMONT, María Rosa196; 18) URTAZUN TERRA, José
Luis197; 19)AROCENA LINN, Ignacio198.
COORDINACIÓN REPRESIVA .
Gral. Amaury Prantl (Fallecido); Tte. Coronel Juan Antonio Rodriguez Buratti
(actualmente en situación de retiro); Mayor José Nino Gavazzo (actualmente en situación de
retiro); Capitán Manuel Cordero; Capitán Pedro Antonio Mato Narbondo; Capitán Jorge
Silveira; Capitán José R. Arab (El Turco) (actualmente en situación de retiro); Capitán
Ricardo Medina (perteneciente a Granaderos); Comisario Hugo Campos Hermida;
Teniente Enrique Martínez; Teniente Maurente Mata, Luis A; Sub Director del SID Font
Singlet, Felix Mario; Capitán Baudean Menteguiaga, José Agustín; Ramas Pereira,
Ernesto; Ferro Bizzozero, Eduardo A; Ohannessian Ohannian, Antranig; Cordeu;
Breton; Alfredo; Ramirez, Guillermo; Silva, Felipe Salvador; Valdez, Raúl; Vazquez;
Bocaski; Bermudez; Mayor Calcagno, Carlos; Coronel Calixto de Armas; Mayor Carlos
Rossel; Mayor José Bassani; Capitan Eduardo Ramos; Capitan Glauco Yannone;
Teniente Muñoz; Coronel Octavio Gonzalez; Capitan Casas; Capitan Menotti Ortiz;
Oficial Principal Zabala; Cabo Mauricio Garcia; Sargentos Conrado Echeverria;
Chineppe; Velazquez; Santana; Benvenuto; Soldado Ramón Díaz Olivera; personal
femenino Gladys Bentancur; Luz Gonzalez; Oficial de Policía José Sande Lima.
LOS DESAPARECIDOS URUGUAYOS EN ARGENTINA.
Desapariciones del año 1974.
1) BARRIOS FERNANDEZ, Javier Washington90.
Las desapariciones del año 1975.
1) DEL FABRO, Eduardo Ricardo91; 2) MIGUEZ, Felix92.
Las desapariciones del año 1976.
1) MAZZUCHI FRANCHETZ, Winston César93; 2) MELO CUESTAS, Nebio Ariel94; 3)
CABRERA PRATES,95 Ary; 4) TRINIDAD ESPINOSA, Líber Eduardo96; 5) CHIZZOLA,
Eduardo97; 6) GAETANO MAIGOR, José98; 7) GOMENSORO JOSMAN, Hugo E99; 8)
RODRIGUEZ DE BESSIO, Blanca100; 9) LIBEROFF, Manuel101; 10) GOICOECHEA,
Daniel102; 11) GATTI ANTUÑA, Gerardo Francisco103; 12) MENDEZ DONADIO, José
Hugo104; 13) RODRIGUEZ RODRIGUEZ, Julio105; 14) CANDIA, Francisco
Edgardo106; 15) AROCENA DA SILVA, Marcos107; 16) DUARTE LUJAN, León
Gualberto108; 17) CRUZ BONFIGLIO, Mario Jorge109; 18) BENTANCOURT GARIN,
Walner Ademir110; 19) MORALES VON PIEVERLING, Juan Miguel111; 20) KLEIM
LLEDO de MORALES, Josefina Modesta112; 21) JULIEN CACERES, Mario Roger113; 22)
GRISONAS de JULIEN, Victoria114; 23) MECHOSO MENDEZ, Alberto Cecilio115; 24)
SOBA, Adalberto Waldemar116; 25) TEJERA LLOVET, Raúl117; 26) ERRANDONEA
SALVIA, Juan Pablo118; 27) ISLAS GATTI DE ZAFFARONI, María Emilia119; 28)
ZAFFARONI CASTILLA, Jorge Roberto120; 29) TRIAS HERNANDEZ, Cecilia Susana121;
30) CRAM GONZALEZ, Washington122; 31) PRIETO GONZALEZ, Ruben123; 32)
LEZAMA GONZALEZ, Rafael124; 33) MORENO MALUGANI, Miguel Angel125; 34)
RODRIGUEZ MERCADER, Carlos126; 35) RECAGNO IBARBURU, Juan Pablo127; 36)
CARRETERO CARDENAS, Casimira María del Rosario128; 37) CHEJENIAN, Segundo129;
38) MARTINEZ DE CHEJENIAN, Graciela130; 39) ARNONE HERNANDEZ Bernardo131;
40) QUEIRO UZAL, Washington Domingo132; 41) RODRIGUEZ LIBERTO, Felix
Antonio133; 42) SCOPICE RIJO DE COUCHET, Norma Mary134; 43) HERNANDEZ
MACHADO, Carlos Julián135.
Las Desapariciones del año 1977.
1) O‘NEILL VELAZQUEZ, Eduardo136; 2)GANDARA CASTROMAN, Elba Lucía137; 3)
INZAURRALDE MELGAR, Gustavo Edison138; 4) SANTANA ESCOTO, Nelson139; 5)
SOSA VALDEZ, Luján Alcides140; 6) GONCALVEZ BUSCONI, Jorge Felisberto141; 7)
BELLIZI BELLIZI, Andrés Humberto142; 8) GARCÍA CALCAGNO, Germán Nelson143; 9)
MANCIRO, María Libertad144; 10) LUPPI MAZZONE, Mary Norma145; 11) DE GOUVEIA
DE MICHELENA, Graciela Susana146; 12) MICHELENA BASTARRICA, José Enrique147;
13) SILVA IRIBARNEGARAY, Mauricio148; 14) HOBBAS de HERNANDEZ, Lourdes149;
15) ALTMANN LEVY, Blanca Haydee150; 16) MARTINEZ SANTORO, Luis Fernando151;
17) ALFARO VAZQUEZ, Pedro Daniel152; 18) BURGUEÑO PEREYRA, Ada Margaret153;
19) CAMIOU, María Mercedes154; 20) HERNANDEZ RODRIGUEZ, Jorge155; 21) BOSCO
MUÑOZ, Alfredo Fernando156; 22) CORCHS LAVINA, Alberto157; 23) DOSSETTI
TECHEIRA, Edmundo Savino158; 24) GARCÍA RAMOS de DOSSETTI, Ileana Sara
María159; 25) LERENA de CORCHS, Elena160; 26) BORELLI CATTANEO, Raúl
Edgardo161; 27) CASCO GHELPI D'ELIA, Yolanda Iris162; 28) D’ELIA PALLARES Julio
Cesar163; 29) SOBRINO BERARDI, Guillermo Manuel164; 30) CASTILLO LIMA,
Ataliva165; 31) GOICOECHEA CAMACHO, Gustavo Alejandro166; 32) MARTINEZ
SUÁREZ, José Mario167; 33) CASTRO de MARTINEZ, María Antonia168; 34)
FERNANDEZ de SANZ, Elsa169; 35) SANZ FERNANDEZ, Aída Celia170; 36) CARDOZO,
Juan171; 37) RIO CASAS, Miguel Ángel172; 38) CASTRO, Gallo173; 39) ARCE VIEIRA,
Gustavo Raúl174; 40) GAMBARO NUÑEZ, Raúl175; 41) CABEZUDO PEREZ, Carlos
Federico176; 42) CARNEIRO DA FONTOURA GULARTE, Juvelino Andrés177; 43)
ARTIGAS NILO DE MOYANO, María Asunción178; 44) CERGUEIRA, Tenorio179.
Las desapariciones del año 1978.
1) GÓMEZ ROSANO, Célica Elida180; 2) DE LEON SCANZIANI, Juan Alberto181; 3)
RODRIGUEZ MIRANDA, Juan Rodolfo182; 4) MARTINEZ HORMINOGUEZ, Jorge
Hugo183; 5) SEVERO BARRETO de MARTINEZ, Marta Beatriz184; 6) SEVERO
BARRETO, Carlos Baldomero185; 7) ANGLET DE LEON de SEVERO: Beatriz
Alicia186; 8) SEVERO BARRETO, Ari187; 9) CARVALHO o CARVALLO, Luis188; 10)
DÍAZ DE CARDENAS, Fernando Rafael Santiago189; 11) OLIVERA CANCELA, Raúl
Pedro190; 12) CANTERO FREIRE, Edison Oscar191; 13) GIORDANO CORTAZZO,
Hector192; 14) SERRA SILVERA, Elios H.193; 15) ANCRES, Elena194; 16) BENTIN
Félix195; 17) SILVEIRA GRAMONT, María Rosa196; 18) URTAZUN TERRA, José
Luis197; 19)AROCENA LINN, Ignacio198.
sábado, 8 de marzo de 2008
OPERACION CONDOR- URUGUAY
LA ACTITUD DE LOS GOBIERNOS POSTDICTADURA CON
RELACION A LAS DESAPARICIONES
El Estado uruguayo tiene una deuda con los familiares de los detenidos-desaparecidos
durante la dictadura militar y con la sociedad toda. Con la aprobación en 1986 de la Ley de
Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado - ratificada por plebiscito en 1989-, se
consagró la impunidad de los responsables de delitos de lesa humanidad. Esa ley fue
censurada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (octubre 1992)
y por el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas (abril 1998), por considerarla
incompatible con la Convención Americana sobre los Derechos Humanos y con el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos respectivamente, ambos instrumentos
ratificados por Uruguay.
Dicha ley, no obstante, en su artículo 4º establece el deber del Poder Ejecutivo de
investigar el paradero de los detenidos-desaparecidos. Esa investigación no se realizó
cabalmente, pues el Poder Ejecutivo encomendó una parte de ella a dos Fiscales militares (los
Coroneles José Sambucetti y Nelson Corbo) acusados de violaciones a los derechos humanos
e integrantes del órgano que legitimó la represión política durante la dictadura. Como era de
esperar, dicha investigación no arribó a ninguna conclusión esclarecedora, limitándose a
afirmar que no existían pruebas de la participación militar en los delitos de lesa humanidad
denunciados.
Así, el Estado uruguayo consagró y garantizó la impunidad en reiteradas ocasiones,
sino más aún: jamás asumió, e incluso impidió, toda acción tendiente a esclarecer el destino
de los detenidos-desaparecidos –entre los cuales hay menores sustraídos en ocasión del
secuestro de sus padres -, negándole a los familiares una respuesta que hasta hoy están
reclamando. Vale la pena recordar también que, como establece la Convención contra la
Desaparición Forzada de Personas (OEA, 1994), ratificada por el Estado uruguayo en 1995,
el delito de la desaparición forzada tiene un carácter permanente “mientras no se establezca el
destino o paradero de la víctima”.
Al mismo tiempo que se consagró la impunidad, se escamoteó a la sociedad uruguaya
la posibilidad de conocer la verdad sobre los hechos ocurridos durante el período militar. A
diferencia de los países vecinos, en Uruguay no existió jamás una investigación oficial y
pública sobre esos hechos; y menos aún un reconocimiento del Estado sobre su
responsabilidad al respecto, a pesar de que en juicios civiles ha quedado probada la
responsabilidad del Estado en dichos hechos, por los que militares uruguayos han sido
procesados también en países vecinos (Argentina y Paraguay).
Esta omisión no sólo ha violado el "derecho colectivo a saber la verdad" (como lo ha
llamado el magistrado Louis Joinet, Relator Especial de Naciones Unidas sobre la
Impunidad), negándole al pueblo uruguayo la posibilidad de construir su memoria histórica;
también ha permitido que en el país se sucedan hechos y declaraciones oficiales que atentan
contra esa posibilidad y que constituyen afrentas para la conciencia moral del pueblo
uruguayo. Ya lo advertía el mismo Joinet al señalar que "Como contrapartida [al derecho
colectivo a saber] al Estado le incumbe el "deber de recordar", a fin de protegerse contra esas
tergiversaciones de la historia que llevan por nombre revisionismo y negacionismo". Así, por
ejemplo, en Uruguay los militares acusados de graves violaciones a los derechos humanos
han continuado ascendiendo en la carrera militar con el aval del Senado de la República;
Jorge Silveira, uno de los más conocidos torturadores y responsable de numerosas
desapariciones forzadas y de operativos de coordinación represiva en el Cono Sur, fue
designado este año asesor directo y hombre de confianza del actual Comandante en Jefe del
Ejército, con el aval del Poder Ejecutivo; y los mandos militares no han dejado de reivindicar
públicamente, en reiteradas oportunidades, el terrorismo de Estado practicado por el régimen
militar entre 1973 y 1984, ante el silencio aquiescente del poder civil. Ello ha legitimado una
versión de la historia que tiene su fundamento en la Doctrina de la Seguridad Nacional, según
la cual todo opositor político era un enemigo a eliminar, y los crímenes de lesa humanidad
cometidos no fueron más que acciones de guerra.
En contrapartida con esa negación oficial, en Uruguay ha crecido la conciencia y el
consenso de la opinión pública sobre la necesidad de que se dé una respuesta sobre el destino
de los detenidos-desaparecidos, cumpliendo así con el artículo 4º de la misma ley de
impunidad y con las obligaciones del Estado uruguayo emergentes de la legislación
internacional. Sectores de todos los partidos políticos, instituciones sociales, cultura les y
religiosas de la sociedad civil se han sumado a este reclamo que tiene indiscutibles
dimensiones éticas, políticas e históricas. No obstante, la respuesta del Poder Ejecutivo ha
sido siempre idéntica: un obstinado y reiterado silencio, que no refleja otra cosa que
indiferencia e insensibilidad
RELACION A LAS DESAPARICIONES
El Estado uruguayo tiene una deuda con los familiares de los detenidos-desaparecidos
durante la dictadura militar y con la sociedad toda. Con la aprobación en 1986 de la Ley de
Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado - ratificada por plebiscito en 1989-, se
consagró la impunidad de los responsables de delitos de lesa humanidad. Esa ley fue
censurada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (octubre 1992)
y por el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas (abril 1998), por considerarla
incompatible con la Convención Americana sobre los Derechos Humanos y con el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos respectivamente, ambos instrumentos
ratificados por Uruguay.
Dicha ley, no obstante, en su artículo 4º establece el deber del Poder Ejecutivo de
investigar el paradero de los detenidos-desaparecidos. Esa investigación no se realizó
cabalmente, pues el Poder Ejecutivo encomendó una parte de ella a dos Fiscales militares (los
Coroneles José Sambucetti y Nelson Corbo) acusados de violaciones a los derechos humanos
e integrantes del órgano que legitimó la represión política durante la dictadura. Como era de
esperar, dicha investigación no arribó a ninguna conclusión esclarecedora, limitándose a
afirmar que no existían pruebas de la participación militar en los delitos de lesa humanidad
denunciados.
Así, el Estado uruguayo consagró y garantizó la impunidad en reiteradas ocasiones,
sino más aún: jamás asumió, e incluso impidió, toda acción tendiente a esclarecer el destino
de los detenidos-desaparecidos –entre los cuales hay menores sustraídos en ocasión del
secuestro de sus padres -, negándole a los familiares una respuesta que hasta hoy están
reclamando. Vale la pena recordar también que, como establece la Convención contra la
Desaparición Forzada de Personas (OEA, 1994), ratificada por el Estado uruguayo en 1995,
el delito de la desaparición forzada tiene un carácter permanente “mientras no se establezca el
destino o paradero de la víctima”.
Al mismo tiempo que se consagró la impunidad, se escamoteó a la sociedad uruguaya
la posibilidad de conocer la verdad sobre los hechos ocurridos durante el período militar. A
diferencia de los países vecinos, en Uruguay no existió jamás una investigación oficial y
pública sobre esos hechos; y menos aún un reconocimiento del Estado sobre su
responsabilidad al respecto, a pesar de que en juicios civiles ha quedado probada la
responsabilidad del Estado en dichos hechos, por los que militares uruguayos han sido
procesados también en países vecinos (Argentina y Paraguay).
Esta omisión no sólo ha violado el "derecho colectivo a saber la verdad" (como lo ha
llamado el magistrado Louis Joinet, Relator Especial de Naciones Unidas sobre la
Impunidad), negándole al pueblo uruguayo la posibilidad de construir su memoria histórica;
también ha permitido que en el país se sucedan hechos y declaraciones oficiales que atentan
contra esa posibilidad y que constituyen afrentas para la conciencia moral del pueblo
uruguayo. Ya lo advertía el mismo Joinet al señalar que "Como contrapartida [al derecho
colectivo a saber] al Estado le incumbe el "deber de recordar", a fin de protegerse contra esas
tergiversaciones de la historia que llevan por nombre revisionismo y negacionismo". Así, por
ejemplo, en Uruguay los militares acusados de graves violaciones a los derechos humanos
han continuado ascendiendo en la carrera militar con el aval del Senado de la República;
Jorge Silveira, uno de los más conocidos torturadores y responsable de numerosas
desapariciones forzadas y de operativos de coordinación represiva en el Cono Sur, fue
designado este año asesor directo y hombre de confianza del actual Comandante en Jefe del
Ejército, con el aval del Poder Ejecutivo; y los mandos militares no han dejado de reivindicar
públicamente, en reiteradas oportunidades, el terrorismo de Estado practicado por el régimen
militar entre 1973 y 1984, ante el silencio aquiescente del poder civil. Ello ha legitimado una
versión de la historia que tiene su fundamento en la Doctrina de la Seguridad Nacional, según
la cual todo opositor político era un enemigo a eliminar, y los crímenes de lesa humanidad
cometidos no fueron más que acciones de guerra.
En contrapartida con esa negación oficial, en Uruguay ha crecido la conciencia y el
consenso de la opinión pública sobre la necesidad de que se dé una respuesta sobre el destino
de los detenidos-desaparecidos, cumpliendo así con el artículo 4º de la misma ley de
impunidad y con las obligaciones del Estado uruguayo emergentes de la legislación
internacional. Sectores de todos los partidos políticos, instituciones sociales, cultura les y
religiosas de la sociedad civil se han sumado a este reclamo que tiene indiscutibles
dimensiones éticas, políticas e históricas. No obstante, la respuesta del Poder Ejecutivo ha
sido siempre idéntica: un obstinado y reiterado silencio, que no refleja otra cosa que
indiferencia e insensibilidad
viernes, 7 de marzo de 2008
OPERACION CONDOR- COORDINACION REPRESIVA
Coordinación represiva en el Cono Sur
Bajo el título “Historia de la Triple A: aniquilar a los asilados”, el semanario “El
Auténtico” que se editaba en Buenos Aires, en su edición del 10 de diciembre de 1975
denuncia los términos de una reunión celebrada por el Subjefe de la Policía Federal
Argentina, Comisario Alberto Villar (luego Jefe de la Policía Federal) durante el año 1974,
con los enviados policiales de Pinochet (CHILE), Banzer (Bolivia) y de Bordaberry
(Uruguay) “para sentar los fundamentos doctrinarios y operativos de la persecución a los
millares de chilenos, uruguayos y bolivianos que se habían refugiado en nuestro país88”.
El 28 de noviembre de 1974 es secuestrado Natalio Dergan, uruguayo de 52 años de
17
edad. Había estado detenido en Uruguay desde 1968 hasta 1971 por presunta vinculación con
los Tupamaros. Una vez liberado marchó a Chile donde se casó con Ana Luisa Berraza,
chilena. Luego del golpe de Pinochet viajó a la Argentina donde residía junto a su
compañera en la Villa 25 de Mayo de la Provincia de Buenos Aires.
El mismo 28 de noche, Dergan es llevado a su casa por un grupo de hombres armados
con pistolas y metralletas, que dicen pertenecer a la policía. Siguen los acostumbrados golpes,
destrozos, amenazas y robos. Luego de cometer toda clase de depredaciones se lo llevan,
diciéndole a su mujer que lo van a matar. Hasta ahora y pese a todo lo que han hecho
familiares y amigos, no se ha podido saber nada de él. El 11 de diciembre su esposa, Ana
Berraza, frustra un intento de secuestrarla en plena calle, logra escapar y se refugia en las
oficinas del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.
El siguiente testimonio directo registra las últimas horas en que Natalio Dergen Jorge
fue visto con vida:
"El jueves 28 Natalio salió de su casa con la finalidad de realizar trámites en horas de
la mañana. No se supo de él hasta la noche. A las 23.15 aparece en su casa en deplorables
condiciones físicas, ocasionadas por evidentes torturas. Lo acompañaban once hombres
aproximadamente, todos ellos armados. En la casa se encontraba su compañera de
nacionalidad chilena y en un departamento del fondo, una uruguaya con sus hijos de 6 y 4
años respectivamente. La casa se encuentra alejada de la ciudad y bastante aislada del
vecindario"
"Luego de abrir la puerta ante los requerimientos de los policías que acompañaban a
su esposo, es detenida de inmediato y se la comienza interrogar. Los policías secuestradores
se distribuyen por toda la vivienda deteniendo a la uruguaya que reside en el departamento
del fondo, trasladándola a la casa principal. Apagan todas las luces y se iluminan con
linternas."
"Los separan y los interrogan en distintas habitaciones. El castigo es brutal y se
prolonga hasta avanzada la madrugada. A la mujer de Natalio le preguntan sobre su actuación
en Chile y Argentina. Sobre la gente que veían, sobre las actividades presentes y pasadas de
su compañero. Fue castigada brutalmente. Fue violada por tres de sus captores. A Natalio,
para evitar que gritara, le tapaban la boca con cinta adhesiva. Al registrar la casa rompieron
todo lo que encontraron, salvo objetos de valor que luego se llevaron. Rompieron también
todas las luces.
"Aparentemente comandaba el grupo un hombre de unos 40 años, corpulento,
argentino, al que llamaban "Don Chicho". Este hombre portaba un aparato de radio con el
que se comunicaba con el exterior. Se identificaba pidiendo comunicación con un número de
varias cifras. La mujer de Dergan escuchó parte de los diálogos radiales. Estos se referían a la
identidad de los detenidos y a la marcha de los interrogatorios."
"Aseguran los sobrevivientes que identificaron entre los secuestradores a dos chilenos
y dos uruguayos; el resto serían argentinos".
"Antes de retirarse a las 4.30 aproximadamente intimaron a las mujeres para que
abandonaran el país en un plazo de 10 días, manifestando que se llevaban a Natalio para
continuar interrogándolo y asegurando que no volverían a verlo con vida"
En los meses de marzo y abril de 1975, fueron detenidos en Buenos Aires más de 25
uruguayos.
El siguiente es el testimonio de Graciela Tadey, una de las detenidas en esa
oportunidad, ante el Tribunal Russel, en febrero de 1976:
"Fuimos detenidos por efectivos de la policía argentina y de la policía uruguaya
conjuntamente en la ciudad de Buenos Aires. Fuimos trasladados a dependencias de la
Policía argentina, donde los interrogatorios estuvieron a cargo tanto de la policía argentina
como de las fuerzas Conjuntas del Uruguay: Ejército, Marina, Aviación, más Policía del
Uruguay".
Los interrogatorios fueron acompañados, como es usual en el régimen político
uruguayo, por torturas. Torturas de la mayor violencia. No quisiera extenderme demasiado en
esto pero es necesario que denunciemos una vez más las formas de torturas que se ejercen por
parte de las Fuerzas Conjuntas que en este momento son las que enseñan, lamentablemente,
formas nuevas y más efectiva de tortura a la policía argentina".
El 28/5/1986 ante la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de diputados del
Uruguay la enfermera Haydée Trías declara que a fines de mayo de 1976 asistió al capitán
Pedro Mattos que se encontraba en un estado depresivo. Mattos contó a la enfermera que
había recibido la misión de ejecutar a dos parlamentarios exiliados en Argentina. Que le
ofrecieron U$S 50 mil. Que cuando Mattos y Cordero llegaron a "Automotores Orletti"
Gutiérrez Ruiz ya estaba muerto, Michelini aún "lentaba", aunque en inminencia de muerte
debido a las torturas a las que había sido sometido. Mattos le contó que utilizó una antigua
amistad con Michelini para convencerlo a salir de Orletti. Que en el auto, en el asiento
trasero iban el cadáver de Gutiérrez Ruiz, Michelini y Mattos; que remató a Michelini de
un balazo. Que en la baulera del vehículo había otros dos cadáveres de una pareja de
tupamaros.
Desde estos asesinatos en adelante la vía elegida será el secuestro que en la inmensa
mayoría de los casos terminará en la desaparición forzada. Con la aplicación de la
metodología de la desaparición forzada se pretendió eludir responsabilidades oficiales,
infundir el terror indiscriminado y evitar en lo inmediato la protesta nacional e internacional.
El OCOA (Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas) perteneciente a
las estructuras orgánicas de las fuerzas armadas uruguayas actuó en la Argentina bajo la
dirección del teniente Coronel José Nino Gavazzo y de los capitanes Jorge Silveira y
Manuel Cordero, asistidos por el Comisario Hugo Campos Hermida, todos de
nacionalidad uruguaya. Dicho organismo contó con el apoyo del SIDE de Argentina y de la
Policía Federal Argentina.
La presencia de personal militar uruguayo operando en territorio argentino, desde
antes del golpe de Estado en Argentina de 1976 y que se prolongó con mayor intensidad,
después de éste, queda claramente establecida en los testimonios de ex represores que
anteriormente se citaron. El mismo se materializó en el traslado clandestino de prisioneros sin
que se cumpliera ninguna formalidad de proceso de extradición, desaparición de adultos y
menores, asesinatos.
El personal uruguayo pertenecía además de al ya nombrado OCOA, al SID (Servicio
de Informaciones de Defensa), que dependía directamente de la Junta de Comandantes en
Jefe, cuyo director es siempre un General, que en el momento de los hechos relatados era el
general Amaury Prantl, responsable jerárquico de las operaciones del año 76 y 77, y como
subdirectores se desempeñaban el Capitán de navío Volpe, el Coronel Font y un Coronel de
Aviación.
El SID se estructuraba en cinco departamentos, el Departamento III: Planes,
operaciones y Enlace, era el brazo ejecutor de los servicios de Inteligencia a cargo de dicho
Departamento estaba el Teniente Coronel Rodríguez Buratti, su segundo Jefe con el cargo
de Mayor, José Gavazzo.
Bajo el título “Historia de la Triple A: aniquilar a los asilados”, el semanario “El
Auténtico” que se editaba en Buenos Aires, en su edición del 10 de diciembre de 1975
denuncia los términos de una reunión celebrada por el Subjefe de la Policía Federal
Argentina, Comisario Alberto Villar (luego Jefe de la Policía Federal) durante el año 1974,
con los enviados policiales de Pinochet (CHILE), Banzer (Bolivia) y de Bordaberry
(Uruguay) “para sentar los fundamentos doctrinarios y operativos de la persecución a los
millares de chilenos, uruguayos y bolivianos que se habían refugiado en nuestro país88”.
El 28 de noviembre de 1974 es secuestrado Natalio Dergan, uruguayo de 52 años de
17
edad. Había estado detenido en Uruguay desde 1968 hasta 1971 por presunta vinculación con
los Tupamaros. Una vez liberado marchó a Chile donde se casó con Ana Luisa Berraza,
chilena. Luego del golpe de Pinochet viajó a la Argentina donde residía junto a su
compañera en la Villa 25 de Mayo de la Provincia de Buenos Aires.
El mismo 28 de noche, Dergan es llevado a su casa por un grupo de hombres armados
con pistolas y metralletas, que dicen pertenecer a la policía. Siguen los acostumbrados golpes,
destrozos, amenazas y robos. Luego de cometer toda clase de depredaciones se lo llevan,
diciéndole a su mujer que lo van a matar. Hasta ahora y pese a todo lo que han hecho
familiares y amigos, no se ha podido saber nada de él. El 11 de diciembre su esposa, Ana
Berraza, frustra un intento de secuestrarla en plena calle, logra escapar y se refugia en las
oficinas del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.
El siguiente testimonio directo registra las últimas horas en que Natalio Dergen Jorge
fue visto con vida:
"El jueves 28 Natalio salió de su casa con la finalidad de realizar trámites en horas de
la mañana. No se supo de él hasta la noche. A las 23.15 aparece en su casa en deplorables
condiciones físicas, ocasionadas por evidentes torturas. Lo acompañaban once hombres
aproximadamente, todos ellos armados. En la casa se encontraba su compañera de
nacionalidad chilena y en un departamento del fondo, una uruguaya con sus hijos de 6 y 4
años respectivamente. La casa se encuentra alejada de la ciudad y bastante aislada del
vecindario"
"Luego de abrir la puerta ante los requerimientos de los policías que acompañaban a
su esposo, es detenida de inmediato y se la comienza interrogar. Los policías secuestradores
se distribuyen por toda la vivienda deteniendo a la uruguaya que reside en el departamento
del fondo, trasladándola a la casa principal. Apagan todas las luces y se iluminan con
linternas."
"Los separan y los interrogan en distintas habitaciones. El castigo es brutal y se
prolonga hasta avanzada la madrugada. A la mujer de Natalio le preguntan sobre su actuación
en Chile y Argentina. Sobre la gente que veían, sobre las actividades presentes y pasadas de
su compañero. Fue castigada brutalmente. Fue violada por tres de sus captores. A Natalio,
para evitar que gritara, le tapaban la boca con cinta adhesiva. Al registrar la casa rompieron
todo lo que encontraron, salvo objetos de valor que luego se llevaron. Rompieron también
todas las luces.
"Aparentemente comandaba el grupo un hombre de unos 40 años, corpulento,
argentino, al que llamaban "Don Chicho". Este hombre portaba un aparato de radio con el
que se comunicaba con el exterior. Se identificaba pidiendo comunicación con un número de
varias cifras. La mujer de Dergan escuchó parte de los diálogos radiales. Estos se referían a la
identidad de los detenidos y a la marcha de los interrogatorios."
"Aseguran los sobrevivientes que identificaron entre los secuestradores a dos chilenos
y dos uruguayos; el resto serían argentinos".
"Antes de retirarse a las 4.30 aproximadamente intimaron a las mujeres para que
abandonaran el país en un plazo de 10 días, manifestando que se llevaban a Natalio para
continuar interrogándolo y asegurando que no volverían a verlo con vida"
En los meses de marzo y abril de 1975, fueron detenidos en Buenos Aires más de 25
uruguayos.
El siguiente es el testimonio de Graciela Tadey, una de las detenidas en esa
oportunidad, ante el Tribunal Russel, en febrero de 1976:
"Fuimos detenidos por efectivos de la policía argentina y de la policía uruguaya
conjuntamente en la ciudad de Buenos Aires. Fuimos trasladados a dependencias de la
Policía argentina, donde los interrogatorios estuvieron a cargo tanto de la policía argentina
como de las fuerzas Conjuntas del Uruguay: Ejército, Marina, Aviación, más Policía del
Uruguay".
Los interrogatorios fueron acompañados, como es usual en el régimen político
uruguayo, por torturas. Torturas de la mayor violencia. No quisiera extenderme demasiado en
esto pero es necesario que denunciemos una vez más las formas de torturas que se ejercen por
parte de las Fuerzas Conjuntas que en este momento son las que enseñan, lamentablemente,
formas nuevas y más efectiva de tortura a la policía argentina".
El 28/5/1986 ante la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de diputados del
Uruguay la enfermera Haydée Trías declara que a fines de mayo de 1976 asistió al capitán
Pedro Mattos que se encontraba en un estado depresivo. Mattos contó a la enfermera que
había recibido la misión de ejecutar a dos parlamentarios exiliados en Argentina. Que le
ofrecieron U$S 50 mil. Que cuando Mattos y Cordero llegaron a "Automotores Orletti"
Gutiérrez Ruiz ya estaba muerto, Michelini aún "lentaba", aunque en inminencia de muerte
debido a las torturas a las que había sido sometido. Mattos le contó que utilizó una antigua
amistad con Michelini para convencerlo a salir de Orletti. Que en el auto, en el asiento
trasero iban el cadáver de Gutiérrez Ruiz, Michelini y Mattos; que remató a Michelini de
un balazo. Que en la baulera del vehículo había otros dos cadáveres de una pareja de
tupamaros.
Desde estos asesinatos en adelante la vía elegida será el secuestro que en la inmensa
mayoría de los casos terminará en la desaparición forzada. Con la aplicación de la
metodología de la desaparición forzada se pretendió eludir responsabilidades oficiales,
infundir el terror indiscriminado y evitar en lo inmediato la protesta nacional e internacional.
El OCOA (Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas) perteneciente a
las estructuras orgánicas de las fuerzas armadas uruguayas actuó en la Argentina bajo la
dirección del teniente Coronel José Nino Gavazzo y de los capitanes Jorge Silveira y
Manuel Cordero, asistidos por el Comisario Hugo Campos Hermida, todos de
nacionalidad uruguaya. Dicho organismo contó con el apoyo del SIDE de Argentina y de la
Policía Federal Argentina.
La presencia de personal militar uruguayo operando en territorio argentino, desde
antes del golpe de Estado en Argentina de 1976 y que se prolongó con mayor intensidad,
después de éste, queda claramente establecida en los testimonios de ex represores que
anteriormente se citaron. El mismo se materializó en el traslado clandestino de prisioneros sin
que se cumpliera ninguna formalidad de proceso de extradición, desaparición de adultos y
menores, asesinatos.
El personal uruguayo pertenecía además de al ya nombrado OCOA, al SID (Servicio
de Informaciones de Defensa), que dependía directamente de la Junta de Comandantes en
Jefe, cuyo director es siempre un General, que en el momento de los hechos relatados era el
general Amaury Prantl, responsable jerárquico de las operaciones del año 76 y 77, y como
subdirectores se desempeñaban el Capitán de navío Volpe, el Coronel Font y un Coronel de
Aviación.
El SID se estructuraba en cinco departamentos, el Departamento III: Planes,
operaciones y Enlace, era el brazo ejecutor de los servicios de Inteligencia a cargo de dicho
Departamento estaba el Teniente Coronel Rodríguez Buratti, su segundo Jefe con el cargo
de Mayor, José Gavazzo.
martes, 4 de marzo de 2008
OPERACION CONDOR-URUGUAY
Coincidencias de los secuestros
Tanto en el caso de los secuestrados en territorio uruguayo, como los que tuvieron
lugar en Buenos Aires, presentan claras coincidencias. Todos ellos tuvieron lugar contra
opositores al régimen presidido por Bordaberry y las FFAA. Todas las personas secuestradas,
en su oportunidad, fueron mencionadas en comunicados de las Fuerzas Conjuntas uruguayas,
como enemigos del régimen político instaurado en Uruguay el 27 de junio de 1973.
En todos los casos los secuestrados lo fueron por grupos de hombres que se
identificaron o dijeron ser miembros de las fuerzas policiales y/o militares.
En algunos casos, como el de los detenidos el 8 de febrero y los que lo fueron en la
Prefectura Marítima de Colonia, quienes los capturaron usaban uniforme. En otros exhibieron
credenciales policiales o manifestaron serlo y el despliegue realizado indica que se
movilizaban con absoluta impunidad, en procedimientos realizados en zonas céntricas, frente
a muchos testigos, en dos ciudades como Buenos Aires y Montevideo que se encontraban
bajo severo control policial. En todos los casos, tanto la Policía y autoridades militares
argentinas, como la Policía y autoridades militares uruguayas manifestaron, pese a las
evidencias, no tenerlos detenidos, desinteresándose de las denuncias. En el caso de los
secuestros de Gutiérrez Ruiz y Michelini las comisarías respectivas se negaron a recepcionar
las denuncias de secuestro aduciendo que eran procedimientos en el actual estado de
excepción. Posteriormente, pese a emitir un comunicado en el que se comprometía
formalmente a investigar el hecho, las autoridades militares actuantes negaron a los
familiares todo elemento sobre la marcha de la investigación y no dieron explicaciones sobre
el mismo hasta el punto que pese haber aparecido los cadáveres el viernes por la noche, los
familiares se enteraron por vías indirectas un día después de la aparición de los cuerpos.
Coincidencias de los crímenes
Los cadáveres aparecidos en las costas uruguayas se encontraban atados y vendados al
igual que los cuerpos de Gutiérrez Ruiz, Michelini, Rosario Barredo y Whitelaw. Todos ellos
y Telba Juárez, presentaban marcas de evidentes malos tratos, con intensidad variable, desde
el extremo de mutilaciones y vejámenes en los cuerpos encontrados en las costas de Rocha
hasta los cuerpos de Gutiérrez Ruiz y Michelini, golpeados pero no mutilados. Gutiérrez Ruiz
presentaba hematomas desde la cintura para arriba; Michelini tenía marcas de golpes en la
cara, en tanto Rosario Barredo y William Whitelaw presentaban marcas de golpes y picana
eléctrica en distintas partes del cuerpo.
Las características de los cuerpos coinciden con el estado en que aparecieron
habitualmente los opositores al gobierno de Bordaberry y los militares, detenidos en Uruguay
que han sido entregados en cajón cerrado por los mandos militares y que al ser examinados
por los familiares han quedado en evidencia la muerte a consecuencia de evidentes torturas.
Mutilaciones, fracturas, quemaduras con soplete, arrancamiento de uñas, extendidos
hematomas, derrames internos a consecuencia de golpes, se han encontrado en diferentes
grados en todos los muertos por torturas en Uruguay. Son los mismos que en un grado
extremo presentaban los cadáveres aparecidos en las costas uruguayas.
La actitud de Bordaberry y los militares
picana
eléctrica en distintas partes del cuerpo.
Las características de los cuerpos coinciden con el estado en que aparecieron
habitualmente los opositores al gobierno de Bordaberry y los militares, detenidos en Uruguay
que han sido entregados en cajón cerrado por los mandos militares y que al ser examinados
por los familiares han quedado en evidencia la muerte a consecuencia de evidentes torturas.
Mutilaciones, fracturas, quemaduras con soplete, arrancamiento de uñas, extendidos
hematomas, derrames internos a consecuencia de golpes, se han encontrado en diferentes
grados en todos los muertos por torturas en Uruguay. Son los mismos que en un grado
extremo presentaban los cadáveres aparecidos en las costas uruguayas.
La actitud de Bordaberry y los militares
El gobierno uruguayo de la época prohibió expresamente a los medios de información
emitir opiniones sobre el asesinato de Gutiérrez Ruiz y Michelini
Asimismo, fue denunciado desde ese momento en distintos medios de prensa
internacional la existencia en Buenos Aires de un comando operativo integrado por oficiales
de las Fuerzas Armadas uruguayas, que actuando bajo el amparo del régimen argentino,
tendría como cometido la realización de una serie de asesinatos y secuestros a los efectos de
disminuir la fuerza de la oposición al régimen militar. Estas actividades clandestinas llevadas
adelante en territorio argentino y en el Uruguay tuvieron lugar en un contexto político
caracterizado por importantes definiciones en la cúpula cívico militar uruguaya con respecto
a esos temas.
En primer lugar, en el mismo momento en que eran secuestrados en Colonia y Buenos
Aires ciudadanos uruguayos y aparecían los primeros cinco cadáveres, el dictador chileno
Augusto Pinochet se reunía en Montevideo con el dictador uruguayo Bordaberry emitiendo
declaraciones en las que se denunciaban supuestas conspiraciones internacionales contra sus
respectivos gobiernos, ubicándose en la perspectiva de una guerra a muerte contra la
oposición “dirigida desde el exterior”.
Dos días antes del secuestro de los ex legisladores y dirigentes políticos Michelini y
Gutiérrez Ruiz, un comunicado de la presidencia del Uruguay , negaba que dicho gobierno
hubiera tenido conversaciones con dirigentes políticos proscritos el 27 de junio de 1973 y
advertía que los orientadores de los partidos opositores no volverían a actuar nunca más en el
escenario político uruguayo.
En el mismo sentido se pronunció el mismo día del secuestro de los ex legisladores el
Comandante en Jefe del Ejército uruguayo, Gral Julio César Vadora formulando severas
acusaciones contra los políticos proscritos ligando su actuación con la de las organizaciones
armadas antidictatoriales.
El 8 de mayo tuvo lugar un sorpresivo viaje del Ministro de Relaciones Exteriores del
Uruguay, Juan Carlos Blanco, a Buenos Aires. Allí se entrevistó con el contralmirante César
Guzzeti, Ministro argentino de la misma cartera, con una agenda definida oficialmente como
un mecanismo de contactos frecuentes, informales, sin una agenda.
En carta entregada al periodista argentino Roberto García, Zelmar Michelini
manifestaba 13 días antes de su secuestro: “Me llega la información de que el Ministro
uruguayo Blanco plantearía a las autoridades argentinas, la necesidad de que se me aleje de
este país”. “No sé cuál puede ser el curso futuro de los acontecimientos, pero en previsión de
que, efectivamente, un “comando” uruguayo me saque del país, le escribo estas líneas(...)”.
Luego de los asesinatos, las Fuerzas Armadas uruguayas difundieron un comunicado
sobre Gutiérrez Ruiz en el cual se manifiesta lo siguiente: “En base a publicaciones
periodísticas, la población ha sido ampliamente informada sobre la muerte acaecida en la
ciudad de Buenos Aires de los ciudadanos uruguayos Héctor Gutiérrez Ruiz y Zelmar
Michelini y los cargos desempeñados por ambos en nuestro país. Con fecha 7 de setiembre de
1973 el primero de los nombrados fue requerido por la justicia, como sedicioso. Se cursa el
presente comunicado a efectos de anular la mencionada requisitoria y evitar que ciudadanos
incautos enfoquen el suceso como si se tratara de un militante del Partido Nacional, verdad
meramente formal, en virtud de haber dictaminado la justicia, su integración con la
subversión.”
Con respecto a los cadáveres aparecidos en las costas uruguayas la Armada de ese
país emitió el 25 de abril un comunicado oficial donde dice: “El Comando General de la
Armada hace saber a la población que los 5 cadáveres aparecidos en la costa de Rocha son
presumiblemente de nacionalidad china u otro país asiático y que estuvieron en el mar entre
20 y 30 días por lo cual son totalmente inidentificables. Que presentan señales de violencia y
tienen las manos atadas a la espalda. Se presume que fueron arrojados al mar desde algún
barco.” A continuación advierte: “Las mencionadas puntualizaciones se efectúan a fin de
evitar distintos comentarios que en casos de esta naturaleza se generan fácilmente,
15
conduciendo a conclusiones erróneas a la población.”
Por las mismas fechas, voceros policiales manifestaron a la prensa que en 10 días se
tendrían todos los detalles sobre el movimiento de buques en la zona lo cual permitiría
chequear si faltaba tripulación, en particular en embarcaciones que tuvieran el origen
mencionado en el comunicado oficial.
Posteriormente, con el descubrimiento de nuevas víctimas, la versión oficial del
origen asiático de los asesinados quedó absolutamente descartada. El gobierno no habló más
del hecho y ninguna autoridad militar o policial adujo explicación alguna.
Si se tiene en cuenta que el misterioso buque que transportó a las víctimas tendría que
haber penetrado clandestinamente en aguas territoriales en un momento en que la vigilancia
era extrema debido a la visita de Pinochet al Uruguay, el golpe argentino y a una campaña
iniciada por radio y televisión en la que se anunciaba la intensificación de la vigilancia
interna a raíz de que las FFAA manejaban información sobre la presencia del guerrillero
venezolano “Carlos”, y de un miembro de “Al Fatah” en Uruguay con el fin de matar a
Pinochet, queda clara la fragilidad de la explicación oficial. El buque de que habla el
comunicado de la Armada no podía haber partido de ningún puerto, puesto que no figura
registrado, ni podría haberse abastecido de combustibles y alimentos a posteriori del hecho.
Ninguna patrulla ha indicado haberlo visto ni ningún otro barco ha manifestado tener noticias
de su presencia.
Ante la conmoción provocada en la opinión pública uruguaya y extranjera por la
cadena de secuestros y crímenes que han dejado como saldo hasta ese momento 15
cadáveres, varios desaparecidos, los representantes del régimen cívico militar uruguayo se
vieron obligados a tomar partido ante los hechos. Lo hicieron de soslayo, pronunciándose
indirectamente sobre algunos aspectos de los sucesos.
Al respecto sus versiones fueron:
1) Pretender que las campañas de denuncias respondían a una maniobra de desprestigio
contra el gobierno militar uruguayo;
2) Intentaron atenuar los crímenes resaltando supuestas vinculaciones de las víctimas con
organizaciones revolucionarias;
La actitud del gobierno militar uruguayo ante los crímenes fue, en síntesis:
a) Ante la aparición del cadáver de Telba Juárez el 19 de abril de 1976 en Buenos Aires, las
Fuerzas Conjuntas uruguayas, en comunicado emitido el 22 de abril puntualizaron que se
trataba de una “extremista” requerida por las FFAA uruguayas. Omitieron toda mención a
las circunstancias en que tuvo lugar el crimen.
b) Ante la aparición de los cinco primeros cadáveres de Rocha, la Marina Uruguaya emitió
un comunicado de fecha 25 de abril de 1976, en el que dice que los cadáveres “son
presumiblemente de nacionalidad china o de otro país asiático”. Afirma que son
inidentificables. Sugiere que fueron arrojados al mar desde algún barco. Luego de este
comunicado aparecieron 5 cadáveres más y ningún otro comunicado.
c) Ante el secuestro de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, el gobierno militar
uruguayo, en primera instancia, permitió a la prensa transcribir sin comentarios los cables
de las agencias internacionales de noticias. Posteriormente a que fue informado el
asesinato prohibió toda información sobre los hechos. Se autorizó solamente a la
publicación de avisos mortuorios pero siempre y cuando no se calificara el crimen ni la
personalidad de las víctimas. La participación en un aviso mortuorio de Augusto Terra
Gallinal, en tanto amigo de Héctor Gutiérrez Ruiz, motivó que el gobierno le pidiera la
renuncia al cargo que ocupaba en la pro secretaría de la presidencia.
d) Las Fuerzas Conjuntas con fecha 23 de mayo emitieron un comunicado en el que se
afirmaba que Gutiérrez Ruiz no pertenecía al Partido Nacional y que se encontraba
requerido por actividades subversivas. Sin embargo, el directorio del Partido Nacional, y
16
su máximo dirigente, Wilson Ferreira Aldunate, participan su muerte como la de un
destacado integrante de dicho partido político.
e) El gobierno uruguayo no ha emitido ningún comunicado oficial sobre el asesinato de
Zelmar Michelini, ex Ministro de Estado y ex Senador de la República, ni sobre Héctor
Gutiérrez Ruiz, ex Presidente de la Cámara de Diputados. Oficialmente, ha ignorado
dichos crímenes.
f) En el entierro de Héctor Gutiérrez Ruiz la policía intervino para arrebatar una bandera
uruguaya que envolvía el féretro, produciéndose un forcejeo con dirigentes del Partido
Nacional. Fueron detenidos Mario Heber, Presidente del Directorio del Partido Nacional,
los hijos del Capitán Murdoch y una pareja. En el entierro de Zelmar Michelini la Guardia
Republicana (guardia montada) disolvió a las personas que se congregaban en las puertas
del cementerio luego de la inhumación. La policía ordenó a las casas mortuorias a cargo
de los entierros que adelantaran en una hora su realización para impedir la asistencia de
amigos y simpatizantes de los asesinados
ALGUNOS ANTECEDENTES
El secuestro de exiliados políticos uruguayos residentes en Buenos Aires y la
posterior aparición de sus cadáveres en Buenos Aires o en territorio uruguayo, acribillados y
con señales de haber sido sometidos a bárbaras torturas, no era un hecho novedoso en esos
años.
La represión se había ido internacionalizando en el cono Sur de América. A partir de
acuerdos bilaterales o multilaterales entre las FFAA y organismos de represión de las
dictaduras locales, se había hecho costumbre la práctica de entrega de opositores políticos de
una dictadura a otra. Pinochet, Bordaberry, Banzer, Stroessner y Videla, tiraron abajo las
fronteras en su práctica represiva.
Crímenes realizados por la dictadura uruguaya en el marco de los acuerdos represivos
regionales presentan características notorias a tener en cuenta a la hora de entender y
explicar los hechos de la represión que se denuncian:
1) Secuestro de opositores uruguayos en Argentina, Bolivia, Chile y Paraguay.
2) Agentes militares y policiales uruguayos operan en connivencia con los
organismos represivos de las distintas dictaduras, especialmente argentinos.
3) Entrega de secuestrados a las autoridades uruguayas.
4) Torturas que se prolongan hasta la muerte.
5) Aparición de los cadáveres, en Uruguay, y en Buenos Aires.
6) Camuflaje de los crímenes tendientes a encubrir la autoría por parte de las FFAA
uruguayas (caso masacre de Soca86).
7) En otros casos, ocultamiento o intento de ocultamiento de los crímenes;
secuestrados que nunca aparecieron o cadáveres que aparecieron en forma casual
(Daniel Banfi, Guillermo Jabif, Luis Latrónica).
Tanto en el caso de los secuestrados en territorio uruguayo, como los que tuvieron
lugar en Buenos Aires, presentan claras coincidencias. Todos ellos tuvieron lugar contra
opositores al régimen presidido por Bordaberry y las FFAA. Todas las personas secuestradas,
en su oportunidad, fueron mencionadas en comunicados de las Fuerzas Conjuntas uruguayas,
como enemigos del régimen político instaurado en Uruguay el 27 de junio de 1973.
En todos los casos los secuestrados lo fueron por grupos de hombres que se
identificaron o dijeron ser miembros de las fuerzas policiales y/o militares.
En algunos casos, como el de los detenidos el 8 de febrero y los que lo fueron en la
Prefectura Marítima de Colonia, quienes los capturaron usaban uniforme. En otros exhibieron
credenciales policiales o manifestaron serlo y el despliegue realizado indica que se
movilizaban con absoluta impunidad, en procedimientos realizados en zonas céntricas, frente
a muchos testigos, en dos ciudades como Buenos Aires y Montevideo que se encontraban
bajo severo control policial. En todos los casos, tanto la Policía y autoridades militares
argentinas, como la Policía y autoridades militares uruguayas manifestaron, pese a las
evidencias, no tenerlos detenidos, desinteresándose de las denuncias. En el caso de los
secuestros de Gutiérrez Ruiz y Michelini las comisarías respectivas se negaron a recepcionar
las denuncias de secuestro aduciendo que eran procedimientos en el actual estado de
excepción. Posteriormente, pese a emitir un comunicado en el que se comprometía
formalmente a investigar el hecho, las autoridades militares actuantes negaron a los
familiares todo elemento sobre la marcha de la investigación y no dieron explicaciones sobre
el mismo hasta el punto que pese haber aparecido los cadáveres el viernes por la noche, los
familiares se enteraron por vías indirectas un día después de la aparición de los cuerpos.
Coincidencias de los crímenes
Los cadáveres aparecidos en las costas uruguayas se encontraban atados y vendados al
igual que los cuerpos de Gutiérrez Ruiz, Michelini, Rosario Barredo y Whitelaw. Todos ellos
y Telba Juárez, presentaban marcas de evidentes malos tratos, con intensidad variable, desde
el extremo de mutilaciones y vejámenes en los cuerpos encontrados en las costas de Rocha
hasta los cuerpos de Gutiérrez Ruiz y Michelini, golpeados pero no mutilados. Gutiérrez Ruiz
presentaba hematomas desde la cintura para arriba; Michelini tenía marcas de golpes en la
cara, en tanto Rosario Barredo y William Whitelaw presentaban marcas de golpes y picana
eléctrica en distintas partes del cuerpo.
Las características de los cuerpos coinciden con el estado en que aparecieron
habitualmente los opositores al gobierno de Bordaberry y los militares, detenidos en Uruguay
que han sido entregados en cajón cerrado por los mandos militares y que al ser examinados
por los familiares han quedado en evidencia la muerte a consecuencia de evidentes torturas.
Mutilaciones, fracturas, quemaduras con soplete, arrancamiento de uñas, extendidos
hematomas, derrames internos a consecuencia de golpes, se han encontrado en diferentes
grados en todos los muertos por torturas en Uruguay. Son los mismos que en un grado
extremo presentaban los cadáveres aparecidos en las costas uruguayas.
La actitud de Bordaberry y los militares
picana
eléctrica en distintas partes del cuerpo.
Las características de los cuerpos coinciden con el estado en que aparecieron
habitualmente los opositores al gobierno de Bordaberry y los militares, detenidos en Uruguay
que han sido entregados en cajón cerrado por los mandos militares y que al ser examinados
por los familiares han quedado en evidencia la muerte a consecuencia de evidentes torturas.
Mutilaciones, fracturas, quemaduras con soplete, arrancamiento de uñas, extendidos
hematomas, derrames internos a consecuencia de golpes, se han encontrado en diferentes
grados en todos los muertos por torturas en Uruguay. Son los mismos que en un grado
extremo presentaban los cadáveres aparecidos en las costas uruguayas.
La actitud de Bordaberry y los militares
El gobierno uruguayo de la época prohibió expresamente a los medios de información
emitir opiniones sobre el asesinato de Gutiérrez Ruiz y Michelini
Asimismo, fue denunciado desde ese momento en distintos medios de prensa
internacional la existencia en Buenos Aires de un comando operativo integrado por oficiales
de las Fuerzas Armadas uruguayas, que actuando bajo el amparo del régimen argentino,
tendría como cometido la realización de una serie de asesinatos y secuestros a los efectos de
disminuir la fuerza de la oposición al régimen militar. Estas actividades clandestinas llevadas
adelante en territorio argentino y en el Uruguay tuvieron lugar en un contexto político
caracterizado por importantes definiciones en la cúpula cívico militar uruguaya con respecto
a esos temas.
En primer lugar, en el mismo momento en que eran secuestrados en Colonia y Buenos
Aires ciudadanos uruguayos y aparecían los primeros cinco cadáveres, el dictador chileno
Augusto Pinochet se reunía en Montevideo con el dictador uruguayo Bordaberry emitiendo
declaraciones en las que se denunciaban supuestas conspiraciones internacionales contra sus
respectivos gobiernos, ubicándose en la perspectiva de una guerra a muerte contra la
oposición “dirigida desde el exterior”.
Dos días antes del secuestro de los ex legisladores y dirigentes políticos Michelini y
Gutiérrez Ruiz, un comunicado de la presidencia del Uruguay , negaba que dicho gobierno
hubiera tenido conversaciones con dirigentes políticos proscritos el 27 de junio de 1973 y
advertía que los orientadores de los partidos opositores no volverían a actuar nunca más en el
escenario político uruguayo.
En el mismo sentido se pronunció el mismo día del secuestro de los ex legisladores el
Comandante en Jefe del Ejército uruguayo, Gral Julio César Vadora formulando severas
acusaciones contra los políticos proscritos ligando su actuación con la de las organizaciones
armadas antidictatoriales.
El 8 de mayo tuvo lugar un sorpresivo viaje del Ministro de Relaciones Exteriores del
Uruguay, Juan Carlos Blanco, a Buenos Aires. Allí se entrevistó con el contralmirante César
Guzzeti, Ministro argentino de la misma cartera, con una agenda definida oficialmente como
un mecanismo de contactos frecuentes, informales, sin una agenda.
En carta entregada al periodista argentino Roberto García, Zelmar Michelini
manifestaba 13 días antes de su secuestro: “Me llega la información de que el Ministro
uruguayo Blanco plantearía a las autoridades argentinas, la necesidad de que se me aleje de
este país”. “No sé cuál puede ser el curso futuro de los acontecimientos, pero en previsión de
que, efectivamente, un “comando” uruguayo me saque del país, le escribo estas líneas(...)”.
Luego de los asesinatos, las Fuerzas Armadas uruguayas difundieron un comunicado
sobre Gutiérrez Ruiz en el cual se manifiesta lo siguiente: “En base a publicaciones
periodísticas, la población ha sido ampliamente informada sobre la muerte acaecida en la
ciudad de Buenos Aires de los ciudadanos uruguayos Héctor Gutiérrez Ruiz y Zelmar
Michelini y los cargos desempeñados por ambos en nuestro país. Con fecha 7 de setiembre de
1973 el primero de los nombrados fue requerido por la justicia, como sedicioso. Se cursa el
presente comunicado a efectos de anular la mencionada requisitoria y evitar que ciudadanos
incautos enfoquen el suceso como si se tratara de un militante del Partido Nacional, verdad
meramente formal, en virtud de haber dictaminado la justicia, su integración con la
subversión.”
Con respecto a los cadáveres aparecidos en las costas uruguayas la Armada de ese
país emitió el 25 de abril un comunicado oficial donde dice: “El Comando General de la
Armada hace saber a la población que los 5 cadáveres aparecidos en la costa de Rocha son
presumiblemente de nacionalidad china u otro país asiático y que estuvieron en el mar entre
20 y 30 días por lo cual son totalmente inidentificables. Que presentan señales de violencia y
tienen las manos atadas a la espalda. Se presume que fueron arrojados al mar desde algún
barco.” A continuación advierte: “Las mencionadas puntualizaciones se efectúan a fin de
evitar distintos comentarios que en casos de esta naturaleza se generan fácilmente,
15
conduciendo a conclusiones erróneas a la población.”
Por las mismas fechas, voceros policiales manifestaron a la prensa que en 10 días se
tendrían todos los detalles sobre el movimiento de buques en la zona lo cual permitiría
chequear si faltaba tripulación, en particular en embarcaciones que tuvieran el origen
mencionado en el comunicado oficial.
Posteriormente, con el descubrimiento de nuevas víctimas, la versión oficial del
origen asiático de los asesinados quedó absolutamente descartada. El gobierno no habló más
del hecho y ninguna autoridad militar o policial adujo explicación alguna.
Si se tiene en cuenta que el misterioso buque que transportó a las víctimas tendría que
haber penetrado clandestinamente en aguas territoriales en un momento en que la vigilancia
era extrema debido a la visita de Pinochet al Uruguay, el golpe argentino y a una campaña
iniciada por radio y televisión en la que se anunciaba la intensificación de la vigilancia
interna a raíz de que las FFAA manejaban información sobre la presencia del guerrillero
venezolano “Carlos”, y de un miembro de “Al Fatah” en Uruguay con el fin de matar a
Pinochet, queda clara la fragilidad de la explicación oficial. El buque de que habla el
comunicado de la Armada no podía haber partido de ningún puerto, puesto que no figura
registrado, ni podría haberse abastecido de combustibles y alimentos a posteriori del hecho.
Ninguna patrulla ha indicado haberlo visto ni ningún otro barco ha manifestado tener noticias
de su presencia.
Ante la conmoción provocada en la opinión pública uruguaya y extranjera por la
cadena de secuestros y crímenes que han dejado como saldo hasta ese momento 15
cadáveres, varios desaparecidos, los representantes del régimen cívico militar uruguayo se
vieron obligados a tomar partido ante los hechos. Lo hicieron de soslayo, pronunciándose
indirectamente sobre algunos aspectos de los sucesos.
Al respecto sus versiones fueron:
1) Pretender que las campañas de denuncias respondían a una maniobra de desprestigio
contra el gobierno militar uruguayo;
2) Intentaron atenuar los crímenes resaltando supuestas vinculaciones de las víctimas con
organizaciones revolucionarias;
La actitud del gobierno militar uruguayo ante los crímenes fue, en síntesis:
a) Ante la aparición del cadáver de Telba Juárez el 19 de abril de 1976 en Buenos Aires, las
Fuerzas Conjuntas uruguayas, en comunicado emitido el 22 de abril puntualizaron que se
trataba de una “extremista” requerida por las FFAA uruguayas. Omitieron toda mención a
las circunstancias en que tuvo lugar el crimen.
b) Ante la aparición de los cinco primeros cadáveres de Rocha, la Marina Uruguaya emitió
un comunicado de fecha 25 de abril de 1976, en el que dice que los cadáveres “son
presumiblemente de nacionalidad china o de otro país asiático”. Afirma que son
inidentificables. Sugiere que fueron arrojados al mar desde algún barco. Luego de este
comunicado aparecieron 5 cadáveres más y ningún otro comunicado.
c) Ante el secuestro de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, el gobierno militar
uruguayo, en primera instancia, permitió a la prensa transcribir sin comentarios los cables
de las agencias internacionales de noticias. Posteriormente a que fue informado el
asesinato prohibió toda información sobre los hechos. Se autorizó solamente a la
publicación de avisos mortuorios pero siempre y cuando no se calificara el crimen ni la
personalidad de las víctimas. La participación en un aviso mortuorio de Augusto Terra
Gallinal, en tanto amigo de Héctor Gutiérrez Ruiz, motivó que el gobierno le pidiera la
renuncia al cargo que ocupaba en la pro secretaría de la presidencia.
d) Las Fuerzas Conjuntas con fecha 23 de mayo emitieron un comunicado en el que se
afirmaba que Gutiérrez Ruiz no pertenecía al Partido Nacional y que se encontraba
requerido por actividades subversivas. Sin embargo, el directorio del Partido Nacional, y
16
su máximo dirigente, Wilson Ferreira Aldunate, participan su muerte como la de un
destacado integrante de dicho partido político.
e) El gobierno uruguayo no ha emitido ningún comunicado oficial sobre el asesinato de
Zelmar Michelini, ex Ministro de Estado y ex Senador de la República, ni sobre Héctor
Gutiérrez Ruiz, ex Presidente de la Cámara de Diputados. Oficialmente, ha ignorado
dichos crímenes.
f) En el entierro de Héctor Gutiérrez Ruiz la policía intervino para arrebatar una bandera
uruguaya que envolvía el féretro, produciéndose un forcejeo con dirigentes del Partido
Nacional. Fueron detenidos Mario Heber, Presidente del Directorio del Partido Nacional,
los hijos del Capitán Murdoch y una pareja. En el entierro de Zelmar Michelini la Guardia
Republicana (guardia montada) disolvió a las personas que se congregaban en las puertas
del cementerio luego de la inhumación. La policía ordenó a las casas mortuorias a cargo
de los entierros que adelantaran en una hora su realización para impedir la asistencia de
amigos y simpatizantes de los asesinados
ALGUNOS ANTECEDENTES
El secuestro de exiliados políticos uruguayos residentes en Buenos Aires y la
posterior aparición de sus cadáveres en Buenos Aires o en territorio uruguayo, acribillados y
con señales de haber sido sometidos a bárbaras torturas, no era un hecho novedoso en esos
años.
La represión se había ido internacionalizando en el cono Sur de América. A partir de
acuerdos bilaterales o multilaterales entre las FFAA y organismos de represión de las
dictaduras locales, se había hecho costumbre la práctica de entrega de opositores políticos de
una dictadura a otra. Pinochet, Bordaberry, Banzer, Stroessner y Videla, tiraron abajo las
fronteras en su práctica represiva.
Crímenes realizados por la dictadura uruguaya en el marco de los acuerdos represivos
regionales presentan características notorias a tener en cuenta a la hora de entender y
explicar los hechos de la represión que se denuncian:
1) Secuestro de opositores uruguayos en Argentina, Bolivia, Chile y Paraguay.
2) Agentes militares y policiales uruguayos operan en connivencia con los
organismos represivos de las distintas dictaduras, especialmente argentinos.
3) Entrega de secuestrados a las autoridades uruguayas.
4) Torturas que se prolongan hasta la muerte.
5) Aparición de los cadáveres, en Uruguay, y en Buenos Aires.
6) Camuflaje de los crímenes tendientes a encubrir la autoría por parte de las FFAA
uruguayas (caso masacre de Soca86).
7) En otros casos, ocultamiento o intento de ocultamiento de los crímenes;
secuestrados que nunca aparecieron o cadáveres que aparecieron en forma casual
(Daniel Banfi, Guillermo Jabif, Luis Latrónica).
lunes, 3 de marzo de 2008
OPERACION CONDOR
.
Los secuestros
Diversas organizaciones internacionales, familiares y organizaciones opositoras a la
dictadura cívico militar uruguaya, denunciaron en su oportunidad el secuestro y desaparición
de ciudadanos uruguayos en territorio argentino y territorio uruguayo. Algunos de ellos
aparecieron posteriormente asesinados; sobre los restantes, ni el gobierno uruguayo ni el
gobierno argentino ni las Fuerzas Armadas y policiales uruguayas, ni las Fuerzas Armadas y
policiales argentinas, de la época aportaron explicaciones. Por el contrario, negaron tener los
detenidos pese a existir pruebas de su captura por fuerzas militares y policiales de ambos
países.
El domingo 28 de marzo de 1976 fueron detenidos en la Prefectura Marítima del
Puerto de Colonia, Uruguay, tres ciudadanos uruguayos: Ricardo Gil Iribarne80; Luis
Ferreira81; y Elida Alvarez de Anzalone82.
El día 7 de abril fue detenido en Buenos Aires en un procedimiento dirigido por un
grupo de hombres armados, Ary Cabrera83. Este se encontraba vinculado a uno de los
detenidos en la Prefectura de Colonia con el que trabajaba como carpintero.
Ante la Comisión Investigadora sobre desaparecidos de la Cámara de Diputados del Uruguay,
Ricardo Gil, establece en su testimonio importantes elementos relativos a uruguayos
secuestrados en Buenos Aires84.
El día 17 de abril de 1976, fueron secuestrados en Buenos Aires, Telba Juárez y
Eduardo Chizzola, uruguayo, soltero de 25 años, estudiante de Educación Física, amigos de
Luis Ferreira, uno de los detenidos en la Prefectura Marítima del Puerto de Colonia.
Posteriormente como ya se señaló, Telba Juárez aparecería acribillada a balazos en un barrio
de Buenos Aires. La policía argentina negó haber detenido a ambos y que Eduardo Chizzola
estuviera internado en sus dependencias.
El 18 de mayo de 1976, un grupo armado secuestró a Rosario del Carmen Barredo de
Schroeder y a William Whitelaw. Junto con ellos fueron secuestrados tres pequeños hijos de
Rosario Barredo: Gabriela Schroeder de 4 años de edad; Victoria Barredo de un año y medio
y Máximo Barredo de 2 meses. Posteriormente como ya se indicó, Rosario Barredo y
William Whitelaw aparecerían acribillados a balazos en el barrio de Mataderos en Buenos
Aires.
En la madrugada del mismo día 18 de mayo, un grupo integrado por alrededor de 15
hombres armados, penetró en el Hotel Liberty, que se encuentra en las proximidades de la
embajada norteamericana de Buenos Aires. En la habitación 75 de dicho hotel se alojaba
desde junio de 1973 el senador Zelmar Michelini que se desempeñaba como redactor
permanente del diario “La Opinión” y colaborador de varias publicaciones internacionales.
Los individuos le exigieron al conserje del hotel, mediante la exhibición de armas e
identificándose como pertenecientes a la Marina Argentina, la entrega de las llaves de la
habitación de Michelini. Irrumpieron luego en la habitación de Michelini diciendo al entrar:
“Te llegó la hora, Zelmar”. Vendaron al senador Michelini, lo maniataron, taparon con unas
sábanas a dos de sus hijos, Luis Pedro y Zelmar, que se encontraban con él descansando en la
habitación, hicieron un atado con la máquina de escribir, la documentación personal y otras
pertenencias de Michelini y su familia, una máquina de fotos, un proyector, reloj, grabador,
binoculares, etc. que se llevaron también de la habitación. Diversos comentarios realizados
durante el procedimiento permiten afirmar que entre los participantes en el procedimiento
habían miembros de organismos policíaco militares uruguayos.
El mismo día, tres horas antes, un grupo de similares características, irrumpió en el
domicilio particular de Héctor Gutiérrez Ruiz, en el barrio la Recoleta de Buenos Aires,
donde vivía con su familia desde 1975. El departamento de Gutiérrez Ruiz fue saqueado por
el grupo que se desplazaba en dos vehículos Fálcon. Miembros del grupo armado exhibieron
identificación. El legislador uruguayo fue violentamente arrancado de su habitación, se le
impidió incluso vestirse. Los individuos demostraban actuar con absoluta impunidad
haciendo ostentación de armas en todo el edificio, comunicándose a gritos de un piso a otro
del departamento y hablando desde la ventana hacia la calle con los choferes que se
encontraban en el exterior. Maniatado y vendado, Gutiérrez Ruiz fue introducido en uno de
los vehículos.
13
El 19 de mayo a medianoche, un grupo armado penetró en su domicilio y secuestró al
Dr. Manuel Liberoff85, argentino nacionalizado uruguayo, de 55 años, en la Capital Federal.
Los individuos robaron documentos, dinero y alhajas. Actualmente Liberoff esta
desaparecido.
Los secuestros
Diversas organizaciones internacionales, familiares y organizaciones opositoras a la
dictadura cívico militar uruguaya, denunciaron en su oportunidad el secuestro y desaparición
de ciudadanos uruguayos en territorio argentino y territorio uruguayo. Algunos de ellos
aparecieron posteriormente asesinados; sobre los restantes, ni el gobierno uruguayo ni el
gobierno argentino ni las Fuerzas Armadas y policiales uruguayas, ni las Fuerzas Armadas y
policiales argentinas, de la época aportaron explicaciones. Por el contrario, negaron tener los
detenidos pese a existir pruebas de su captura por fuerzas militares y policiales de ambos
países.
El domingo 28 de marzo de 1976 fueron detenidos en la Prefectura Marítima del
Puerto de Colonia, Uruguay, tres ciudadanos uruguayos: Ricardo Gil Iribarne80; Luis
Ferreira81; y Elida Alvarez de Anzalone82.
El día 7 de abril fue detenido en Buenos Aires en un procedimiento dirigido por un
grupo de hombres armados, Ary Cabrera83. Este se encontraba vinculado a uno de los
detenidos en la Prefectura de Colonia con el que trabajaba como carpintero.
Ante la Comisión Investigadora sobre desaparecidos de la Cámara de Diputados del Uruguay,
Ricardo Gil, establece en su testimonio importantes elementos relativos a uruguayos
secuestrados en Buenos Aires84.
El día 17 de abril de 1976, fueron secuestrados en Buenos Aires, Telba Juárez y
Eduardo Chizzola, uruguayo, soltero de 25 años, estudiante de Educación Física, amigos de
Luis Ferreira, uno de los detenidos en la Prefectura Marítima del Puerto de Colonia.
Posteriormente como ya se señaló, Telba Juárez aparecería acribillada a balazos en un barrio
de Buenos Aires. La policía argentina negó haber detenido a ambos y que Eduardo Chizzola
estuviera internado en sus dependencias.
El 18 de mayo de 1976, un grupo armado secuestró a Rosario del Carmen Barredo de
Schroeder y a William Whitelaw. Junto con ellos fueron secuestrados tres pequeños hijos de
Rosario Barredo: Gabriela Schroeder de 4 años de edad; Victoria Barredo de un año y medio
y Máximo Barredo de 2 meses. Posteriormente como ya se indicó, Rosario Barredo y
William Whitelaw aparecerían acribillados a balazos en el barrio de Mataderos en Buenos
Aires.
En la madrugada del mismo día 18 de mayo, un grupo integrado por alrededor de 15
hombres armados, penetró en el Hotel Liberty, que se encuentra en las proximidades de la
embajada norteamericana de Buenos Aires. En la habitación 75 de dicho hotel se alojaba
desde junio de 1973 el senador Zelmar Michelini que se desempeñaba como redactor
permanente del diario “La Opinión” y colaborador de varias publicaciones internacionales.
Los individuos le exigieron al conserje del hotel, mediante la exhibición de armas e
identificándose como pertenecientes a la Marina Argentina, la entrega de las llaves de la
habitación de Michelini. Irrumpieron luego en la habitación de Michelini diciendo al entrar:
“Te llegó la hora, Zelmar”. Vendaron al senador Michelini, lo maniataron, taparon con unas
sábanas a dos de sus hijos, Luis Pedro y Zelmar, que se encontraban con él descansando en la
habitación, hicieron un atado con la máquina de escribir, la documentación personal y otras
pertenencias de Michelini y su familia, una máquina de fotos, un proyector, reloj, grabador,
binoculares, etc. que se llevaron también de la habitación. Diversos comentarios realizados
durante el procedimiento permiten afirmar que entre los participantes en el procedimiento
habían miembros de organismos policíaco militares uruguayos.
El mismo día, tres horas antes, un grupo de similares características, irrumpió en el
domicilio particular de Héctor Gutiérrez Ruiz, en el barrio la Recoleta de Buenos Aires,
donde vivía con su familia desde 1975. El departamento de Gutiérrez Ruiz fue saqueado por
el grupo que se desplazaba en dos vehículos Fálcon. Miembros del grupo armado exhibieron
identificación. El legislador uruguayo fue violentamente arrancado de su habitación, se le
impidió incluso vestirse. Los individuos demostraban actuar con absoluta impunidad
haciendo ostentación de armas en todo el edificio, comunicándose a gritos de un piso a otro
del departamento y hablando desde la ventana hacia la calle con los choferes que se
encontraban en el exterior. Maniatado y vendado, Gutiérrez Ruiz fue introducido en uno de
los vehículos.
13
El 19 de mayo a medianoche, un grupo armado penetró en su domicilio y secuestró al
Dr. Manuel Liberoff85, argentino nacionalizado uruguayo, de 55 años, en la Capital Federal.
Los individuos robaron documentos, dinero y alhajas. Actualmente Liberoff esta
desaparecido.
domingo, 2 de marzo de 2008
OPERACION CONDOR
“El Día” del 25 de abril dice: “Violados, mutilados y arrojados al mar, los cadáveres
presentaban hematomas, fracturas, lesiones en órganos internos, a la vez que carecen de
vellos en las zonas púbicas, conservando en cambio el cabello...”. “En el caso de uno de los
dos cadáveres se comprobó que había sido objeto de agresiones sexuales que lesionaron
brutalmente sus órganos internos”. (Se refiere a uno de los cadáveres del sexo masculino
encontrado el día 23).
Continúa diciendo “El Día”: “Numerosos hematomas cubrían prácticamente la
totalidad de los cuerpos, impresionantes cortes habían sido efectuados en las cabezas de las
víctimas, posiblemente con hachas o algún instrumento contundente y filoso. Los cortes
fueron realizados en la nuca con una profundidad tal que podían observarse a través de los
mismos en forma directa los restos del destrozado cráneo. Por otra parte se informó que en
momentos de ser hallados, los cadáveres tenían sus manos atadas por la espalda, mientras que
sogas de nylon sujetaban sus pies. Uno de los cuerpos tenía también los ojos vendados”.
Dice “El País” del 11 de mayo con relación al séptimo cadáver aparecido: “La mujer
fue brutalmente golpeada y vejada así como mutiladas diversas partes del cuerpo, llegando la
saña criminal hasta quemar el anverso de sus manos con colillas de cigarrillos. En el tórax y
cuello se advertían hematomas, consecuencia obvia de una brutal paliza, desgarros en la parte
posterior del muslo izquierdo, como también en cadera y brazos. Las muñecas están
fracturadas como si le hubieran golpeado con un hierro aunque también podría haber sido
colgada para someterla a los vejámenes precitados”.
El octavo cadáver, según las informaciones oficiales, fue también muerto a
consecuencia de golpes con objetos cortantes que le ocasionaron fracturas de miembros,
derrames de órganos y mutilaciones. Como se señaló, según el informe forense había sido
sometido a intensas palizas con látigo antes de ser asesinado. El cuerpo pertenecía a un
hombre joven de físico menudo y piel oscura siempre ateniéndonos a la información dada.
El noveno cadáver presenta algunos signos comunes a los de los anteriores. En este
caso el cuerpo estaba decapitado y en avanzado estado de descomposición. Según el informe
forense haría mas de 45 días que se encontraba en el agua y la decapitación podría haber sido
producida por la acción de los peces, si bien en los casos anteriores se señaló la utilización de
hachas en la desfiguración de los rostros de las víctimas.
Sobre el décimo cadáver, el diario “El Día” de Montevideo informo en su edición del
jueves 20 de mayo: “Un nuevo cadáver con mutilaciones, con ligaduras de alambre y en
estado de descomposición, aunque presentando la particularidad de estar parcialmente
cubierto con ropa, fue hallado ayer(...) El cuerpo según lo pudo establecer el personal de la
Prefectura local, presentaba el mismo pavoroso estado que los anteriores encontrados en
costas orientales. El muerto tendría entre 35 y 40 años, medía 1,68 m y su deceso se habría
producido hace aproximadamente un mes a causa de asfixia por inmersión y los golpes y
fracturas originados post mortem según lo dictaminó el forense. Las múltiples fracturas
constatadas y las ligaduras de alambre, hace presumir igualmente que debió estar sujeto en
algún momento a piedras pesadas o bloques de cemento, todo ello con el propósito evidente
de sus asesinos de impedir su aparición”.
Los cuerpos de Telba Juárez, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario
Barredo de Schroeder y William Whitelaw, mostraban todos ellos los impactos de bala que
les provocaron la muerte y señales de malos tratos endiferentes partes del cuerpo
presentaban hematomas, fracturas, lesiones en órganos internos, a la vez que carecen de
vellos en las zonas púbicas, conservando en cambio el cabello...”. “En el caso de uno de los
dos cadáveres se comprobó que había sido objeto de agresiones sexuales que lesionaron
brutalmente sus órganos internos”. (Se refiere a uno de los cadáveres del sexo masculino
encontrado el día 23).
Continúa diciendo “El Día”: “Numerosos hematomas cubrían prácticamente la
totalidad de los cuerpos, impresionantes cortes habían sido efectuados en las cabezas de las
víctimas, posiblemente con hachas o algún instrumento contundente y filoso. Los cortes
fueron realizados en la nuca con una profundidad tal que podían observarse a través de los
mismos en forma directa los restos del destrozado cráneo. Por otra parte se informó que en
momentos de ser hallados, los cadáveres tenían sus manos atadas por la espalda, mientras que
sogas de nylon sujetaban sus pies. Uno de los cuerpos tenía también los ojos vendados”.
Dice “El País” del 11 de mayo con relación al séptimo cadáver aparecido: “La mujer
fue brutalmente golpeada y vejada así como mutiladas diversas partes del cuerpo, llegando la
saña criminal hasta quemar el anverso de sus manos con colillas de cigarrillos. En el tórax y
cuello se advertían hematomas, consecuencia obvia de una brutal paliza, desgarros en la parte
posterior del muslo izquierdo, como también en cadera y brazos. Las muñecas están
fracturadas como si le hubieran golpeado con un hierro aunque también podría haber sido
colgada para someterla a los vejámenes precitados”.
El octavo cadáver, según las informaciones oficiales, fue también muerto a
consecuencia de golpes con objetos cortantes que le ocasionaron fracturas de miembros,
derrames de órganos y mutilaciones. Como se señaló, según el informe forense había sido
sometido a intensas palizas con látigo antes de ser asesinado. El cuerpo pertenecía a un
hombre joven de físico menudo y piel oscura siempre ateniéndonos a la información dada.
El noveno cadáver presenta algunos signos comunes a los de los anteriores. En este
caso el cuerpo estaba decapitado y en avanzado estado de descomposición. Según el informe
forense haría mas de 45 días que se encontraba en el agua y la decapitación podría haber sido
producida por la acción de los peces, si bien en los casos anteriores se señaló la utilización de
hachas en la desfiguración de los rostros de las víctimas.
Sobre el décimo cadáver, el diario “El Día” de Montevideo informo en su edición del
jueves 20 de mayo: “Un nuevo cadáver con mutilaciones, con ligaduras de alambre y en
estado de descomposición, aunque presentando la particularidad de estar parcialmente
cubierto con ropa, fue hallado ayer(...) El cuerpo según lo pudo establecer el personal de la
Prefectura local, presentaba el mismo pavoroso estado que los anteriores encontrados en
costas orientales. El muerto tendría entre 35 y 40 años, medía 1,68 m y su deceso se habría
producido hace aproximadamente un mes a causa de asfixia por inmersión y los golpes y
fracturas originados post mortem según lo dictaminó el forense. Las múltiples fracturas
constatadas y las ligaduras de alambre, hace presumir igualmente que debió estar sujeto en
algún momento a piedras pesadas o bloques de cemento, todo ello con el propósito evidente
de sus asesinos de impedir su aparición”.
Los cuerpos de Telba Juárez, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario
Barredo de Schroeder y William Whitelaw, mostraban todos ellos los impactos de bala que
les provocaron la muerte y señales de malos tratos endiferentes partes del cuerpo
sábado, 1 de marzo de 2008
OPERACION CONDOR
LA OPERACIÓN CONDOR NO TUVO FRONTERAS.
Entre las víctimas más representativas de ese aspecto de la Operación Condor,
podemos enumerar a: el ex presidente de Bolivia Juan José Torres; al ex Comandante en
Jefe del Ejército chileno Gral. Carlos Prats González, también asesinado en Buenos Aires
junto a su esposa; al líder de Movimiento de Izquierda Revolucionario de Chile, Edgardo
Enríquez quien fuera arrestado en Montevideo en 1976 y ejecutado en secreto en Chile; a los
parlamentarios y dirigentes políticos uruguayos Zelmar Michelini y Hector
Gutiérrez Ruiz.
Entre los detenidos-desaparecidos hasta la actualidad a los dirigentes sindicales
Gerardo Gatti y León Duarte de la Central de Trabajadores de Uruguay; al Secretario
General del Partido Comunista Paraguayo, Ananías Maidana y al dirigente del Partido
Colorado del Paraguay A. Goiburú, estos últimos también en la Argentina.
Según testimonio de José Luis Bertazzo, por "Orletti" pasaron chilenos, bolivianos,
uruguayos, paraguayos y diplomáticos cubanos.
LAS VICTIMAS URUGUAYAS DE LA OPERACION CONDOR.
Algunas características de los secuestros realizados en Argentina de ciudadanos
uruguayos, indica que se trataban de refugiados políticos bajo la protección del Alto
Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, los secuestros fueron realizados en
domicilios, lugares de trabajo, o en la vía pública, contra personas desarmadas y sobre las
que no pesaba ninguna orden de detención ni pedido de captura previa, los secuestradores en
todos los casos de detenciones se comportaron como personal perteneciente a las fuerzas de
seguridad, contando en varios de ellos con apoyo de personal uniformado, existió una
negativa por parte de las autoridades competentes en reconocer que tales operativos fueran
ordenados por los mandos naturales o por la Justicia, asimismo ha sido rotunda la negativa en
cuanto a la existencia de las víctimas como detenidos en alguna repartición oficial.
Toda esta ola de secuestros que dejaron un saldo de 139 ciudadanos desaparecidos y a
la cual hay que sumar los asesinatos, han sido denunciados tanto individual como colectiva
en forma permanente en Organismos de DD.HH, nacionales e internacionales, incluso la
OEA y la ONU.
Los elementos mencionados comunes en el caso de la desaparición forzada de
personas, convierte a este grado de violación en una sistemática represión especialmente
elegida. Esto permite afirmar que las mismas constituyeron un modelo de represión
plenamente estudiado y cuidadosamente planificado desde las estructuras de los Estados
dictatoriales de la época.
En cuanto al grupo de uruguayos secuestrados en el año 76 y posteriormente
trasladados ilegalmente al Uruguay, el reconocimiento oficial de la tenencia de los mismos
fue acompañada por el montaje de una verdadera farsa consistente en presentar a la prensa
uruguaya y extranjera un supuesto operativo contra una "invasión subversiva", que fuera
comunicada a la población y al mundo por parte de las Fuerzas Conjuntas el 29 y 30 de
octubre de 1976 por cadena de radio y televisión. El relator de este comunicado fue el
entonces Mayor del ejercito uruguayo José Nino Gavazzo, en donde pretendió justificar los
secuestros realizados por personal de las fuerzas armadas uruguayas en territorio argentino,
montando un desprolijo plan según el cual los "subversivos" se auto secuestraban para
desprestigiar a los gobiernos argentino y uruguayo.
Estas operaciones fueron llevadas a cabo en sincronizados operativos, que tenían por
lo general objetivos muy específicos relativos a grupos políticos de oposición a la dictadura.
Ello revela que han sido planes especialmente trazados y que contaron con una
infraestructura de funcionarios, vehículos y carcelaria que supone un grado muy alto de
disponibilidad presupuestaria y de movilización de hombres.
SECUESTROS Y CRIMENES EN EL RIO DE LA PLATA
Entre el 19 de abril y el 21 de mayo de 1976, una serie de secuestros, aparición de
cadáveres mutilados en el Río de la Plata y asesinatos de exiliados políticos en Buenos Aires,
constituyeron hechos que conmovieron a la población del Uruguay y Argentina.
La cadena de esos hechos comenzó con el asesinato, el 19 de abril de 1976, de Telba
Juárez en Buenos Aires, que apareció muerta de cuatro balazos en el pecho y uno en la
cabeza, en el barrio de Barracas. Esta maestra de 29 años, había estado detenida durante el
año 1971 en la Cárcel de Mujeres de Uruguay y se había radicado en 1973 en la República
Argentina. Ni la Policía Federal Argentina, ni las Fuerzas Armadas uruguayas aportaron
información sobre las circunstancias del crimen. Junto con ella había sido secuestrado
Eduardo Chizzola, quien está actualmente desaparecido.
Entre los días 22 y 23 de abril de 1976, aparecieron en las costas del Departamento de
Rocha en territorio del Uruguay, cinco cadáveres con claras señas de haber recibido brutales
castigos que les provocaron la muerte. Cuatro cuerpos eran de personas del sexo masculino y
uno del sexo femenino.
El 1º de mayo de 1976, aparece un sexto cadáver también en las costas de Rocha,
presentando similares mutilaciones a las de los anteriores, también maniatado y perteneciente
a una persona del sexo masculino.
El 10 de mayo de 1976, es rescatado de las aguas del Río de la Plata el cadáver de una
mujer joven, que también se encontraba atada de pies y manos y se encontraba vendada,
mostrando señas de haber sido sometida a mutilaciones y vejámenes.
El 14 de mayo de 1976, es rescatado un octavo cadáver al sur del Puerto de
Montevideo. Aparece también muerto a golpes, violado y con señales de haber sido
violentamente castigado a latigazos antes de morir. Según declaraciones del forense, la
muerte dataría de unos 15 días atrás. El cuerpo se encontraba atado con una gruesa soga a la
altura de los tobillos.
El 17 de mayo de 1976, aparece en el puerto uruguayo de Colonia el noveno cuerpo.
Decapitado y en avanzado estado de descomposición. Los rasgos del hecho son los mismos
que en los casos anteriores: mutilaciones, violación, miembros fracturados, órganos
lesionados. Había sido arrojado al mar con un bloque de cemento atado a la cintura.
El 19 de mayo de 1976 fue descubierto a 10 km. del Departamento de Colonia en
territorio uruguayo el décimo cadáver. En este caso su muerte – que según el dictamen
forense data de un mes atrás – se habría producido por asfixia. Sus asesinos lo habrían
ahogado y las fracturas y contusiones múltiples que su cuerpo presentaba tuvieron lugar al
parecer, post mortem.
A todo eso hay que agregar los cadáveres que se encontraron en las costas de Colonia.
El 23 de setiembre de 1985, en informe Nº 932/85 de la Dirección de Limpieza, Salubridad y
Necrópolis de la Intendencia Municipal de Colonia, se informa: “los cadáveres no
identificados que se encuentran sepultados en el cementerio local, son ocho”. ...”las
inhumaciones habrían tenido lugar en las siguientes fechas:
3 de enero de 1976. un cadáver en fosa Nº 1/976; un cadáver en fosa Nº 17/976.
19 de mayo de 1976. Un cadáver en fosa Nº 18/976.
26 de mayo. Un cadáver en fosa Nº 26/976.
6 de setiembre de 1976. tres cadáveres en fosas Nros 38/976, 39/976 y 40/976.
8 de setiembre de 1976. Un cadáver en fosa Nº 41/976.
Dicho informe expresa que : “No existe documentación alguna presentada excepto
para el cadáver sepultado en la fosa 1/976. Tampoco se ha encontrado solicitud escrita para
ninguna de las inhumaciones”. A tal efecto, solo podemos remitirnos al decir del personal del
cementerio de Colonia, que habiendo actuado en aquellas oportunidades, en forma verbal nos
ha informado que en los casos que nos ocupan, actuaron personal de Prefectura y Policía,
habiendo dado en todos los casos la orden de inhumación quien actúo como medico forense”.
El titular de Higiene y Servicios, expresa también: “ no se cuenta con los certificados de
defunción de las ultimas siete inhumaciones, por lo que se practicaron averiguaciones en la
Sección Registro Civil, donde solo se pudieron localizar como asentadas cuatro de las
muertes, incluyendo la primera...”. “Revisado los libros y archivos relativos a las
inhumaciones en el cementerio de la ciudad de Colonia, no se localiza ninguna comunicación
oficial al respecto”.
El asesor legal de la Intendencia de Colonia, expresa: “de todo lo expuesto, resulta
claro que se han cometido irregularidades administrativas, que ameritan disponer de una
investigación tendiente a determinar o comprobar la existencia de acto o hechos irregulares o
ilícitos dentro del servicio y a la individualización de los responsables”.
La jueza de Paz de la 4ta Sección, estableció en actas: “ En La Paz, Colonia
Piamontesa, el día cinco de setiembre de 1976, la suscrita jueza de Paz de la 4ta sección del
Departamento de Colonia, recibe aviso proveniente de las autoridades de la subprefectura
Marítima de Juan Lacaze, de que en la Playa Boca de Rosario había aparecido el cuerpo sin
vida de una persona con evidentes signos de violencia...que el cuerpo había sido visto por un
vecino de la zona que puso el hecho en conocimiento de la policía...ya en la costa de Boca del
Rosario fui informada por un marinero, de guardia en el lugar, que eran dos los cuerpos sin
vida que se encontraban a orillas del agua. Acompañada por el medico del Servicio Publico y
del subprefecto de puerto, constate que el primer cuerpo se encontraba boca abajo,
absolutamente desnudo, con tremendos signos de violencia en el cuerpo, atados los pies por
un cordón grueso tipo correa sobre unos calcetines negros, sus brazos estaban estirados y en
una de las muñecas se veía una fuerte atadura con una correa de dos colores. El cuerpo estaba
lleno de hematomas.
El 21 de mayo de 1976 fueron descubiertos, los cuerpos sin vida de Zelmar
Michelini, uruguayo de 53 años, ex senador del Frente Amplio, exiliado en Buenos Aires
luego del golpe militar del 27 de junio de 1973; de Héctor Gutiérrez Ruiz, uruguayo de 51
años, ex Presidente de la Cámara de Diputados del Uruguay, miembro del Partido Nacional,
exiliado en Buenos Aires luego del golpe militar del 27 de junio de 1973, de Rosario del
Carmen Barredo de Schroeder, uruguaya de 26 años, residente en Buenos Aires desde el
golpe militar del 11 de setiembre de 1973 en Chile, país en el que pasó a residir luego de ser
liberada por las Fuerzas Conjuntas del Uruguay que la mantuvieron detenida durante 9 meses
acusada de pertenecer al M.L.N.
Los cuerpos presentaban varios impactos de bala, se hallaban atados de pies y manos
y fueron encontrados dentro de un vehículo de color rojo. En el mismo vehículo fue
encontrado un cuarto cadáver presentando las mismas características que los anteriores
perteneciente a William Whitelaw Blanco, Uruguayo de 29 años, residente en Buenos Aires
desde el 11 de setiembre de 1973. Había sido expulsado en el año 1971 del Uruguay por el
gobierno, pasando a residir legalmente en Chile en condición de asilado. Al ser derrocado el
régimen democrático de Chile, pasó a residir en Buenos Aires.
Estado de los cuerpos
Los tres primeros cuerpos, dice el diario uruguayo “El Día” del 24 de abril: “El
dictamen forense determinó de forma irrefutable que se trataba de un crimen y no de un
naufragio. Los cuerpos de los dos hombres presentaban claras señales de violencia,
principalmente en la cabeza, los que según el informe médico fueron los causantes de sus
decesos. Los golpes, de acuerdo con la potencia con que fueron dados y la forma en que
lesionaron a ambos individuos, habrían sido producidos por un objeto contundente,
posiblemente un hacha, según la opinión del facultativo. En lo que respecta a la mujer, el
médico comprobó que había sido víctima de reiteradas agresiones sexuales, presentando
además, el brazo izquierdo totalmente destrozado, el derecho fracturado, las extremidades
inferiores con claras muestras de haber estado sujetas con cuerdas de nylon y múltiples
hematomas en diversas partes del cuerpo.”
Entre las víctimas más representativas de ese aspecto de la Operación Condor,
podemos enumerar a: el ex presidente de Bolivia Juan José Torres; al ex Comandante en
Jefe del Ejército chileno Gral. Carlos Prats González, también asesinado en Buenos Aires
junto a su esposa; al líder de Movimiento de Izquierda Revolucionario de Chile, Edgardo
Enríquez quien fuera arrestado en Montevideo en 1976 y ejecutado en secreto en Chile; a los
parlamentarios y dirigentes políticos uruguayos Zelmar Michelini y Hector
Gutiérrez Ruiz.
Entre los detenidos-desaparecidos hasta la actualidad a los dirigentes sindicales
Gerardo Gatti y León Duarte de la Central de Trabajadores de Uruguay; al Secretario
General del Partido Comunista Paraguayo, Ananías Maidana y al dirigente del Partido
Colorado del Paraguay A. Goiburú, estos últimos también en la Argentina.
Según testimonio de José Luis Bertazzo, por "Orletti" pasaron chilenos, bolivianos,
uruguayos, paraguayos y diplomáticos cubanos.
LAS VICTIMAS URUGUAYAS DE LA OPERACION CONDOR.
Algunas características de los secuestros realizados en Argentina de ciudadanos
uruguayos, indica que se trataban de refugiados políticos bajo la protección del Alto
Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, los secuestros fueron realizados en
domicilios, lugares de trabajo, o en la vía pública, contra personas desarmadas y sobre las
que no pesaba ninguna orden de detención ni pedido de captura previa, los secuestradores en
todos los casos de detenciones se comportaron como personal perteneciente a las fuerzas de
seguridad, contando en varios de ellos con apoyo de personal uniformado, existió una
negativa por parte de las autoridades competentes en reconocer que tales operativos fueran
ordenados por los mandos naturales o por la Justicia, asimismo ha sido rotunda la negativa en
cuanto a la existencia de las víctimas como detenidos en alguna repartición oficial.
Toda esta ola de secuestros que dejaron un saldo de 139 ciudadanos desaparecidos y a
la cual hay que sumar los asesinatos, han sido denunciados tanto individual como colectiva
en forma permanente en Organismos de DD.HH, nacionales e internacionales, incluso la
OEA y la ONU.
Los elementos mencionados comunes en el caso de la desaparición forzada de
personas, convierte a este grado de violación en una sistemática represión especialmente
elegida. Esto permite afirmar que las mismas constituyeron un modelo de represión
plenamente estudiado y cuidadosamente planificado desde las estructuras de los Estados
dictatoriales de la época.
En cuanto al grupo de uruguayos secuestrados en el año 76 y posteriormente
trasladados ilegalmente al Uruguay, el reconocimiento oficial de la tenencia de los mismos
fue acompañada por el montaje de una verdadera farsa consistente en presentar a la prensa
uruguaya y extranjera un supuesto operativo contra una "invasión subversiva", que fuera
comunicada a la población y al mundo por parte de las Fuerzas Conjuntas el 29 y 30 de
octubre de 1976 por cadena de radio y televisión. El relator de este comunicado fue el
entonces Mayor del ejercito uruguayo José Nino Gavazzo, en donde pretendió justificar los
secuestros realizados por personal de las fuerzas armadas uruguayas en territorio argentino,
montando un desprolijo plan según el cual los "subversivos" se auto secuestraban para
desprestigiar a los gobiernos argentino y uruguayo.
Estas operaciones fueron llevadas a cabo en sincronizados operativos, que tenían por
lo general objetivos muy específicos relativos a grupos políticos de oposición a la dictadura.
Ello revela que han sido planes especialmente trazados y que contaron con una
infraestructura de funcionarios, vehículos y carcelaria que supone un grado muy alto de
disponibilidad presupuestaria y de movilización de hombres.
SECUESTROS Y CRIMENES EN EL RIO DE LA PLATA
Entre el 19 de abril y el 21 de mayo de 1976, una serie de secuestros, aparición de
cadáveres mutilados en el Río de la Plata y asesinatos de exiliados políticos en Buenos Aires,
constituyeron hechos que conmovieron a la población del Uruguay y Argentina.
La cadena de esos hechos comenzó con el asesinato, el 19 de abril de 1976, de Telba
Juárez en Buenos Aires, que apareció muerta de cuatro balazos en el pecho y uno en la
cabeza, en el barrio de Barracas. Esta maestra de 29 años, había estado detenida durante el
año 1971 en la Cárcel de Mujeres de Uruguay y se había radicado en 1973 en la República
Argentina. Ni la Policía Federal Argentina, ni las Fuerzas Armadas uruguayas aportaron
información sobre las circunstancias del crimen. Junto con ella había sido secuestrado
Eduardo Chizzola, quien está actualmente desaparecido.
Entre los días 22 y 23 de abril de 1976, aparecieron en las costas del Departamento de
Rocha en territorio del Uruguay, cinco cadáveres con claras señas de haber recibido brutales
castigos que les provocaron la muerte. Cuatro cuerpos eran de personas del sexo masculino y
uno del sexo femenino.
El 1º de mayo de 1976, aparece un sexto cadáver también en las costas de Rocha,
presentando similares mutilaciones a las de los anteriores, también maniatado y perteneciente
a una persona del sexo masculino.
El 10 de mayo de 1976, es rescatado de las aguas del Río de la Plata el cadáver de una
mujer joven, que también se encontraba atada de pies y manos y se encontraba vendada,
mostrando señas de haber sido sometida a mutilaciones y vejámenes.
El 14 de mayo de 1976, es rescatado un octavo cadáver al sur del Puerto de
Montevideo. Aparece también muerto a golpes, violado y con señales de haber sido
violentamente castigado a latigazos antes de morir. Según declaraciones del forense, la
muerte dataría de unos 15 días atrás. El cuerpo se encontraba atado con una gruesa soga a la
altura de los tobillos.
El 17 de mayo de 1976, aparece en el puerto uruguayo de Colonia el noveno cuerpo.
Decapitado y en avanzado estado de descomposición. Los rasgos del hecho son los mismos
que en los casos anteriores: mutilaciones, violación, miembros fracturados, órganos
lesionados. Había sido arrojado al mar con un bloque de cemento atado a la cintura.
El 19 de mayo de 1976 fue descubierto a 10 km. del Departamento de Colonia en
territorio uruguayo el décimo cadáver. En este caso su muerte – que según el dictamen
forense data de un mes atrás – se habría producido por asfixia. Sus asesinos lo habrían
ahogado y las fracturas y contusiones múltiples que su cuerpo presentaba tuvieron lugar al
parecer, post mortem.
A todo eso hay que agregar los cadáveres que se encontraron en las costas de Colonia.
El 23 de setiembre de 1985, en informe Nº 932/85 de la Dirección de Limpieza, Salubridad y
Necrópolis de la Intendencia Municipal de Colonia, se informa: “los cadáveres no
identificados que se encuentran sepultados en el cementerio local, son ocho”. ...”las
inhumaciones habrían tenido lugar en las siguientes fechas:
3 de enero de 1976. un cadáver en fosa Nº 1/976; un cadáver en fosa Nº 17/976.
19 de mayo de 1976. Un cadáver en fosa Nº 18/976.
26 de mayo. Un cadáver en fosa Nº 26/976.
6 de setiembre de 1976. tres cadáveres en fosas Nros 38/976, 39/976 y 40/976.
8 de setiembre de 1976. Un cadáver en fosa Nº 41/976.
Dicho informe expresa que : “No existe documentación alguna presentada excepto
para el cadáver sepultado en la fosa 1/976. Tampoco se ha encontrado solicitud escrita para
ninguna de las inhumaciones”. A tal efecto, solo podemos remitirnos al decir del personal del
cementerio de Colonia, que habiendo actuado en aquellas oportunidades, en forma verbal nos
ha informado que en los casos que nos ocupan, actuaron personal de Prefectura y Policía,
habiendo dado en todos los casos la orden de inhumación quien actúo como medico forense”.
El titular de Higiene y Servicios, expresa también: “ no se cuenta con los certificados de
defunción de las ultimas siete inhumaciones, por lo que se practicaron averiguaciones en la
Sección Registro Civil, donde solo se pudieron localizar como asentadas cuatro de las
muertes, incluyendo la primera...”. “Revisado los libros y archivos relativos a las
inhumaciones en el cementerio de la ciudad de Colonia, no se localiza ninguna comunicación
oficial al respecto”.
El asesor legal de la Intendencia de Colonia, expresa: “de todo lo expuesto, resulta
claro que se han cometido irregularidades administrativas, que ameritan disponer de una
investigación tendiente a determinar o comprobar la existencia de acto o hechos irregulares o
ilícitos dentro del servicio y a la individualización de los responsables”.
La jueza de Paz de la 4ta Sección, estableció en actas: “ En La Paz, Colonia
Piamontesa, el día cinco de setiembre de 1976, la suscrita jueza de Paz de la 4ta sección del
Departamento de Colonia, recibe aviso proveniente de las autoridades de la subprefectura
Marítima de Juan Lacaze, de que en la Playa Boca de Rosario había aparecido el cuerpo sin
vida de una persona con evidentes signos de violencia...que el cuerpo había sido visto por un
vecino de la zona que puso el hecho en conocimiento de la policía...ya en la costa de Boca del
Rosario fui informada por un marinero, de guardia en el lugar, que eran dos los cuerpos sin
vida que se encontraban a orillas del agua. Acompañada por el medico del Servicio Publico y
del subprefecto de puerto, constate que el primer cuerpo se encontraba boca abajo,
absolutamente desnudo, con tremendos signos de violencia en el cuerpo, atados los pies por
un cordón grueso tipo correa sobre unos calcetines negros, sus brazos estaban estirados y en
una de las muñecas se veía una fuerte atadura con una correa de dos colores. El cuerpo estaba
lleno de hematomas.
El 21 de mayo de 1976 fueron descubiertos, los cuerpos sin vida de Zelmar
Michelini, uruguayo de 53 años, ex senador del Frente Amplio, exiliado en Buenos Aires
luego del golpe militar del 27 de junio de 1973; de Héctor Gutiérrez Ruiz, uruguayo de 51
años, ex Presidente de la Cámara de Diputados del Uruguay, miembro del Partido Nacional,
exiliado en Buenos Aires luego del golpe militar del 27 de junio de 1973, de Rosario del
Carmen Barredo de Schroeder, uruguaya de 26 años, residente en Buenos Aires desde el
golpe militar del 11 de setiembre de 1973 en Chile, país en el que pasó a residir luego de ser
liberada por las Fuerzas Conjuntas del Uruguay que la mantuvieron detenida durante 9 meses
acusada de pertenecer al M.L.N.
Los cuerpos presentaban varios impactos de bala, se hallaban atados de pies y manos
y fueron encontrados dentro de un vehículo de color rojo. En el mismo vehículo fue
encontrado un cuarto cadáver presentando las mismas características que los anteriores
perteneciente a William Whitelaw Blanco, Uruguayo de 29 años, residente en Buenos Aires
desde el 11 de setiembre de 1973. Había sido expulsado en el año 1971 del Uruguay por el
gobierno, pasando a residir legalmente en Chile en condición de asilado. Al ser derrocado el
régimen democrático de Chile, pasó a residir en Buenos Aires.
Estado de los cuerpos
Los tres primeros cuerpos, dice el diario uruguayo “El Día” del 24 de abril: “El
dictamen forense determinó de forma irrefutable que se trataba de un crimen y no de un
naufragio. Los cuerpos de los dos hombres presentaban claras señales de violencia,
principalmente en la cabeza, los que según el informe médico fueron los causantes de sus
decesos. Los golpes, de acuerdo con la potencia con que fueron dados y la forma en que
lesionaron a ambos individuos, habrían sido producidos por un objeto contundente,
posiblemente un hacha, según la opinión del facultativo. En lo que respecta a la mujer, el
médico comprobó que había sido víctima de reiteradas agresiones sexuales, presentando
además, el brazo izquierdo totalmente destrozado, el derecho fracturado, las extremidades
inferiores con claras muestras de haber estado sujetas con cuerdas de nylon y múltiples
hematomas en diversas partes del cuerpo.”
OPERACION CONDOR
TORTURAS
Por los distintos testimonios se logra establecer que los secuestrados eran
interrogados mediante la aplicación de brutales métodos de torturas. El testimonio de
Washington Pérez Rossini, secuestrado el 13 de junio de 1976 para ser posteriormente
trasladado a Orletti donde pudo ver con vida a Gerardo Gatti y posteriormente a León
Duarte, ambos reconocidos dirigentes sindicales y miembros de la dirección de la Central
Nacional de Trabajadores (CNT). Como resulta del mencionado testimonio de Pérez y de
otros sobrevivientes, esta persona fue utilizada en un intento de intermediar entre los militares
y los compañeros de Gatti y Duarte a fin de canjear la vida de éstos por una gruesa suma de
dinero y en esa oportunidad pudo ver con vida y en malas condiciones producto de las
torturas a ambos sindicalistas. Que Gatti tenía una herida de bala en su brazo y en una
oportunidad Gatti le dijo que había sido trasladado al hospital de Campo de Mayo. Que León
Duarte estaba destrozado por las torturas. Que reconoció en Orletti al Comisario de la
Policía uruguaya Campos Hermida, al Coronel Barrios y al Capitán Bermúdez.
Por su parte otra sobreviviente Alicia Cádenas Ravela, dice haber visto a León
Duarte con vida, "con los pies y las manos totalmente hinchados, que no podía incorporarse
a tomar agua. Que en ese estado lo llevaban a nuevas sesiones de tortura. En una de ellas lo
tiraron al piso mojado, lo rodearon con cadenas de barco a las que conectaron cables de
electricidad. Estas sesiones duraban varias horas. Un día lo cargaron a un camión y nunca
más volvimos a saber nada de él”.
Varios uruguayos que posteriormente fueron trasladados clandestinamente a territorio
uruguayo, también vieron con vida en Orletti a Gatti y a Duarte.
Todos los testimonios coinciden en la ferocidad de las torturas que: eran desnudados y
colgados de un aparejo por las manos, atadas a la espalda, regaban el piso con sal gruesa y
aplicaban descargas eléctricas (picana).
El testimonio de Juan Ramón Morales, da un detallado relato sobre los tormentos a
los que sometieron a su esposa Graciela Vidaillac y a él, más los golpes y picanas a los que
eran sometidos su padre, hermano y cuñada, desaparecidos. Como expresamos anteriormente,
Juan Ramón Morales y su esposa se fugan de Orletti en la madrugada del 3 de noviembre,
un día después de su secuestro.
José Luis Bertazzo declara que "me subieron por una escalera al primer piso, y al
cabo de unos instantes me obligaron a desvestir y tirado en el piso me colocaron unas
amarres en el tobillo, y con un aparejo de cadenas me subieron colgado de los pies, para
meterme a continuación de cabeza en un tambor grande lleno de agua salada,
sumergiéndome más o menos hasta la cintura… Posteriormente me colocaron amarres en las
muñecas sujetas por la espalda y en esa posición me levantaron con el aparejo, hasta que las
puntas de los pies apenas rozaban el suelo… Inmediatamente me aplicaron descargas
eléctricas…". Sara Rita Méndez Lompodio, relata idéntico trato a los anteriormente
mencionados, al igual que Enrique Rodríguez Larreta Piera quien además aclara que:
"…Varias de las personas que estaban junto conmigo se desprendieron del aparejo de colgar
y se golpearon contra el piso, produciéndose serias heridas. Recuerdo en especial el caso de
quien después supe que era Edelweiss Zhan de Andrés…" "…El día 15 de julio condujeron
al local otras tres personas secuestradas. Al identificarse y por conversaciones de los
guardias pude enterarme que se trataba de la abogada Manuela Santucho, de Carlos
Santucho y de una cuñada de éste, cuyo nombre no retengo pero que llamaban Beba. El día
19/7/1976 nos anuncian la muerte de Mario Roberto Santucho, en un encuentro armado,
insultando soezmente a sus familiares. A esa altura, tanto Carlos como su cuñada parecen
haber perdido la razón a causa de las brutales torturas que han sido objeto. La Dra.
Santucho, a pesar de que ha sido bárbaramente torturada, aún se mantiene lúcida.
Alrededor de las 18 horas de ese día comenzaron a llenar un gran tanque de agua, que han
colocado entre los secuestrados… En esos momentos, un oficial argentino trae un ejemplar
de "Clarín" donde se narra la forma en que fue muerto Mario Roberto Santucho, obligando
a Manuela Santucho a que nos lea la nota en voz alta. Mientras tanto, Carlos Santucho es
introducido y sacado del tanque lleno de agua entre risas e insultos… Luego al parecer
advierten que el cuerpo ya no da señales de vida. Lo desatan, lo introducen en un vehículo y
se lo llevan".
Por los distintos testimonios se logra establecer que los secuestrados eran
interrogados mediante la aplicación de brutales métodos de torturas. El testimonio de
Washington Pérez Rossini, secuestrado el 13 de junio de 1976 para ser posteriormente
trasladado a Orletti donde pudo ver con vida a Gerardo Gatti y posteriormente a León
Duarte, ambos reconocidos dirigentes sindicales y miembros de la dirección de la Central
Nacional de Trabajadores (CNT). Como resulta del mencionado testimonio de Pérez y de
otros sobrevivientes, esta persona fue utilizada en un intento de intermediar entre los militares
y los compañeros de Gatti y Duarte a fin de canjear la vida de éstos por una gruesa suma de
dinero y en esa oportunidad pudo ver con vida y en malas condiciones producto de las
torturas a ambos sindicalistas. Que Gatti tenía una herida de bala en su brazo y en una
oportunidad Gatti le dijo que había sido trasladado al hospital de Campo de Mayo. Que León
Duarte estaba destrozado por las torturas. Que reconoció en Orletti al Comisario de la
Policía uruguaya Campos Hermida, al Coronel Barrios y al Capitán Bermúdez.
Por su parte otra sobreviviente Alicia Cádenas Ravela, dice haber visto a León
Duarte con vida, "con los pies y las manos totalmente hinchados, que no podía incorporarse
a tomar agua. Que en ese estado lo llevaban a nuevas sesiones de tortura. En una de ellas lo
tiraron al piso mojado, lo rodearon con cadenas de barco a las que conectaron cables de
electricidad. Estas sesiones duraban varias horas. Un día lo cargaron a un camión y nunca
más volvimos a saber nada de él”.
Varios uruguayos que posteriormente fueron trasladados clandestinamente a territorio
uruguayo, también vieron con vida en Orletti a Gatti y a Duarte.
Todos los testimonios coinciden en la ferocidad de las torturas que: eran desnudados y
colgados de un aparejo por las manos, atadas a la espalda, regaban el piso con sal gruesa y
aplicaban descargas eléctricas (picana).
El testimonio de Juan Ramón Morales, da un detallado relato sobre los tormentos a
los que sometieron a su esposa Graciela Vidaillac y a él, más los golpes y picanas a los que
eran sometidos su padre, hermano y cuñada, desaparecidos. Como expresamos anteriormente,
Juan Ramón Morales y su esposa se fugan de Orletti en la madrugada del 3 de noviembre,
un día después de su secuestro.
José Luis Bertazzo declara que "me subieron por una escalera al primer piso, y al
cabo de unos instantes me obligaron a desvestir y tirado en el piso me colocaron unas
amarres en el tobillo, y con un aparejo de cadenas me subieron colgado de los pies, para
meterme a continuación de cabeza en un tambor grande lleno de agua salada,
sumergiéndome más o menos hasta la cintura… Posteriormente me colocaron amarres en las
muñecas sujetas por la espalda y en esa posición me levantaron con el aparejo, hasta que las
puntas de los pies apenas rozaban el suelo… Inmediatamente me aplicaron descargas
eléctricas…". Sara Rita Méndez Lompodio, relata idéntico trato a los anteriormente
mencionados, al igual que Enrique Rodríguez Larreta Piera quien además aclara que:
"…Varias de las personas que estaban junto conmigo se desprendieron del aparejo de colgar
y se golpearon contra el piso, produciéndose serias heridas. Recuerdo en especial el caso de
quien después supe que era Edelweiss Zhan de Andrés…" "…El día 15 de julio condujeron
al local otras tres personas secuestradas. Al identificarse y por conversaciones de los
guardias pude enterarme que se trataba de la abogada Manuela Santucho, de Carlos
Santucho y de una cuñada de éste, cuyo nombre no retengo pero que llamaban Beba. El día
19/7/1976 nos anuncian la muerte de Mario Roberto Santucho, en un encuentro armado,
insultando soezmente a sus familiares. A esa altura, tanto Carlos como su cuñada parecen
haber perdido la razón a causa de las brutales torturas que han sido objeto. La Dra.
Santucho, a pesar de que ha sido bárbaramente torturada, aún se mantiene lúcida.
Alrededor de las 18 horas de ese día comenzaron a llenar un gran tanque de agua, que han
colocado entre los secuestrados… En esos momentos, un oficial argentino trae un ejemplar
de "Clarín" donde se narra la forma en que fue muerto Mario Roberto Santucho, obligando
a Manuela Santucho a que nos lea la nota en voz alta. Mientras tanto, Carlos Santucho es
introducido y sacado del tanque lleno de agua entre risas e insultos… Luego al parecer
advierten que el cuerpo ya no da señales de vida. Lo desatan, lo introducen en un vehículo y
se lo llevan".
miércoles, 27 de febrero de 2008
OPERACION CONDOR
TORTURAS
Por los distintos testimonios se logra establecer que los secuestrados eran
interrogados mediante la aplicación de brutales métodos de torturas. El testimonio de
Washington Pérez Rossini, secuestrado el 13 de junio de 1976 para ser posteriormente
trasladado a Orletti donde pudo ver con vida a Gerardo Gatti y posteriormente a León
Duarte, ambos reconocidos dirigentes sindicales y miembros de la dirección de la Central
Nacional de Trabajadores (CNT). Como resulta del mencionado testimonio de Pérez y de
otros sobrevivientes, esta persona fue utilizada en un intento de intermediar entre los militares
y los compañeros de Gatti y Duarte a fin de canjear la vida de éstos por una gruesa suma de
dinero y en esa oportunidad pudo ver con vida y en malas condiciones producto de las
torturas a ambos sindicalistas. Que Gatti tenía una herida de bala en su brazo y en una
oportunidad Gatti le dijo que había sido trasladado al hospital de Campo de Mayo. Que León
Duarte estaba destrozado por las torturas. Que reconoció en Orletti al Comisario de la
Policía uruguaya Campos Hermida, al Coronel Barrios y al Capitán Bermúdez.
7
Por su parte otra sobreviviente Alicia Cádenas Ravela, dice haber visto a León
Duarte con vida, "con los pies y las manos totalmente hinchados, que no podía incorporarse
a tomar agua. Que en ese estado lo llevaban a nuevas sesiones de tortura. En una de ellas lo
tiraron al piso mojado, lo rodearon con cadenas de barco a las que conectaron cables de
electricidad. Estas sesiones duraban varias horas. Un día lo cargaron a un camión y nunca
más volvimos a saber nada de él”.
Varios uruguayos que posteriormente fueron trasladados clandestinamente a territorio
uruguayo, también vieron con vida en Orletti a Gatti y a Duarte.
Todos los testimonios coinciden en la ferocidad de las torturas que: eran desnudados y
colgados de un aparejo por las manos, atadas a la espalda, regaban el piso con sal gruesa y
aplicaban descargas eléctricas (picana).
El testimonio de Juan Ramón Morales, da un detallado relato sobre los tormentos a
los que sometieron a su esposa Graciela Vidaillac y a él, más los golpes y picanas a los que
eran sometidos su padre, hermano y cuñada, desaparecidos. Como expresamos anteriormente,
Juan Ramón Morales y su esposa se fugan de Orletti en la madrugada del 3 de noviembre,
un día después de su secuestro.
José Luis Bertazzo declara que "me subieron por una escalera al primer piso, y al
cabo de unos instantes me obligaron a desvestir y tirado en el piso me colocaron unas
amarres en el tobillo, y con un aparejo de cadenas me subieron colgado de los pies, para
meterme a continuación de cabeza en un tambor grande lleno de agua salada,
sumergiéndome más o menos hasta la cintura… Posteriormente me colocaron amarres en las
muñecas sujetas por la espalda y en esa posición me levantaron con el aparejo, hasta que las
puntas de los pies apenas rozaban el suelo… Inmediatamente me aplicaron descargas
eléctricas…". Sara Rita Méndez Lompodio, relata idéntico trato a los anteriormente
mencionados, al igual que Enrique Rodríguez Larreta Piera quien además aclara que:
"…Varias de las personas que estaban junto conmigo se desprendieron del aparejo de colgar
y se golpearon contra el piso, produciéndose serias heridas. Recuerdo en especial el caso de
quien después supe que era Edelweiss Zhan de Andrés…" "…El día 15 de julio condujeron
al local otras tres personas secuestradas. Al identificarse y por conversaciones de los
guardias pude enterarme que se trataba de la abogada Manuela Santucho, de Carlos
Santucho y de una cuñada de éste, cuyo nombre no retengo pero que llamaban Beba. El día
19/7/1976 nos anuncian la muerte de Mario Roberto Santucho, en un encuentro armado,
insultando soezmente a sus familiares. A esa altura, tanto Carlos como su cuñada parecen
haber perdido la razón a causa de las brutales torturas que han sido objeto. La Dra.
Santucho, a pesar de que ha sido bárbaramente torturada, aún se mantiene lúcida.
Alrededor de las 18 horas de ese día comenzaron a llenar un gran tanque de agua, que han
colocado entre los secuestrados… En esos momentos, un oficial argentino trae un ejemplar
de "Clarín" donde se narra la forma en que fue muerto Mario Roberto Santucho, obligando
a Manuela Santucho a que nos lea la nota en voz alta. Mientras tanto, Carlos Santucho es
introducido y sacado del tanque lleno de agua entre risas e insultos… Luego al parecer
advierten que el cuerpo ya no da señales de vida. Lo desatan, lo introducen en un vehículo y
se lo llevan".
Por los distintos testimonios se logra establecer que los secuestrados eran
interrogados mediante la aplicación de brutales métodos de torturas. El testimonio de
Washington Pérez Rossini, secuestrado el 13 de junio de 1976 para ser posteriormente
trasladado a Orletti donde pudo ver con vida a Gerardo Gatti y posteriormente a León
Duarte, ambos reconocidos dirigentes sindicales y miembros de la dirección de la Central
Nacional de Trabajadores (CNT). Como resulta del mencionado testimonio de Pérez y de
otros sobrevivientes, esta persona fue utilizada en un intento de intermediar entre los militares
y los compañeros de Gatti y Duarte a fin de canjear la vida de éstos por una gruesa suma de
dinero y en esa oportunidad pudo ver con vida y en malas condiciones producto de las
torturas a ambos sindicalistas. Que Gatti tenía una herida de bala en su brazo y en una
oportunidad Gatti le dijo que había sido trasladado al hospital de Campo de Mayo. Que León
Duarte estaba destrozado por las torturas. Que reconoció en Orletti al Comisario de la
Policía uruguaya Campos Hermida, al Coronel Barrios y al Capitán Bermúdez.
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Por su parte otra sobreviviente Alicia Cádenas Ravela, dice haber visto a León
Duarte con vida, "con los pies y las manos totalmente hinchados, que no podía incorporarse
a tomar agua. Que en ese estado lo llevaban a nuevas sesiones de tortura. En una de ellas lo
tiraron al piso mojado, lo rodearon con cadenas de barco a las que conectaron cables de
electricidad. Estas sesiones duraban varias horas. Un día lo cargaron a un camión y nunca
más volvimos a saber nada de él”.
Varios uruguayos que posteriormente fueron trasladados clandestinamente a territorio
uruguayo, también vieron con vida en Orletti a Gatti y a Duarte.
Todos los testimonios coinciden en la ferocidad de las torturas que: eran desnudados y
colgados de un aparejo por las manos, atadas a la espalda, regaban el piso con sal gruesa y
aplicaban descargas eléctricas (picana).
El testimonio de Juan Ramón Morales, da un detallado relato sobre los tormentos a
los que sometieron a su esposa Graciela Vidaillac y a él, más los golpes y picanas a los que
eran sometidos su padre, hermano y cuñada, desaparecidos. Como expresamos anteriormente,
Juan Ramón Morales y su esposa se fugan de Orletti en la madrugada del 3 de noviembre,
un día después de su secuestro.
José Luis Bertazzo declara que "me subieron por una escalera al primer piso, y al
cabo de unos instantes me obligaron a desvestir y tirado en el piso me colocaron unas
amarres en el tobillo, y con un aparejo de cadenas me subieron colgado de los pies, para
meterme a continuación de cabeza en un tambor grande lleno de agua salada,
sumergiéndome más o menos hasta la cintura… Posteriormente me colocaron amarres en las
muñecas sujetas por la espalda y en esa posición me levantaron con el aparejo, hasta que las
puntas de los pies apenas rozaban el suelo… Inmediatamente me aplicaron descargas
eléctricas…". Sara Rita Méndez Lompodio, relata idéntico trato a los anteriormente
mencionados, al igual que Enrique Rodríguez Larreta Piera quien además aclara que:
"…Varias de las personas que estaban junto conmigo se desprendieron del aparejo de colgar
y se golpearon contra el piso, produciéndose serias heridas. Recuerdo en especial el caso de
quien después supe que era Edelweiss Zhan de Andrés…" "…El día 15 de julio condujeron
al local otras tres personas secuestradas. Al identificarse y por conversaciones de los
guardias pude enterarme que se trataba de la abogada Manuela Santucho, de Carlos
Santucho y de una cuñada de éste, cuyo nombre no retengo pero que llamaban Beba. El día
19/7/1976 nos anuncian la muerte de Mario Roberto Santucho, en un encuentro armado,
insultando soezmente a sus familiares. A esa altura, tanto Carlos como su cuñada parecen
haber perdido la razón a causa de las brutales torturas que han sido objeto. La Dra.
Santucho, a pesar de que ha sido bárbaramente torturada, aún se mantiene lúcida.
Alrededor de las 18 horas de ese día comenzaron a llenar un gran tanque de agua, que han
colocado entre los secuestrados… En esos momentos, un oficial argentino trae un ejemplar
de "Clarín" donde se narra la forma en que fue muerto Mario Roberto Santucho, obligando
a Manuela Santucho a que nos lea la nota en voz alta. Mientras tanto, Carlos Santucho es
introducido y sacado del tanque lleno de agua entre risas e insultos… Luego al parecer
advierten que el cuerpo ya no da señales de vida. Lo desatan, lo introducen en un vehículo y
se lo llevan".
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