Pacto de silencio sobre Mladic en Lazarevo
Los vecinos del pueblo en el que fue detenido el exgeneral serbobosnio aseguran que no le hubieran delatado
Un piso bajo de tejas rojas. Similar al resto de casas unifamiliares con las que colinda. A la espalda, una pequeña parcela de terreno. Ahí vivía Ratko Mladic hasta su captura en la madrugada del jueves por fuerzas especiales serbias. A unos 80 kilómetros al noreste de la capital serbia, Belgrado, se encuentra Lazarevo, el pueblo en el que se refugió el exgeneral serbobosnio acusado de crímenes de guerra y contra la humanidad en Bosnia. Hay unanimidad entre los vecinos al señalar que no sabían que uno de los hombres más buscados por la justicia internacional se encontraba entre ellos. También la hay cuando se les pregunta si hubieran delatado a Mladic. La respuesta es no
"Nadie sospechaba que estuviera en el pueblo", afirma Dragan Joksimovic, vecino a unos 20 metros del domicilio donde se escondía el exmilitar preso. "De saberlo", continúa Joksimovic, "nunca le hubiéramos denunciado". La opinión de este vecino de Lazarevo, que califica a Mladic de "un hombre valiente y honrado", expresa la unanimidad de las personas consultadas por este diario en la localidad situada en la provincia de la Voivodina.
Choques entre seguidores y policía
Lazarevo es un pueblo pequeño, rural, de unos 3.000 habitantes, de casas familiares con una altura de un piso. Allí habitan fundamentalmente desplazados serbobosnios que llegaron tras la Segunda Guerra Mundial. Anoche, la noticia de la detención de Mladic llevó a cientos de jóvenes de Lazarevo y de aldeas de alrededor a manifestarse para mostrar su respeto junto a la casa donde vivía el oficial al mando de la matanza de Srebrenica. La manifestación acabó en enfrentamientos con la policía.
No era casual que Mladic buscara escondite en esta pequeña localidad. Varios familiares del exgeneral serbobosnio, entre ellos algunos primos, viven en el pueblo. Según cuentan los vecinos, antes de que Mladic se convirtiera en fugitivo de la justicia por los cargos presentados en el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia eran frecuentes sus visitas a Lazarevo
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viernes, 27 de mayo de 2011
yugoeslavia
El Tribunal de Belgrado ve a Mladic apto para ser extraditado a La Haya
Al exgeneral se le acusa de genocidio, crímenes contra la Humanidad y crímenes de guerra.
Los médicos de Belgrado han decidido que Ratko Mladic está en condiciones para ser extraditado al Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) en La Haya. Mladic fue trasladado ayer al Tribunal Especial de Belgrado, donde estaba siendo interrogado por un juez y se esperaba que los médicos serbios diesen el visto bueno a su extradición. El magistrado tuvo que suspender ayer el turno de preguntas debido a la "mala salud" del detenido. "Apenas podía responder", dijo uno de los abogados
Según la ley que rige la cooperación de las autoridades serbias con el TPIY, Mladic y sus abogados tendrán un plazo de tres días para apelar la orden de extradición. Cuando la decisión judicial sea definitiva, el antiguo jefe militar podrá ser trasladado a Holanda, si bien la última palabra la tendrá el Ministerio de Justicia serbio. Mladic habría sufrido un infarto cerebral durante los años que ha estado huido de la justicia y tiene inmovilizada una mano, según ha informado el diario serbio Blic. Según el ministro responsable de la búsqueda de criminales de guerra, Rasim Ljajic, se encontraba en una granja propiedad de un primo suyo en la localidad de Lazarevo, a 80 kilómetros al norte de Belgrado.
Su hijo, Darko Mladic, que le ha visitado esta mañana, ha asegurado que su estado de salud no es bueno y que por tanto no debía ser enviado a La Haya. La juez Maja Kovacevic ha sido la encargada de anunciar la decisión del tribunal de crímenes de guerra de Belgrado. Según ha dicho, Mladic ha sido examinado por una comisión médica, "que ha determinado que está preparado para los procedimientos siguientes". El abogado del ex general serbo-bosnio, Milos Saljic, ya anunciado que apelará el lunes la extradición y ha insistido en que Mladic, que tiene 69 años, no puede ser entregado al TPIY por sus problemas de salud. "Debe recibir el tratamiento adecuado antes de su extradición", ha defendido el letrado, explicando que el exgeneral "no se encuentra muy bien, tiene su lado derecho parcialmente paralizado".
Las autoridades serbias han informado de que Mladic "tiene la tensión alta, problemas coronarios y una piedra en el riñón". Su hijo asegura que sufrió dos infartos cerebrales en los últimos años,pero queha reconocido a su familia y sabía que estaba detenido. En este sentido, el ministro serbio encargado de la búsqueda de los criminales de guerra, Rasim Ljajic, ha señalado que Mladic no ofreció ninguna resistencia durante su arresto. "Mladic tenía dos pistolas cargadas que no usó", ha subrayado. "Mladic iba vestido con varias capas de ropa, apenas estaba reconocible, no llamaba la atención. Parecía pálido como si no hubiera salido al aire libre durante mucho tiempo", ha declarado Ljajica la televisión serbia.
Detención clave para lograr la reconciliación en los Balcanes
El TPIY ha celebrado la detención y ha asegurado que el antiguo jefe militar serbo-bosnio tiene derecho a "la presunción de inocencia" y recibirá un "juicio justo". Mladic fue acusado en 1995 por la fiscalía del Tribunal de los cargos de genocidio, crímenes contra la Humanidad y crímenes de guerra, "supuestamente cometidos durante el conflicto de Bosnia y Herzegovina, de 1992 a 1995". En su comunicado el TPIY asegura: "Pese a estar inculpado de graves crímenes, Mladic, como el resto de acusados por el Tribunal, tiene derecho a la presunción de inocencia hasta que se demuestre la culpabilidad, en concordancia con el Estatuto del Tribunal, que garantiza el derecho, universalmente reconocido, a un juicio justo". "La detención de Mladic es un hito en la historia del Tribunal y sitúa a la institución más cerca del cumplimiento exitoso de su mandato", recuerda el TPIY. El serbo-croata Goran Hadzic "sigue siendo el único fugitivo del total de 161 personas inculpadas", prosigue. "Hasta la fecha, ha concluido el procesamiento contra 126 personas y se está procesando en la actualidad a 34 acusados", concluye el comunicado.
El ministro de Defensa serbio, Dragan Sutanovac, ha asegurado hoy que el Ejército "nunca ocultó" al presunto criminal de guerra Ratko Mladic y que en las próximas semanas se aclarará dónde estuvo en los últimos años. Sutanovac, tras entrevistarse en Budapest con su homólogo húngaro, Csaba Hende, sostiene que durante los cuatro años que ocupa el cargo "no hubo ninguna información sobre el posible escondite" de Mladic en instalaciones militares. "La detención de Mladic demuestra que Serbia está comprometida con su integración euroatlántica", manifestó el ministro, tras añadir que espera que ahora las negociaciones sobre el ingreso serbio en la Unión Europea tomen un nuevo impulso.
La detención el jueves de Mladic "elimina uno de los obstáculos" para la integración serbia en la UE, dijo Sutanovac. El ex presidente serbobosnio, Radovan Karadzic, fue detenido en 2008 y trasladado al Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, lo que demostró "el compromiso de cooperación" de Serbia con los valores europeos, concluyó el ministro. El ministro de Exteriores de Bosnia, Sven Alkalaj, ha asegurado que el arresto de Mladic es clave para lograr la reconciliación en los Balcanes. Según el canciller bosnio, los crímenes contra la humanidad deben ser castigados y ha considerado que la detención es un paso importante para Serbia, que se encontraba bajo una fuerte presión internacional para apresar al prófugo.
Al exgeneral se le acusa de genocidio, crímenes contra la Humanidad y crímenes de guerra.
Los médicos de Belgrado han decidido que Ratko Mladic está en condiciones para ser extraditado al Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) en La Haya. Mladic fue trasladado ayer al Tribunal Especial de Belgrado, donde estaba siendo interrogado por un juez y se esperaba que los médicos serbios diesen el visto bueno a su extradición. El magistrado tuvo que suspender ayer el turno de preguntas debido a la "mala salud" del detenido. "Apenas podía responder", dijo uno de los abogados
Según la ley que rige la cooperación de las autoridades serbias con el TPIY, Mladic y sus abogados tendrán un plazo de tres días para apelar la orden de extradición. Cuando la decisión judicial sea definitiva, el antiguo jefe militar podrá ser trasladado a Holanda, si bien la última palabra la tendrá el Ministerio de Justicia serbio. Mladic habría sufrido un infarto cerebral durante los años que ha estado huido de la justicia y tiene inmovilizada una mano, según ha informado el diario serbio Blic. Según el ministro responsable de la búsqueda de criminales de guerra, Rasim Ljajic, se encontraba en una granja propiedad de un primo suyo en la localidad de Lazarevo, a 80 kilómetros al norte de Belgrado.
Su hijo, Darko Mladic, que le ha visitado esta mañana, ha asegurado que su estado de salud no es bueno y que por tanto no debía ser enviado a La Haya. La juez Maja Kovacevic ha sido la encargada de anunciar la decisión del tribunal de crímenes de guerra de Belgrado. Según ha dicho, Mladic ha sido examinado por una comisión médica, "que ha determinado que está preparado para los procedimientos siguientes". El abogado del ex general serbo-bosnio, Milos Saljic, ya anunciado que apelará el lunes la extradición y ha insistido en que Mladic, que tiene 69 años, no puede ser entregado al TPIY por sus problemas de salud. "Debe recibir el tratamiento adecuado antes de su extradición", ha defendido el letrado, explicando que el exgeneral "no se encuentra muy bien, tiene su lado derecho parcialmente paralizado".
Las autoridades serbias han informado de que Mladic "tiene la tensión alta, problemas coronarios y una piedra en el riñón". Su hijo asegura que sufrió dos infartos cerebrales en los últimos años,pero queha reconocido a su familia y sabía que estaba detenido. En este sentido, el ministro serbio encargado de la búsqueda de los criminales de guerra, Rasim Ljajic, ha señalado que Mladic no ofreció ninguna resistencia durante su arresto. "Mladic tenía dos pistolas cargadas que no usó", ha subrayado. "Mladic iba vestido con varias capas de ropa, apenas estaba reconocible, no llamaba la atención. Parecía pálido como si no hubiera salido al aire libre durante mucho tiempo", ha declarado Ljajica la televisión serbia.
Detención clave para lograr la reconciliación en los Balcanes
El TPIY ha celebrado la detención y ha asegurado que el antiguo jefe militar serbo-bosnio tiene derecho a "la presunción de inocencia" y recibirá un "juicio justo". Mladic fue acusado en 1995 por la fiscalía del Tribunal de los cargos de genocidio, crímenes contra la Humanidad y crímenes de guerra, "supuestamente cometidos durante el conflicto de Bosnia y Herzegovina, de 1992 a 1995". En su comunicado el TPIY asegura: "Pese a estar inculpado de graves crímenes, Mladic, como el resto de acusados por el Tribunal, tiene derecho a la presunción de inocencia hasta que se demuestre la culpabilidad, en concordancia con el Estatuto del Tribunal, que garantiza el derecho, universalmente reconocido, a un juicio justo". "La detención de Mladic es un hito en la historia del Tribunal y sitúa a la institución más cerca del cumplimiento exitoso de su mandato", recuerda el TPIY. El serbo-croata Goran Hadzic "sigue siendo el único fugitivo del total de 161 personas inculpadas", prosigue. "Hasta la fecha, ha concluido el procesamiento contra 126 personas y se está procesando en la actualidad a 34 acusados", concluye el comunicado.
El ministro de Defensa serbio, Dragan Sutanovac, ha asegurado hoy que el Ejército "nunca ocultó" al presunto criminal de guerra Ratko Mladic y que en las próximas semanas se aclarará dónde estuvo en los últimos años. Sutanovac, tras entrevistarse en Budapest con su homólogo húngaro, Csaba Hende, sostiene que durante los cuatro años que ocupa el cargo "no hubo ninguna información sobre el posible escondite" de Mladic en instalaciones militares. "La detención de Mladic demuestra que Serbia está comprometida con su integración euroatlántica", manifestó el ministro, tras añadir que espera que ahora las negociaciones sobre el ingreso serbio en la Unión Europea tomen un nuevo impulso.
La detención el jueves de Mladic "elimina uno de los obstáculos" para la integración serbia en la UE, dijo Sutanovac. El ex presidente serbobosnio, Radovan Karadzic, fue detenido en 2008 y trasladado al Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, lo que demostró "el compromiso de cooperación" de Serbia con los valores europeos, concluyó el ministro. El ministro de Exteriores de Bosnia, Sven Alkalaj, ha asegurado que el arresto de Mladic es clave para lograr la reconciliación en los Balcanes. Según el canciller bosnio, los crímenes contra la humanidad deben ser castigados y ha considerado que la detención es un paso importante para Serbia, que se encontraba bajo una fuerte presión internacional para apresar al prófugo.
jueves, 26 de mayo de 2011
YUGOESLAVIA
El final de la escapada
Con Ratko Mladic cae el último de los grandes criminales de guerra de la antigua Yugoslavia
La captura del general Mladic
Cae el carnicero de los Balcanes
Serbia detiene a Ratko Mladic, acusado del genocidio de Srebrenica y el asedio de Sarajevo - El prófugo vivía en una modesta granja a 80 kilómetros de Belgrado
"Anuncio, en nombre de la República de Serbia, el arresto de Ratko Mladic. Hemos cerrado un capítulo difícil de nuestra historia reciente". Con esta solemne declaración confirmó ayer Boris Tadic, presidente serbio, que el prófugo más buscado de la justicia internacional estaba en manos de la policía. En concreto, de un grupo de agentes especiales serbios que le encontraron de madrugada en la ciudad de Lazarevo, a unos 80 kilómetros de Belgrado
"Estaba ojeroso y desmadejado y no ofreció resistencia", dijeron los agentes
La Haya lo acusa de genocidio y crímenes de guerra y lesa humanidad
Acusado del genocidio de Srebrenica por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), el exgeneral serbobosnio, de 69 años, se hacía llamar Milorad Komadic. Aunque no había retocado su aspecto físico, estaba tan envejecido que "hubiera sido difícil reconocerle", según las fuerzas especiales. Tres unidades de asalto llevaban dos semanas vigilando una modesta granja, propiedad de unos amigos de Mladic. Cuando entraron, "él estaba ojeroso y desmadejado y no ofreció resistencia", pese a que iba armado con dos pistolas.
Una vez comprobada su identidad, fue llevado cerca de Belgrado para comparecer ante el juez. "Una de sus manos está casi paralizada; le ha examinado un médico y su abogado le ha dado unas pastillas", explicaron fuentes judiciales . Mladic parecía desorientado y cansado. Los fiscales serbios han recordado que los trámites de extradición a La Haya, sede del TPIY, pueden demorarse varios días. Entre otras cosas, porque sus abogados pueden apelar el traslado.
En apariencia, la detención de Mladic ha sido limpia y certera. Ha costado, sin embargo, una década de operaciones policiales frustradas y desencuentros políticos. Su hallazgo ha coincidido, además, con dos hechos significativos. De un lado, el informe periódico elaborado por Serge Brammertz, fiscal jefe del TPIY, que una vez más constataba "la insuficiente falta de cooperación de Belgrado en la captura del prófugo; una de sus mayores obligaciones". El texto debía presentarse en junio, pero se ha conocido con anterioridad. Un detalle picante. Otras veces, y siempre antes de que apareciera el informe, Belgrado parecía lanzar una ofensiva en toda regla para localizar a Mladic. No producía el resultado esperado, pero las autoridades de turno mostraban su voluntad de cooperación. Si bien la fiscalía no puede decidir por sí sola el futuro de Serbia en la UE, una opinión negativa mantenía cerrada la puerta comunitaria. En especial para Holanda, opuesta hasta la fecha a cualquier avance sin un arresto.
La explicación se remonta a la propia Srebrenica. Los cascos azules holandeses protegían a los civiles en la ciudad cuando entraron las tropas de Mladic en 1995. No pudieron, ni supieron defender a la población, y el asesinato de 8.000 varones musulmanes (separados de sus mujeres e hijos pequeños) sigue pesando en la conciencia colectiva nacional. Por eso Joris Voorhoeve, que era ministro de Defensa en el momento de la matanza, dijo ayer que el arresto le parecía "la mejor noticia recibida en años".
Wim Kok, primer ministro socialdemócrata que dimitió en 2002, cuando la investigación oficial sobre lo ocurrido echó también la culpa a Holanda, añadió lo siguiente: "Parece incomprensible que Mladic se escondiera tantos años. Lo importante es que podrá hacerse justicia".
La otra circunstancia relevante que ha coincidido con la captura procede de Serbia. En especial de las nuevas generaciones de serbios. Según los últimos sondeos publicados, un 51% de la población niega su apoyo al fugitivo. Es cierto que para algunos sectores ultranacionalistas tanto Mladic como su antiguo jefe político, Radovan Karadzic -en manos del TPIY-, siguen siendo los héroes de una guerra librada en defensa de los intereses patrios. Sus hijos y nietos saben, por el contrario, que la reconciliación nacional será difícil. Y con Mladic en rebeldía, imposible. Por cierto que Karadzic, desde su celda, lamentó anoche la captura de su exjefe militar. "Quiero trabajar con él en la búsqueda de la verdad sobre la guerra de Bosnia", añadió.
Cuando por fin se presente ante los jueces internacionales, Ratko Mladic, el general más brillante de su generación, afrontará los tres mayores delitos posibles: genocidio y crímenes de guerra y contra la humanidad. El caso de Srebrenica, que fue la peor matanza registrada en Europa desde la II Guerra Mundial, ha dejado casi en segundo plano los otros dos. El cerco de Sarajevo resume los crímenes de guerra. El asedio duró cuatro años y atormentó a la población, atrapada, y filmada en directo por las cámaras internacionales. La acusación de delitos contra la humanidad recoge "el plan de eliminar a todos los bosnios musulmanes, y a los croatas, de Bosnia Herzegovina".
Caído Mladic, queda por encontrar a Goran Hadzic, presidente de la República Serbia de Krajina durante la guerra de Croacia. Se le acusa también de crímenes de guerra y contra la humanidad. En especial, de la muerte de 250 pacientes croatas, sin escapatoria posible, del hospital de Vukovar. Es el último renegado de la justicia internacional.
La captura de Ratko Mladic, que ha valido al Gobierno serbio parabienes unánimes, cierra en la antigua Yugoslavia el círculo de los tres grandes criminales de guerra que llenaron de infamia las postrimerías del siglo XX en Europa. Mladic, comandante supremo del Ejército serbobosnio, orquestó junto con su jefe político Radovan Karadzic -dirigidos ambos desde Belgrado por Slobodan Milosevic- el genocidio de los musulmanes de Bosnia. El eterno e implacable asedio de Sarajevo y la pavorosa matanza de Srebrenica, episodios que sumaron decenas de miles de muertos inocentes, fueron ejecutados por el despiadado y patológicamente arrogante general que aspiraba a ver su efigie en las monedas, arrestado ahora en el campo, a los 69 años, bajo identidad falsa, en circunstancias no muy diferentes a las que concurrieron en la detención de su cómplice Karadzic, va a hacer tres años.
En unos días, tantos años después del apogeo de su vesania homicida, Mladic coincidirá con Karadzic en las celdas de La Haya, donde murió Milosevic mientras era procesado. A hacer luz sobre sus crímenes, en el proceso de relevancia histórica que le aguarda, ayudarán sin duda los diarios de guerra del general, escritos de su puño y letra, que cubren hechos entre 1991 y 1996 y que fueron hallados hace un año, ocultos en su casa de Belgrado, cuando ya el Ejecutivo serbio, presionado por la UE y Estados Unidos, se había propuesto su captura. Ratko Mladic ha vivido en Serbia desde 1995, arropado por militares y servicios secretos y el manifiesto desinterés de sucesivos Gobiernos para poner a disposición de los jueces de la ONU a un hombre a quien muchos consideran todavía un héroe. En captura internacional desde el final de la guerra de Bosnia, solo se ocultó realmente tras la caída de su protector Milosevic, en 2001. Hasta entonces se exhibía impunemente en público.
La detención de Mladic, debida ante todo a la memoria de sus innumerables víctimas, remueve el mayor obstáculo a las aspiraciones de Belgrado de integrarse algún día en la Unión Europea, su objetivo prioritario. Heredero de un pasado tan ominoso como reciente, el Gobierno reformista de Boris Tadic se ha venido esforzando para alentar la reconciliación étnica en los Balcanes, sea pidiendo perdón por las atrocidades serbias en Bosnia o Croacia, sea negociando con Kosovo, pese a no reconocer la secesión de su antigua provincia de mayoría albanesa
Con Ratko Mladic cae el último de los grandes criminales de guerra de la antigua Yugoslavia
La captura del general Mladic
Cae el carnicero de los Balcanes
Serbia detiene a Ratko Mladic, acusado del genocidio de Srebrenica y el asedio de Sarajevo - El prófugo vivía en una modesta granja a 80 kilómetros de Belgrado
"Anuncio, en nombre de la República de Serbia, el arresto de Ratko Mladic. Hemos cerrado un capítulo difícil de nuestra historia reciente". Con esta solemne declaración confirmó ayer Boris Tadic, presidente serbio, que el prófugo más buscado de la justicia internacional estaba en manos de la policía. En concreto, de un grupo de agentes especiales serbios que le encontraron de madrugada en la ciudad de Lazarevo, a unos 80 kilómetros de Belgrado
"Estaba ojeroso y desmadejado y no ofreció resistencia", dijeron los agentes
La Haya lo acusa de genocidio y crímenes de guerra y lesa humanidad
Acusado del genocidio de Srebrenica por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), el exgeneral serbobosnio, de 69 años, se hacía llamar Milorad Komadic. Aunque no había retocado su aspecto físico, estaba tan envejecido que "hubiera sido difícil reconocerle", según las fuerzas especiales. Tres unidades de asalto llevaban dos semanas vigilando una modesta granja, propiedad de unos amigos de Mladic. Cuando entraron, "él estaba ojeroso y desmadejado y no ofreció resistencia", pese a que iba armado con dos pistolas.
Una vez comprobada su identidad, fue llevado cerca de Belgrado para comparecer ante el juez. "Una de sus manos está casi paralizada; le ha examinado un médico y su abogado le ha dado unas pastillas", explicaron fuentes judiciales . Mladic parecía desorientado y cansado. Los fiscales serbios han recordado que los trámites de extradición a La Haya, sede del TPIY, pueden demorarse varios días. Entre otras cosas, porque sus abogados pueden apelar el traslado.
En apariencia, la detención de Mladic ha sido limpia y certera. Ha costado, sin embargo, una década de operaciones policiales frustradas y desencuentros políticos. Su hallazgo ha coincidido, además, con dos hechos significativos. De un lado, el informe periódico elaborado por Serge Brammertz, fiscal jefe del TPIY, que una vez más constataba "la insuficiente falta de cooperación de Belgrado en la captura del prófugo; una de sus mayores obligaciones". El texto debía presentarse en junio, pero se ha conocido con anterioridad. Un detalle picante. Otras veces, y siempre antes de que apareciera el informe, Belgrado parecía lanzar una ofensiva en toda regla para localizar a Mladic. No producía el resultado esperado, pero las autoridades de turno mostraban su voluntad de cooperación. Si bien la fiscalía no puede decidir por sí sola el futuro de Serbia en la UE, una opinión negativa mantenía cerrada la puerta comunitaria. En especial para Holanda, opuesta hasta la fecha a cualquier avance sin un arresto.
La explicación se remonta a la propia Srebrenica. Los cascos azules holandeses protegían a los civiles en la ciudad cuando entraron las tropas de Mladic en 1995. No pudieron, ni supieron defender a la población, y el asesinato de 8.000 varones musulmanes (separados de sus mujeres e hijos pequeños) sigue pesando en la conciencia colectiva nacional. Por eso Joris Voorhoeve, que era ministro de Defensa en el momento de la matanza, dijo ayer que el arresto le parecía "la mejor noticia recibida en años".
Wim Kok, primer ministro socialdemócrata que dimitió en 2002, cuando la investigación oficial sobre lo ocurrido echó también la culpa a Holanda, añadió lo siguiente: "Parece incomprensible que Mladic se escondiera tantos años. Lo importante es que podrá hacerse justicia".
La otra circunstancia relevante que ha coincidido con la captura procede de Serbia. En especial de las nuevas generaciones de serbios. Según los últimos sondeos publicados, un 51% de la población niega su apoyo al fugitivo. Es cierto que para algunos sectores ultranacionalistas tanto Mladic como su antiguo jefe político, Radovan Karadzic -en manos del TPIY-, siguen siendo los héroes de una guerra librada en defensa de los intereses patrios. Sus hijos y nietos saben, por el contrario, que la reconciliación nacional será difícil. Y con Mladic en rebeldía, imposible. Por cierto que Karadzic, desde su celda, lamentó anoche la captura de su exjefe militar. "Quiero trabajar con él en la búsqueda de la verdad sobre la guerra de Bosnia", añadió.
Cuando por fin se presente ante los jueces internacionales, Ratko Mladic, el general más brillante de su generación, afrontará los tres mayores delitos posibles: genocidio y crímenes de guerra y contra la humanidad. El caso de Srebrenica, que fue la peor matanza registrada en Europa desde la II Guerra Mundial, ha dejado casi en segundo plano los otros dos. El cerco de Sarajevo resume los crímenes de guerra. El asedio duró cuatro años y atormentó a la población, atrapada, y filmada en directo por las cámaras internacionales. La acusación de delitos contra la humanidad recoge "el plan de eliminar a todos los bosnios musulmanes, y a los croatas, de Bosnia Herzegovina".
Caído Mladic, queda por encontrar a Goran Hadzic, presidente de la República Serbia de Krajina durante la guerra de Croacia. Se le acusa también de crímenes de guerra y contra la humanidad. En especial, de la muerte de 250 pacientes croatas, sin escapatoria posible, del hospital de Vukovar. Es el último renegado de la justicia internacional.
La captura de Ratko Mladic, que ha valido al Gobierno serbio parabienes unánimes, cierra en la antigua Yugoslavia el círculo de los tres grandes criminales de guerra que llenaron de infamia las postrimerías del siglo XX en Europa. Mladic, comandante supremo del Ejército serbobosnio, orquestó junto con su jefe político Radovan Karadzic -dirigidos ambos desde Belgrado por Slobodan Milosevic- el genocidio de los musulmanes de Bosnia. El eterno e implacable asedio de Sarajevo y la pavorosa matanza de Srebrenica, episodios que sumaron decenas de miles de muertos inocentes, fueron ejecutados por el despiadado y patológicamente arrogante general que aspiraba a ver su efigie en las monedas, arrestado ahora en el campo, a los 69 años, bajo identidad falsa, en circunstancias no muy diferentes a las que concurrieron en la detención de su cómplice Karadzic, va a hacer tres años.
En unos días, tantos años después del apogeo de su vesania homicida, Mladic coincidirá con Karadzic en las celdas de La Haya, donde murió Milosevic mientras era procesado. A hacer luz sobre sus crímenes, en el proceso de relevancia histórica que le aguarda, ayudarán sin duda los diarios de guerra del general, escritos de su puño y letra, que cubren hechos entre 1991 y 1996 y que fueron hallados hace un año, ocultos en su casa de Belgrado, cuando ya el Ejecutivo serbio, presionado por la UE y Estados Unidos, se había propuesto su captura. Ratko Mladic ha vivido en Serbia desde 1995, arropado por militares y servicios secretos y el manifiesto desinterés de sucesivos Gobiernos para poner a disposición de los jueces de la ONU a un hombre a quien muchos consideran todavía un héroe. En captura internacional desde el final de la guerra de Bosnia, solo se ocultó realmente tras la caída de su protector Milosevic, en 2001. Hasta entonces se exhibía impunemente en público.
La detención de Mladic, debida ante todo a la memoria de sus innumerables víctimas, remueve el mayor obstáculo a las aspiraciones de Belgrado de integrarse algún día en la Unión Europea, su objetivo prioritario. Heredero de un pasado tan ominoso como reciente, el Gobierno reformista de Boris Tadic se ha venido esforzando para alentar la reconciliación étnica en los Balcanes, sea pidiendo perdón por las atrocidades serbias en Bosnia o Croacia, sea negociando con Kosovo, pese a no reconocer la secesión de su antigua provincia de mayoría albanesa
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